Colonización Humana del NOA y Variación en el Consumo de los Recursos:
La Ecología de los Cazadores Recolectores de la Puna Durante la
Transición Pleistoceno- Holoceno. (2da parte)
Hernán J. Muscio
CONICET. Instituto de Ciencias Antropológicas (UBA) Sección Prehistoria.
25 de Mayo 217 4º Cap. Fed. Argentina. hmuscio@iname.com
Comentarios
Luis Alberto Borrero
Programa de Estudios Prehistóricos (PREP), CONICET
Bartolomé Mitre 1970 5º A Cap. Fed . Argentina
Con el trabajo de Hernán Muscio tenemos una de las primeras discusiones
sobre maladaptaciones en la arqueología Argentina, tema que infiere
a partir del tamaño de los recursos y de su rendimiento. Efectivamente
estas son propiedades que típicamente hacen costosa una adaptación,
y pueden llevar a que la proporción costos:beneficios sea demasiado
alta.
La discusión sobre desvíos subóptimos en la dieta, sobre base arqueológica,
es una contribución importante. La situación no sería llamativa,
pues ocurre con casi todos los cazadores-recolectores estudiados
por la etnografía desde la perspectiva de la ecología evolutiva.
Esto confirma que en el mundo real no existen adaptaciones óptimas,
y que, a lo sumo, hay diversos grados de acercamiento al óptimo.
Podemos preguntarnos cuál es el margen de tolerancia que tiene una
población. Este es uno de los grandes temas para investigación futura.
Ante todo creo que aquí entran las "circunstancias", las
formas de organización social, y otras propiedades difíciles de
medir, pero que constituyen muchas veces las diferencias que se
perciben entre poblaciones. Es claro que uno puede trabajar con
un enfoque cuantitativo, y medir la subsistencia y otros temas,
y aún disponer de lugar para evaluar decisiones llamadas "culturales".
Tan solo que estas últimas nunca pueden constituir toda la explicación
para un conjunto de conductas.
Pero quiero enfatizar cuan profundamente sociales pueden ser estos
modelos, claro que de una manera diferente a la que planteaba la
"arqueología social". No se trata aquí de asumir etapas
en la organización social, inspirándonos en lo que ofrece la etnografía,
sino en utilizar esos conocimientos para iniciar una búsqueda de
lo desconocido, de estructuras de organización insospechadas. En
esto está pensando Beaton al especular, refiriéndose a los tempranos
colonizadores de un continente, que sus "marriage and residence
rules might be practically unreasonable, if not altogether demographically
dangerous" (Beaton 1990: 34). Potencialmente, la duración de
una generación puede variar mucho, de acuerdo con los principios
de parentesco que estén funcionando. Es claro que distintas formas
"poco óptimas" de relacionarse con el ambiente (incluyendo
los vecinos) pudieron generar, o requerir, organizaciones sociales
especiales. Por ejemplo, está muy poco explorada la existencia de
sistemas endogámicos, cuya duración en el tiempo puede ser de pocas
generaciones, y algunas de cuyas implicaciones arqueológicas son
describibles. Puede pensarse en una demografía sumamente baja como
en una condición creadora de tales sistemas y puede pensarse en
altas tasas de endogamia como resultado. Recientemente Sanguinetti
de Bórmida y otros (1998: 442) presentaron restos osteológicos humanos
de dos individuos para la cuenca del río Limay, para los que se
ha sugerido que: "La similitud morfológica natural de los cráneos
hace suponer la existencia de un estrecho parentesco entre ambos
individuos o una elevada endogamia en el grupo de pertenencia".
La inestabilidad de los ambientes del Pleistoceno final, que es
cuando están comenzando a ser colonizados muchos sectores de Sud
América, es un rasgo importante en esta discusión (Clapperton 1993).
Su importancia está subrayada porque los grupos que pudieron estar
participando de la exploración de la Puna o de otros sectores del
espacio hacia fines del Pleistoceno debían ser particularmente débiles,
dado que se daban muchas condiciones para que se cortaran los vínculos
con las poblaciones de las que se estaban desprendiendo. Bajo un
modelo de lento crecimiento demográfico, en la línea de Beaton (1990),
cualquier desbalance con los recursos significaba la posibilidad
de extinción. Esto ocurriría aunque los grupos estuvieran bien adaptados;
si consideramos que Muscio nos dio buenos elementos para sugerir
que no siempre lo estaban, entonces la situación empeora. En términos
ecológicos en realidad es esperable que haya inicialmente un éxito
inmediato (Edwards y OConnell 1995: 776), pero la realidad
es que en varios tipos de ambientes, usualmente tratados como "marginales",
la situación se puede acercar a la sugerida por Beaton. Entonces,
la falta de un boom demográfico es lo esperable, y esto sería lo
que precisamente estaría ocurriendo en una escala regional.
