"Los usos de la diversidad cultural
en la escuela: un balance al fin de tres años.
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María Rosa Neufeld/ Jens Ariel Thisted
Instituto de Ciencias Antropológicas.
Facultad de Filosofía y Letras, UBA.
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Buenos Aires.
Fax 01-432-0121
Email: mneufeld@filo.uba.ar
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Esta ponencia presenta un balance provisorio de los
resultados de investigación del proyecto UBACYT iniciado en 1994,
en el que nos proponíamos analizar los usos de la diversidad
cultural en un marco de neoliberalismo conservador, buscando establecer
los puntos de continuidad y de ruptura entre los ámbitos de la escuela
y la sociedad en que se inserta.
Hemos trabajado (y esperamos seguir haciéndolo en
el nuevo proyecto iniciado en 1998) en escuelas de la ciudad de
Buenos Aires que incluyen a niños hijos de migrantes internos o
externos. Nuestro enfoque ha sido fundamentalmente etnográfico,
complementado con entrevistas en los barrios circundantes y un seguimiento
de noticias conexas en la prensa cotidiana.
En el trienio se acentuaron los problemas de la desigualdad
y la pobreza y sus efectos en el mundo escolar; en el ámbito de
la ciudad de Buenos Aires, las escuelas pasaron a depender de una
dirección opositora que estableció un compás de espera respecto
de la aplicación de la reforma educativa (pero esto no las aparta
de la conmoción general).
Adelantamos en esta ponencia nuestros resultados de
investigación, que en realidad son preguntas hechas hacia adelante,
con la finalidad de someterlas a discusión en el contexto de esta
reunión.
Este proyecto se llevó a cabo en el marco de
políticas de ajuste estructural y de transformación del Estado,
que incluyeron el ámbito educativo, profundamente convulsionado
por la sanción, en 1992, de la Ley Federal de Educación que derivó
en modificaciones de los marcos legales de las jurisdicciones; en
nuestro ámbito también se agregó la concreción de un gobierno autónomo
para la ciudad de Buenos Aires.
La atención puesta en los contextos políticos
locales y en la dinámica cotidiana ha permitido incorporar al análisis
aspectos que ponen en evidencia que las políticas específicas son
resultado de procesos políticos complejos y no únicamente de decisiones
de funcionarios estatales o profesionales del campo político. En
esta línea, se supone al Estado antes como relación que como
aparato; a la vez como espacio de lucha por la hegemonía.
La investigación ha permitido mostrar que los
cambios y redefiniciones del Estado, así como las construcciones
del discurso de información pública, no repercuten de forma lineal
en las instituciones educativas, que simultáneamente, como otros
ámbitos de la sociedad, participan de los atravesamientos del discurso
mediático. Los sujetos - maestros, autoridades, padres niños, etc.
- resignifican estas orientaciones, a través de procesos de negociación
o confrontación. Por medio del enfoque etnográfico, que trabaja
en este nivel de la cotidianeidad, definido como momento de las
acciones concretas de los sujetos sociales, se intentó desnaturalizar
la aparente linealidad de las "influencias" e imposiciones,
poniendo especialmente la mira en las luchas por la hegemonía de
los procesos.
Se abordaron las categorías y conceptos vinculados
con el área problemática (etnicidad, multiculturalismo, discriminación,
integración, etc.), necesarios para analizar las continuidades o
rupturas entre las prácticas y representaciones dentro del medio
escolar y las que se imponen a nivel de los conjuntos sociales,
buscando establecer la vinculación entre los fenómenos de diferenciación
sociocultural y los procesos económico-políticos generales que les
sirven de marco. Tanto desde la discusión teórica, como a partir
del trabajo de campo se fueron logrando mayores precisiones
sobre lo que conceptualizamos como "los usos de la diversidad
cultural" y también abriendo nuevas dimensiones e interrelaciones.
