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El Cusco en Peligro
Por Luis Nieto Degregori
Lo que viene a continuación es un artículo de Luis Nieto Degregori
(escritor cusqueño) publicado en el último número de la revista
bimensual DEBATE (Vol. XVII # 88 mayo-junio 96) editado por Apoyo
Comunicaciones S.A. El artículo se llama "EL CUSCO EN PELIGRO"
páginas 54, 55, 56 y 57 |
Una ola de preocupación por la conservación del Cusco esta atravesando
a los sectores intelectuales y artísticos del país a raíz de la
presentación en sociedad del nuevo alcalde cusqueño, el médico Raúl
Salízar. Esta preocupación, sin embargo, aunque sumamente loable,
ha hecho que todas las baterías apunten al blanco mas visible y
fácil de alcanzar, pero deja de lado gravísimos problemas de fondo
que se arrastran desde siempre y que son los que están detrás del
inexorable proceso de destrucción que esta viviendo el centro histórico
de la antigua capital de los incas.
No se crea, sin embargo, que las líneas que siguen son en caballerosa
defensa del actual burgomaestre cusqueño, quien con sus extravagancias
no deja de ser un peligro para la integridad de la ciudad imperial.
Lo que sigue es un breve repaso de la compleja problemática de conservación
de la ciudad, realizado con el animo de que en nuestras quijotesca
defensa del Cusco distingamos los molinos de viento de los verdaderos
males, recientes y viejos, que padece este singular conjunto arquitectónico.
Empecemos por los males recientes, que son los que han puesto asunto
tan crucial sobre el tapete.
EL SINDROME DE EROSTRATO
De todas las maneras de dejar huella en la historia, la mas original
y expeditiva es sin duda la elegida por Eróstrato, ese pastor de
Efeso que, para que su nombre pasara a la posteridad, incendio el
templo de Artemisa, una de las siete maravillas del mundo antiguo.
Es seguramente la contundencia de este método la que explica la
proliferación de seguidores del celebre pastor a la que estamos
asistiendo en el Cusco durante los últimos años ; y es tal la gravedad
del fenómeno que debemos hablar ya de un verdadero síndrome de Eróstrato.
El síndrome, como se ha podido observar, ataca sobre todo a las
autoridades municipales y lo hace con mas fuerza cuanto mas tiempo
están al frente de algún municipio cusqueño y cuanto mayor es el
grado de poder que logran acumular.
El ejemplo paradigmático, pero no el único, es el del anterior
burgomaestre de la ciudad imperial, el actual parlamentario Daniel
Estrada, quien a lo largo de los casi nueve años que detentó el
cargo de alcalde empezó construyendo una tímida fuente con pumas
de piedra en tamaño natural, para luego ir ganando bríos y acometer
empresas mas atrevidas, como el ciclópeo monumento a Pachacútec
y el obelisco al Cóndor, en el que la efigie de esta ave andina
compite ventajosamente en tamaño con un aeroplano. La manifestacion
definitiva del síndrome de Eróstrato hubiera sido la larga y meticulosamente
planeada intervención en la Plaza de Armas, con la construcción
de un 'usnó y un 'intihuataná en el centro de la misma que por sus
proporciones debían opacar a la Catedral y a la Compañia, pero en
el último minuto a Estrada le tembló la mano.
El actual alcalde cusqueño, el médico Raúl Salízar, presenta también
manifestaciones del síndrome, pero, a despecho de lo que se piensa
en Lima debido al revuelo causado por un reportaje de un sintonizado
programa de televisión (Panorama - PANTEL) éstas son todavía leves
aunque de larga data. El doctor Salízar, en efecto, empezó a construir
su monumento a Pachacútec por cuenta propia y mucho antes que el
de Estrada. Sin embargo, este monumento y el conjunto que supuestamente
lo complementaría siguen siendo asunto personal del alcalde y no
un proyecto municipal, por lo que las probabilidades de que algún
día se hagan realidad son bastante remotas. Más aún, las críticas
que le han llovido sobre su malhadado complejo monumental y la poca
capacidad que está demostrando para dirigir la ciudad serán obstáculos
difíciles de vencer para que Salízar logre consolidar su liderazgo
en la sociedad cusqueña y esto, como ya señalamos, es una condición
sine qua non para que un alcalde se atreva a atentar contra la integridad
del Cusco.
LOS PROBLEMAS DE FONDO
El hecho de que la gestión del actual alcalde represente un peligro
mas latente que el real no debe hacer pensar, sin embargo, que la
conservación del Cusco histórico es asunto bien encaminado. Todo
lo contrario. Si bien el Instituto Departamental de Cultura, el
Plan Copesco y la cooperación internacional hacen mucho por la conservación
y restauración de bienes monumentales en la ciudad y en el departamento,
sobre todo en lo que se refiere a restos arqueológicos incas y preincas
e iglesias, es muy poco o absolutamente nada lo que se hace por
el conjunto urbano del Cusco.