Allí reside la posibilidad de una maladaptación. Pero aún en el
caso de un éxito demográfico inicial, usualmente a expensas de los
recursos de más alto ranking, es esperable un decrecimiento poblacional
producido por el costo del posterior acceso a recursos más costosos.
El desafío para los arqueólogos es distinguir entre ambos tipos
de situaciones.
La discusión acerca de continuidad o discontinuidad en el uso de
ciertos sectores del espacio regional (Yacobaccio 1998), ya en el
Holoceno medio, forma parte integral de los temas que pueden abordarse
con este enfoque, dependiendo de la creación de una adecuada base
de datos paleoecológicos.
José Luis Lanata
Dep. de Antropología, UBA y
Programa de Estudios Prehistóricos (PREP), CONICET
jllanata@filo.uba.ar
Ha diferencia de lo pensado hasta hace pocos años atrás, hoy sabemos
que la transición Pleistoceno-Holoceno - llegando incluso hasta
el Holoceno medio- llevó consigo cambios importantes en los ambientes
Sudamericanos. Por otra parte, nuestro continente se caracteriza
por haber tenido -y tener- una importante diversidad de ecosistemas,
lo que sumado a lo dicho anteriormente, nos hace pensar que la dispersión
y colonización humana tiene que haber tenido un tempo y una
forma particular en cada región, incluso con pulsos diferenciales
en ellas.
El trabajo de Muscio presenta una serie de aspectos relevantes
relacionados con este tema, desarrollado en este caso para la Puna.
Por un lado, muestra que la maladaptación fue uno más de los procesos
que tuvieron lugar en la historia de las poblaciones de cazadores-recolectores
sudamericanos -así como de otros tipos de subsistencia. Esto sin
duda nos habilita aún más a pensar que la extinción -local y/o regional-
de poblaciones humanas fue un resultado no tan infrecuente como
muchos piensan -ver el comentario de Borrero.
El otro punto que Muscio deja vislumbrar es como el espacio, considerándolo
desde un punto de vista ecológico y biogeográfico, actúa diferencialmente
en distintos procesos evolutivos, como el mencionado de dispersión
y otros -i.e. transmisión cultural, variación demográfica. En la
arqueología, tan solo el caso de las barreras ha sido considerado,
viéndolos como sectores que alteraban y/o modificaban -al menos-
la movilidad de las poblaciones. Sin embargo, se ha olvidado que
la relación espacio-tecnología hace que esas barreras dejen de ser
tales, actuando como filtros, corredores y/o sweeptakes (Lanata
y Neff 1998). Barreras acuáticas -ríos, canales, estrechos e incluso
los océanos-, terrestres -cordones montañosos, depresiones-, ambientales
-selvas, desiertos-, entre otras, han sido superadas en diferentes
momentos y circunstancias, por nuestra especie ya sea a lo largo
del proceso de dispersión global como en los diferentes casos locales
y regionales. De esta forma, las preguntas que debemos formularnos
en el caso que presenta Muscio, como en otros semejantes -i.e. las
Rocallosas, Los Andes- son por cuánto tiempo la Puna fue una barrera
y bajo que condiciones -ambientales, tecnológicas, etc.- fue superada.
Esto puede comenzar a trabajarse con el tipo de información presentada
en el trabajo. Y de allí en más surge otro tema, que rol jugó posteriormente
para las poblaciones humanas. Fue sencillamente un espacio más de
los explotados, y/o pudo actuar de alguna de las formas mencionadas?
Esto puede comenzar a analizarse también en la forma que Muscio
lo plantea, complementando los enfoques seleccionistas y ecológico
evolutivos en arqueología.
A partir de conocer esta variabilidad en el rol que el espacio
comienza tener en diferentes procesos evolutivos, comenzamos a ver
que la dinámica de dispersión y colonización de nuestra especie
parece haber sido mucho más versátil de lo que pensábamos. Y viendo
estas posibilidades, comenzamos a replantearnos los modelos que
usamos para su interpretación. Fundamentalmente, los que empleamos
-i.e. flujo lento y/o rápido- son los más simples de la dinámica
de fluidos y no parecen ser los adecuados para el de dispersión
humana (Foley com. pers.). Nuevos modelos que den cuenta del tempo
y modo de la dispersión así como de la diversidad ecológica
de los diferentes espacios parece ser el camino que debemos explorar.
De allí surgen temas de demografía, conflictos, competencia y/o
intercambio de recursos, transmisión de rasgos, que esperan ser
atacados. La propuesta de Muscio además de mostrarnos la necesidad
de replantearnos algunos modelos de uso el espacio en la Puna, y
de testerar otros, plantea la necesidad de indagar sobre estos temas.
Anexo
Abundancia, Utilidad y Variaciones en el Consumo
de los Recursos: Hipótesis de Movilidad y Amplitud de La Dieta Prehistórica
Se puede argumentar que la escasez y la irregularidad
en la oferta de los recursos debieron haber sido los principales
estresores de la subsistencia de las poblaciones humanas prehistóricas
en la Puna. Estas dos propiedades de la estructura de los recursos
requieren diferentes tratamiento analítico (ver Nelson 1996). Bajo
criterios de "optimización" la adaptividad del comportamiento
en biomas de escasez de recursos -tundras y desiertos en general-
se puede analizar mediante modelos de maximización del beneficio.
El modelo de Amplitud de Dieta es adecuado para esto. Con respecto
a la irregularidad, considerando su dimensión espacial y temporal,
son apropiados los modelos de uso heterogéneo del espacio y los
de manejo de fluctuaciones en contextos de riesgo (Cashdan 1990,
Escola 1996, Lanata y Borrero 1994, Smith 1988).
En un trabajo anterior (Muscio 1998a) se presentó un ranking del
rendimiento de los recursos alimenticios de la Puna, a partir de
la utilidad post-encuentro de cada uno de ellos. La tabla
1 reproduce esa información. (11)
|
RECURSOS
|
PESO
BRUTO
Kg
|
UTILIDAD
NETA
Kg |
TIEMPO DE
PROCESA- MIENTO
Hrs
Tasa Total
|
TP
Kcal/Hrs
|
NORMAL
(TPi / TP1)
|
RANK
|
Taruca
Guanaco
Vicuña
Suri
Tubérculos
Huevos de Suri
Vizcacha
Frutos
Aves
Hierbas
Semillas |
50
70
45
20
1
0,60
1,6
1
1,4
1
1 |
29
42
27
13
1
0,6
1,2
1
0,91
1
1 |
0,02 1
0,02 1,40
0,02 0,90
0,05 1
0,08 0,08
0,08 0,08
0,15 0,25
0,08 0,08
0,18 0,25
0,08 0,08
5 5 |
36.250
32.400
32.400
24.700
16.625
11.850
8.108
8.000
6.916
1.750
323 |
1
0,89
0,89
0,68
0,45
0,32
0,22
0,22
0,19
0,05
0,01 |
1
2
2
3
4
5
6
6
7
8
9 |
Tabla 1: Ranking del rendimiento post-encuentro de los
recursos de la Puna, normalizado a partir del máximo valor = taruca
(Muscio 1998a).
El Modelo de Amplitud de Dieta predice que la inclusión de la biomasa
de bajo ranking depende de la abundancia en el paisaje de la biomasa
de alto ranking. Si los recursos rankeados alto son muy frecuentes
en el paisaje los individuos que se aproximan a soluciones óptimas
ignoran los restantes. Paralelamente, en el caso de los recursos
que pueden ser recolectados en masa (semillas, peces, insectos,
animales pequeños en general), la utilidad post encuentro
puede ser una función de la densidad de estas presas en el paisaje
(ver Madsen y Schmitt 1998). En estos alimentos la unidad de comparación
no es la presa individual, sino un volumen de captura masiva. De
tal manera, en situaciones particulares, estos recursos de recolección
masiva pueden transformarse en presas de alto ranking. Los huevos
de suri son un buen ejemplo de esta clase de recursos, dado que
están disponibles en un número de 8 a 25 por nido, localizados en
pastizales bien predecibles durante la primavera (Muscio 1998a).
(12)
Pueden considerarse dos variables arqueológicamente discutibles
de la abundancia de los recursos: biomasa y distribución (Yacobaccio
1994). Estas variables afectan la frecuencia de encuentro de los
recursos, controlando los costos de búsqueda (en energía y tiempo)
de los alimentos. El Modelo de Amplitud de la Dieta predice que
la secuencia de inclusión de los recursos se interrumpe cuando los
costos de búsqueda igualan a la utilidad neta. Esto gráficamente
se observa en la intersección de ambas curvas ( D t
) del modelo básico (ver Smith 1983). Los datos que en este
trabajo se construyen no tienen esa resolución, especialmente en
los costos de búsqueda como una función del tiempo. Interesa evaluar
la mejor alternativa para la subsistencia humana en función de la
utilidad post- encuentro de los recursos (TP) y de la oferta
ambiental de cada uno de ellos. Se busca establecer la secuencia
óptima de inclusión de los recursos en la dieta pero sin fijar
su amplitud máxima, donde se interrumpe la entrada de los recursos
de bajo ranking. Se sigue esta metodología para derivar hipótesis
de estrategias óptimas, subóptimas y no adaptativas en el
comportamiento de subsistencia. Se parte estableciendo la relación
µ entre la disponibilidad de los recursos (D) y la
utilidad económica de ellos (TP) un producto, dado por :
µ = Tp (Di )
Este producto indica la utilidad neta de la energía de la que se
dispone en el ambiente y discrimina aquellos recursos que ofrecen
alta disponibilidad y alto rendimiento, de los que ofrecen baja
disponibilidad y bajo rendimiento, resultando un estimador de la
utilidad de la biomasa ambiental. El término Di
es la disponibilidad por unidad de área de un recurso i .