Una evaluación de inmuebles del Centro Histórico que por encargo
del Instituto Nacional de Cultura (INC) hicieron los arquitectos
Manuel Ollanta Aparicio y Ernesto Marmanillo después del terremoto
de 1986, arroja estas escalofriantes cifras: de 541 casonas, 54
presentaban daños muy graves; 220 dañós graves; 199 daños moderados;
y sólo 68, daños leves. En cuanto a 43 inmuebles declarados monumentos
nacionales, 5 dejaron de existir, 23 se encontraban en malas condiciones,
8 en condiciones regulares y sólo un puñado,7, habían sido restaurados.
Basta recorrer con mirada atenta el centro historico del Cusco para
darse cuenta de que, en los 10 años transcurridos desde que se realizó
esta evaluación, las cosas han empeorado aún más.
El drama que esto representa pasa totalmente desapercibido pues
son sólo unos cuantos especialistas los que comprenden que el Cusco
es lo que es y vale lo que vale por ser una de las pocas ciudades
en el mundo que conjuga armoniosamente arquitecturas de origen y
naturaleza tan disímil como la incaica y la española. Otro sería
el Cusco sin los centenares de casonas que conforman el tejido urbano
de la ciudad y que constituyen el singular trasfondo en el que resaltan
todas las joyas arquitectónicas que posee.
Una muestra clarísima y patética de lo que acabamos de afirmar
es lo ocurrido durante las tres gestiones de (Daniel) Estrada. A
medida que este alcalde iba construyendo fuentes y más fuentes en
el centro histórico y remodelando plazas, calles y hasta barrios
enteros como el de San Blas, el común de la gente eeqosqorunasAE
y forasteros, se deshacían en alabanzas (oqué bien está el Cuscooe),
lo cual es como congratularse porque un enfermo luce muy bien despues
de una cirugía facial que le ha quitado unas cuantas arrugas, cunado
en realidad lo que necesitaba era una serie de delicadas operaciones
al corazón.
QUE HACER?
Se equivocan quienes piensan que no existen normas que protegen
al centro histórico del Cusco. Al revés, no sólo existen, sino hasta
abundan, pero todas, la reglamentación del INC y la del municipio,
son de carácter restrictivo, mas no promocional. En otras palabras,
la normatividad existente vela por la intangibilidad del centro
histórico, estipulando claramente lo que no se puede hacer, pero
no ofrece ningún mecanismo de ayuda para que los propietarios de
las casonas puedan conservarlas en forma adecuada.
Este tipo de normatividad, por lo mismo, las más de las veces resulta
contraproducente pues, dado que conservar o restaurar una casona
es sumamente costoso, los propietarios e inquilinos de las mismas
prefieren dejar que se vengan abajo y recién después edificar una
nueva casa sin más limitaciones que las de algunas características
que debe respetar la fachada. Es más, la crónica debilidad de nuestra
institucionalidad deja muchos resquicios para que quienes detenten
poder político o económico puedan saltarse a la garrocha cualquier
reglamentación. son los casos de la desatinada intervención en el
Koricancha realizada durante la última gestión de Estrada y de la
discutida ampliación del Hotel Libertador en un sector aledaño al
mismo templo.
Son numerosas las alternativas que desde hace mucho tiempo vienen
planeando los especialistas, pero sin que nadie les haga caso. Así,
por citar un sólo ejemplo, en el informe sobre los daños del sismo
de 1986 que por encargo de la UNESCO presentaron los arquitectos
Rodrigro Ferreira, Oscar Ladrón de Guevara y Roberto Samanez, los
tres de reconocida trayectoria, se señala que para revertir el proceso
de destrucción del Cusco histórico hace falta coordinación multiinstitucional
y normas promocionales que faciliten créditos y algún tipo de exoneración
tributaria a los propietarios de casonas.
Un ejemplo de que estos renombrados especialistas no están soñando
con imposibles es el D.L. 575, acertadamente gestionado por Estrada
en 1990 con el argumento de paliar los daños sufridos en el centro
historico a causa de sismo de 1986. Lamentablemente, los casi tres
millones de dólares anuales que entre 1990 y 1993 percibió el municipio
por concepto de un impuesto del 15% a la venta de bebidas alcohólicas
y gaseosas en la provincia de Cusco, fueron destinadas por Estrada
a esas obras de ornato que, como ya dijimos, le granjearon el favor
de la población. Lo otro, invertir esos fondos en acciones de recuperación
del centro historico, hubiera sido de lejos menos rentable políticamente.
Ahora que la preocupación por el Cusco parece generalizada, sería
el momento de iniciar una cruzada nacional para la salvación de
su centro histórico. Es curioso, por ejemplo, que se siga gastando
tinta en los sueños de un excéntrico personaje, pero que pasen desapercibidas
informaciones como la de que la organización Word Monuments Watch
considera que el centro historico del Cusco es uno de los cien monumentos
históricos del mundo en mayor peligro de desaparición. ?O es que
los intelectuales peruanos queremos contentarnos con calmar nuestra
mala conciencia ganando una escaramuza en lugar de emprender una
batalla que nos enfrentará a la indiferencia de quienes tienen poder
de decisión?.
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