En este planteo es conveniente uniformar las medidas de disponibilidad
ambiental en unidades comparables: Kilocalorías. De aquí
Di resulta una medida de la biomasa dada en su
valor bruto de energía (el producto entre la cantidad de recurso
i expresado en Kg/Ht y el valor energético de esa
biomasa según las tablas), su unidad entonces resulta Kilocalorías/Ht
(13). Asumiendo una relación lineal (en el sentido matemático
del término) entre la frecuencia de encuentro y el tiempo de búsqueda,
los valores más altos de µ indican la mejor opción en el
paisaje. Dado que son los de mayor utilidad con mayor frecuencia
de encuentro resultan los de mayor rendimiento por tiempo de búsqueda,
ordenados de mayor a menor se obtiene la serie de la secuencia óptima
con la cual deben entrar en la dieta los recursos. Se deduce entonces
que µ es un estimador de la adaptividad del consumo de los
recursos en ambientes específicos de escala local.
Heterogeneidad Espacial y Ambientes Locales :En la escala
local la heterogeneidad espacial de la distribución de los
recursos de la Puna se expresa como agregaciones en sectores discretos
del paisaje, tales como las vegas, las quebradas protegidas o las
lagunas. Para captar esta heterogeneidad, el método que se emplea
es la modelización de los ambientes locales mediante cantidades
ideales de biomasa de cada recurso. A tal fin se utilizan los valores
extremos y medios de la variación de la biomasa de cada recursos
en una escala regional, tomados de otros trabajos (Muscio 1996,1998),
para calcular sobre estos el índice µ. El resultado es una
estimación de la utilidad de la biomasa, en situaciones de oferta
mínima, media y alta de cada recurso. La tabla 2 presenta la variables
consideradas y los valores µ calculados.
| RECURSOS |
DISPONIBILIDAD
Kcal / Ht
|
µ
Mínimo
|
µ
Medio
|
µ
Máximo
|
| media |
± ( %) |
Guanaco
Vicuña
Taruca
Vizcacha
Suri
Tubérculos
Hierbas
Frutos
Semillas |
234,36
150,66
256,25
463,36
160
65,17
12,18
105,10
96 |
96
60
83
89
68
80
80
80
80 |
0,30
1,95
1,58
0,41
1,26
0,22
0,004
0,17
0,006
|
7,60
4,88
9,29
3,75
3,95
1,08
0,021
0,84
0,031
|
14,88
7,78
17
7,10
6,64
1,95
0,04
1,51
0,06
|
Tabla 2
De la tabla 2 se extraen los datos necesarios para modelar los
ambientes locales. Esto se realiza tomando un único valor µ
para cada recurso y armando una serie completa (14). Este procedimiento
permite analizar como las alternativas de optimización son una función
de la abundancia relativa de los recursos en el paisaje. En este
trabajo se considera un número limitado de series de ambientes locales
para estudiar situaciones específicas, comenzando con la movilidad
y la escala espacial de hábitat.
Movilidad y Escala del Hábitat de los Cazadores Recolectores:
Las ocupaciones de los cazadores recolectores en la Puna se emplazan
en ambientes locales de concentración relativa de nutrientes. Como
demostró Yacobaccio (1991,1994) estos loci pueden definirse como
Zonas de Concentración de Nutrientes. Interesa subrayar que las
ZCN permiten estudiar el rango de acción mediante modelos de uso
óptimo de ambientes heterogéneos, ya que se pueden tratar como parcelas
óptimas.
Existe consenso en una estrategia de movilidad muy alta de los
cazadores recolectores de la Puna. Esta hipótesis se puede sostener
desde la Teoría de Uso Óptimo de Ambientes de Mosaico (Mac Arthur
y Pianka 1966). En este modelo el rol funcional de la movilidad
es promediar de manera óptima la varianza entre ambientes
distintos (Cashdan 1990). La selección actúa favoreciendo los movimientos
en el paisaje que rinden, promediadamente, el mayor beneficio. De
la misma manera que en el Modelo de la Amplitud de la Dieta, la
serie de los ambientes explotados (parcelas óptimas) incluye secuencialmente
nuevos ambientes hasta que el costo de la movilidad no supera la
utilidad promedio. La ventaja descansa en la optimización del rendimiento
de los recursos capturados mediante la movilidad entre distintos
ambientes locales del espacio regional, en función de los costos
que esta actividad insume. Dado que en la Puna la varianza de la
oferta de los recursos en el espacio es alta, por una distribución
muy heterogénea en distintas escalas espaciales el umbral óptimo
determina un rango extenso y una alta movilidad, con la explotación
de varios ambientes locales (Muscio 1998b).
La figura 1 grafica una situación donde 3 ambientes -ZCN- son explotados
en el rango anual: A,B,C. Cada uno de los ambientes tiene un promedio
de utilidad específico, dado por la densidad de sus recursos medida
con µ . En el ejemplo del gráfico los tres tienen promedios
similares en orden de magnitud, pero de distinta composición. El
ambiente A es medianamente rico en cérvidos, camélidos y tubérculos.
B tiene una buena disponibilidad de suri, vicuña y herbívoros de
bajo ranking. C tiene una muy alta riqueza de cérvidos, pero dentro
de una baja densidad de biomasa de alto ranking. Cada uno de estos
ambientes presenta distintos espacios de caza y recolección de recursos.
En el gráfico la línea de mayor intensidad representa el promedio
de utilidad del rango ABC. En una escala de ± 2.500 Km2
el rango ABC es un buen modelo para rangos de Puna y Prepuna, donde
C puede ser un ambiente local en la Prepuna y las Quebradas de acceso,
mientras A y B pueden localizarse en el valle de San Antonio de
los Cobre en la Puna de Salta (ver Muscio 1996). Cada nuevo ambiente
que se agrega altera el rendimiento promedio de toda la serie (15).
A partir de este modelo se observa que la amplitud del rango va
a estar controlada por la densidad y por la diversidad local de
los recursos. Dejando constante el tamaño de la población, los ambientes
más ricos y diversos en recursos requieren una menor movilidad en
un hábitat de menor escala espacial, por la inclusión de un menor
número de ambientes locales para la realización de la dieta.

Figura 1: Rendimiento promedio de los recursos en un rango regional
de caza y recolección hipotético, definido por tres ambientes
locales .
Focalizando en la variación de las frecuencias de encuentro de
los recursos -gobernada por la biomasa- respecto de la selectividad
humana de presas se analizan tres clases posibles de conductas:
A) Comportamientos de Alto Beneficio B) de utilidad Subóptima, C)
de Bajo Beneficio, No Adaptativa. La primera prioriza el rendimiento
neto de los recursos para su inclusión en la dieta, la segunda es
un desvío de la optimización neta que prioriza la disponibilidad
ambiental por sobre el rendimiento post-encuentro de los
recursos. La tercera explota una base de recursos no óptima y promueve
la maladaptación.
Comportamientos de Alto Beneficio: La figura 2 grafica
la nube de puntos de una disponibilidad media, máxima y mínima de
biomasa útil en una dieta humana en la Puna. El gráfico toma los
valores de la tabla 2 , expresando el eje y en una escala
logarítmica para no perder visualmente los valores mínimos de las
tres series de puntos. La serie A representa los valores µ de
los recursos cuando la disponibilidad es la media regional para
todos los componentes de la serie. En esta situación la conducta
óptima, que predice el Modelo de Amplitud de la Dieta, comienza
incluyendo taruca -el recurso de mayor beneficio- continúa con guanaco,
vicuña, suri y finalmente los recursos pequeños, vizcacha, tubérculos,
semillas, frutas y hierbas. Dado que la serie está calculada a partir
de la oferta promedio de los recursos en la Puna, constituye una
hipótesis de la inclusión óptima de los recursos en una escala
regional. De tal manera los comportamientos de Alto Beneficio
van a incluir, en los promedios de largo plazo, principalmente a
los herbívoros de mayor tamaño , y con mucha menor frecuencia presas
pequeña y biomasa vegetal. A continuación se analizan series de
hábitats de escala local, para poblaciones de cazadores recolectores.

Figura 2: Rendimiento de los recursos en función de la oferta
promedio regional en la Puna
De la nube de puntos de la fig. 2 se toma una serie para modelar
un ambiente de escala local con una alta frecuencia de biomasa de
alto ranking, simulando una situación de optimización del rendimiento.

Figura 3: Serie de Alto Beneficio, a partir del consumo de
los recursos de un ambiente local
La figura 3 presenta este caso, con una serie local coherente con
la curva de optimización regional. En este ambiente local la oferta
de biomasa primaria es alta, llevando a una biomasa de herbívoros
también alta, salvo para taruca cuya biomasa es mínima exigiendo
entonces una mayor inversión en tiempo de búsqueda. Esta situación
modela un ambiente de Puna con buena oferta de PP y humedad
relativa en lugares discretos de escala local -que podrían tener
hábitats en la prepuna-. En esta situación los camélidos son la
mejor opción seguidos por los roedores y el suri en niveles similares.
Se observa que esta serie deja a taruca en el mismo nivel en el
que están los recursos vegetales.
El ejemplo muestra que el paisaje permite la optimización a partir
del rendimiento neto de los recursos con una alta frecuencia de
consumo de los recursos de mayor utilidad post-encuentro.
Suponiendo que esta serie representara en valores absolutos la biomasa
consumida en la dieta se observaría que el 74 % estaría compuesta
por recursos de alto Alto Ranking, aunque la inclusión de los roedores
sea abundante. Esta situación puede explicar las ocupaciones del
Holoceno Temprano de Huachichocana (E 3) en Jujuy y de Quebrada
Seca (QS3) en Catamarca.
Comportamientos Subóptimos: Una estrategia subóptima implica
la inclusión muy frecuente de recursos de mediano ranking
en la dieta por la escasez de los recursos de más alto ranking.
La estrategia subóptima está controlada por la disponibilidad local
de los recursos y luego por el rendimiento post-encuentro
de ellos (ver Bettinger 1993). Un comportamiento subóptimo no se
aleja demasiado del óptimo, dado que depende de los costos de oportunidad.
Cuando el costo de oportunidad de un recurso es alto -supera el
beneficio o se acerca a él- su captura es una mala alternativa.
El beneficio neto ganado si se toma el recurso de alta disponibilidad
pero subóptimo en el ranking y se rechazan los otros, depende de
la magnitud de la diferencia entre la utilidad que se toma
y la que se rechaza. Cuando la diferencia entre la utilidad neta
de los recursos es muy grande, lo que se pierde por tomar el recurso
alternativo (el más frecuente) es mucho; dado esto la estrategia
más beneficiosa resulta ignorar la disponibilidad actual
de bajo rendimiento y seguir buscando el recurso de mayor tasa de
utilidad post-encuentro si existen expectativas favorables
de encontrarlos. Es por esta razón que los comportamientos subóptimos
no se alejan demasiado de los óptimos y manejan recursos de mediano
ranking.
La figura 4 grafica una serie donde la disponibilidad local de
biomasa de herbívoros es mediano-baja, pero con una biomasa primaria
que ofrece hábitats para las presas de tamaño mediano - suri y vicuñas
-. Esto modela una situación donde guanaco y vicuña no superponen
totalmente su rango, mientras suri sí lo hace hasta por lo menos
4.000 m/nm. En la serie suri es el recurso de mayor beneficio por
su disponibilidad local, pero subóptimo en el ranking post-encuentro.
Volviendo a la Tabla 1 NORMAL, se observa que la distancia de suri
al recurso de mayor ranking -taruca- es de 0,32 (1 - 0,68). Luego
secuencialmente entran: vicuña, con una distancia de 0,11 y tubérculos
con una distancia de 0,53. Este último recurso marca el límite de
lo subóptimo. Obsérvese que en esta serie la biomasa de alto ranking
representaría el 80 % del total, si fuera consumida de manera proporcional
a la curva. Esta serie local resulta entonces una desviación
subóptima de la serie de Alto Beneficio. La inclusión de componentes
subóptimos en la dieta es compatible con una conducta diversificadora
en una estrategia que amortigua de manera oportunista la
fluctuación en la disponibilidad de las presas de caza. Para los
cazadores recolectores de la Puna esto implica que una serie óptima
puede incluir desvíos subóptimos, funcionales en contextos de riesgo,
complementando la estrategia de movilidad y uso del espacio en un
rango de acción amplio.

Figura 4: Serie subóptima a partir de la inclusión de recursos
de mediano rendimiento y buena disponibilidad en un ambiente
local.
En una escala global la etnografía demuestra que los comportamientos
oportunistas evitativos del riesgo, o risk averse,
son una parte fundamental de la estrategia de subsistencia, en la
mayoría de las poblaciones de cazadores recolectores de los distintos
biomas del planeta. Por regla las fluctuaciones en la caza de presas
de alto rendimiento, generalmente mamíferos terrestres mediano/grandes,
se amortiguan mediante la inclusión de semillas y recursos más pequeños
de mayor predecibilidad y accesibilidad (ver Kelly 1983). Este sería
el patrón observado en la mayoría de las sociedades etnográficas,
incluyendo los !Kung del Kalahari (Cashdan 1990, Wiessner 1977)
y los Aché de las selvas de Paraguay. De tal manera, la estrategia
de caza y recolección parece encontrar un potencial adaptativo
mayor en la flexibilidad del comportamiento oportunista
de consumo de recursos óptimos y subóptimos, que en las especialización
en una serie estrecha de presas de caza. Esta flexibilidad es también
importante en los procesos de dispersión hacia nuevos hábitats,
debido a que posibilita la explotación de una mayor diversidad de
ambientes. Ciertamente, un comportamiento demasiado especializado
restringe la realización del nicho a una geografía con propiedades
ecológicas más homogéneas, similares a las de origen. Sobre esta
base se postula que la estrategia de dispersión humana en el continente
americano durante la Transición Pleistoceno Holoceno, se habría
caracterizado por un uso oportunista de los recursos, a medida que
la expansión iba incorporando los nuevos y diversos ambientes al
rango colonizado (ver Kelly y Tood 1990).
Comportamientos de Bajo Beneficio y No Adaptativos: Winterhalder
(1993) matemáticamente demostró, mediante la simulación dinámica
del comportamiento demográfico de grupos de cazadores recolectores
presionando su base de recursos, que bajo un contexto de disminución
de la disponibilidad de los nutrientes, la estrategia de mayor ventaja
adaptativa es la disminución del tiempo dedicado a la predación
y no la inversa. Estos contextos locales favorecen una intensificación
de la energía producida y consumida por unidad de área en el hábitat,
que se logra disminuyendo la energía y el tiempo invertida en la
subsistencia. Esto se logra disminuyendo la búsqueda de los recursos
de alto rendimiento y ampliando la base de los recursos explotados,
privilegiando a los de mayor abundancia neta por sobre los de alto
beneficio post-encuentro. Sin embargo, en el largo plazo,
el aumento de la amplitud de la dieta y de la frecuencia de inclusión
de recursos de bajo rendimiento puede conducir a situaciones No
Adaptativas, con implicancias tanto en el perfil sanitario de la
población como en sus patrones demográficos:
«...all else being equal, foragers who maximize nutrient returns
rates enjoy greater reproductive succes than those who do not. Increses
in diet dreadth result from reduced foraging return rates an so
lead to declines in population growth rates» (Hawkes and OConnel
1992:62).
La figura 5 grafica la serie óptima para un ambiente de escala
local de productividad primaria mediana baja, pero con alta disponibilidad
de los vegetales para una dieta humana. Este ambiente presenta una
baja densidad de herbívoros de alto ranking y una alta disponibilidad
de animales de bajo rendimiento con hábitats bien localizables en
el paisaje. Este es el caso de los chinchíllidos, con hábitats en
los pastizales de baja PP.

Figura 5: Serie No Adaptativa de consumo de recursos,
a partir de la escasez local de los alimentos de alto rendimiento
La baja densidad de carne de alto ranking impone una ampliación
de la dieta en la cual vizcacha es el recurso con mayor frecuencia
de entrada, seguido por los tubérculos y vicuña -en el mismo nivel-
y el resto de los recursos. Esta estrategia implica la inclusión
de presas de bajos costos de búsqueda relativos, pero de bajo
rendimiento post-encuentro. En esta serie los recursos de alto
ranking constituyen solo el 32 %, contra los de bajo ranking -muy
alejados del óptimo- presentes en el 68 % del total. Esta serie
puede explicar el registro de Inca Cueva 4 C2, y probablemente el
de las primeras ocupaciones del Alero de las Circunferencias.
En los individuos la consecuencia probable de las variantes no
adaptativas es la maladaptación que denota la expresión
biológica en el organismo del desajuste a las restricciones
ambientales (ver la discusión de Holland y OBrien 1997). En
la ontogenia la maladaptación afecta a la esperanza de vida
y al potencial reproductivo del individuo y, en cascada, a la estructura
de la población (ver Jackes et al 1997).
En una población de escala regional, los rasgos no adaptativos
y las maladaptaciones en general promueven procesos de extinción
o extirpación (extinción local) de fracciones de población
-demes o grupos- en el largo plazo. Un régimen de selección contra
los comportamientos no eficientes en la captura manejo y consumo
de los recursos, puede llevar a la extirpación de poblaciones humanas
de ambientes colonizados o en proceso de colonización de ambientes
marginales (ver Mandryk 1993). En estas situaciones pueden estar
presentes diversos factores tales como las limitaciones en el hábitat
por la baja productividad del entorno, pulsos impredecibles de escasez
de recursos (Cashdan 1990), superposición de nichos y competencia
(Bettinger y Baumhoff 1982), o la modificación de la ecología local
por la sobreexplotación de los recursos desde un lugar central (Broughton
1997, Janetski 1997) .
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NOTAS
- La estasis propuesta es un fenómeno resuelto en una escala
temporal del orden de los 10 Ka, representado como la parte plana
de una curva de evolución demográfica que comienza a crecer exponencialmente
en torno a los 5 Ka BP. Su escala espacial mínimamente abarca
el NOA (Muscio 1996).
- El concepto de Bioma refiere a una comunidad de animales
y plantas que ocupan un área climáticamente uniforme en una escala
continental (Hugget 1991)
- El ecotono es la transición espacial entre dos o más comunidades
distintas, y puede tener una extensión lineal considerable (Butzer
1985, Hugget 1991)
- En los modelos de selección de tipo K y selección
de tipo r , los procesos denso-dependientes son
los que ocurren en un contexto de alta densidad de organismos
en su ambiente. En tales contextos las poblaciones tipo K
son aquellas en las que la supervivencia depende en mayor grado
de la competencia. Contrariamente, en las poblaciones de tipo
r la densidad de individuos y la competencia no son factores
importantes en la supervivencia, siendo los relevantes la inestabilidad
y las fluctuaciones ambientales (Pianka 1982).
- Un deme es una Población Local con un hábitat particular
en el área de distribución de una especie.
- La adaptividad potencial es una medida de la probabilidad
de una entidad evolutiva de ser replicada, lógicamente independiente
del proceso de selección (OBrien y Holland 1992). En este
marco una variante adaptativa es un estado del rasgo (estructuras
biológicas, conductas, artefactos) que aumenta la probabilidad
de supervivencia y reproducción al portador; y una variante No
Adaptativa del mismo rasgo es aquella que le disminuye esta
misma probabilidad.
- Los nunamiut explotan un área anual de 63.700 Km2
con una distancia promedio por movimiento residencial de 69,5
Km, en un bioma con PP de 73/g/m2/yr, y alta estacionalidad
(Kelly 1983)
- Sin embargo puede argumentarse, como hace Madsen (1993),
que las presas pequeñas mediante una táctica de caza con redes
o trampas -u otras similares- pueden mejorar el rendimiento. No
obstante, esto implica una estrategia de mucho menor beneficio
frente a la que logra efectivamente consumir, con una mayor
frecuencia, a los artiodáctilos. Un caso contrario podría
ser la caza masiva.
- Esta línea de argumentación tiene sustento empírico y teórico
cuando se coteja el comportamiento de la Biomasa de Herbívoros
de los diversos biomas terrestres en relación a la Biomasa Primaria
(McNaughton et al 1989, Pianka 1982), muy especialmente
en los paisajes áridos como el de la Puna (Mc Naughton et
al 1993, y particularmente para los camélidos (Rabinovich 1989).
- La etología de los camélidos es muy flexible en sus patrones
de movilidad, por lo que debe ser muy sensitiva de la degradación
de la cobertura vegetal. Frente a la disminución de las pasturas
en el hábitat los camélidos aumentan la movilidad migratoria,
para disminuirla en ambientes más ricos. En el caso de la vicuña
esta flexibilidad le permite explotar una mayor rango ambientes
áridos (ver Flannery et al 1989).
- El valor obtenido de esta manera corresponde a la Utilidad
Energética por Tiempo de Procesamiento (Tpi) el cual es una fracción
de la Tasa de Calorías por Tiempo de Manejo. Luego resulta de
: Tpi = Ei / tpi .
- La recolección masiva de los huevos de suri puede llevar
a que este recurso aumente levemente su posición en el ranking
si se realiza el cálculo a partir de otras premisas u observaciones,
respecto a los tiempos de procesamiento.
- El producto µ está compuesto por dos magnitudes de
energía, por espacio: hectárea (Ht) y por tiempo: horas (Hrs)
. Se unidad resulta : Kcal2 / Ht.Hrs. Es apropiado
transformar este producto en un índice, normalizándolo al valor
106 , lo que permite trabajar sin unidades y con un
número de dígitos manejables.
- El número de combinaciones posibles de series de recursos
con sus tres estados de disponibilidad en el paisaje resulta de
39. Si bien esto está asumiendo un estatus equiprobable
para cada variable cuando quizás muchas covarían, advierte la
alta variabilidad esperada de ambientes de escala local.
- El gráfico no muestra esta situación pero puede demostrarse
fácilmente con un cociente donde la media de µ sea el numerador
y la superficie del rango el denominador, aumentando el número
de ambientes de la serie. En teoría el máximo de ambientes incluidos
se alcanza cuando los costos de la movilidad interceptan el rendimiento
promedio de toda la serie.
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