En el curso del proyecto, analizamos la profundidad
que ha alcanzado en la coyuntura histórico-política del país la
diferenciación/desigualdad social manifestada en la segmentación
en la ciudad. Especialmente la existencia de las casas tomadas
en muchos barrios, incluidos los de mayor categoría, rompe la delimitación
territorial de la pobreza, antes concentrada en determinados cordones.
Así, la desigualdad/diferenciación asume, en el plano urbano, características
intersticiales, difusas, heterogéneas, y sus manifestaciones son
vividas como amenazadoras.
Las escuelas no son ajenas a estos procesos
de diferenciación, segmentación y estigmatización. Un complejo entramado
de identidades institucionales que se relacionan con el espacio
urbano en el que se inserta la escuela, va entretejiendo también
los sentidos otorgados a la alteridad (pobre, migrante, etc.). Hay
continuidades que se manifiestan en la construcción de un sentido
común (darwinismo social, vuelta al individualismo) coherente con
el modelo político - económico hegemónico - el neoliberalismo -
y es innegable que esto aparece también en las escuelas ("por
qué va a comer él y yo no"?). 0 bien encontramos continuidades
entre una política cada vez más excluyente de la diferencia, y productora
de desigualdades sociales mayores que se traduce en el aumento de
la pobreza. Sin embargo, estas circunstancias no son vividas por
igual por los distintos sujetos. En las escuelas hay quiebres, porque
no todos los docentes participan o se posicionan por igual frente
a este discurso claramente conservador; simultáneamente - entre
quienes acentúan estos procesos y quienes los resisten, hay una
resignificación de los sentidos originales. Además, hay otros quiebres
que se originan en la forma en que muchos docentes se incluyen en
el amplio campo de los pobres, así como están quienes manifiestan
en sus prácticas su no resignación a la segmentación y a los procesos
de exclusión en curso.
El trabajo de campo en curso ha despertado,
en los miembros del equipo, una preocupación por la efectividad
y viabilidad que pueda tener el tratamiento en las escuelas de un
curriculum que recupere la diversidad cultural, la no discriminación
y la tolerancia, si se tienen en cuenta, entre otros factores, las
características del contexto social, las debilidades conceptuales
que aparecen en los contenidos curriculares; las dinámicas propias
de las escuelas y las representaciones de los docentes acerca de
la diferencia.
Buscando conocer las continuidades/rupturas
entre la escuela y los conjuntos sociales, en cuanto a la construcción
de sentidos y prácticas referidos a la diversidad sociocultural,
trabajamos considerando tres planos para el análisis:
la producción de los medios de comunicación
e instancias gubernamentales, el contexto social en que están insertas
las escuelas, y el campo escolar. Asimismo, intentamos historizar
la formulación de estos sentidos y prácticas, buscando establecer
la forma en que éstos se han ido constituyendo.
En tanto las organizaciones mediáticas forman
parte activa de las estructuras de poder y generalmente se vinculan
dándoles voz a los intereses de aquellos grupos que hegemonizan
la definición de una situación social, trabajamos las definiciones
gubernamentales y de otras instancias de poder respecto de la diversidad
sociocultural , a partir de su presencia en la prensa.
Podemos señalar, en forma sintética, que la
prensa contribuye a legitimar, en un contexto de ajuste estructural
y creciente competitividad por bienes básicos como la salud, la
vivienda y la educación, una noción de migrante que lo presenta
como alguien que crea problemas y constituye una amenaza al orden
establecido. Asimismo, se construye desde la prensa una representación
del otro apelando a nociones esencialistas de identidad y
cultura.
El análisis de la legislación sancionada vigente
(normativa migratoria) permitió identificar los criterios por los
cuales se establece la legalidad o ilegalidad de distintas modalidades
de ingreso y permanencia de extranjeros del país (cuestión de importancia
para el proyecto dada la presencia de niños indocumentados en las
escuelas). Para ello, se recopilaron y sistematizaron las principales
normas referidas a lo migratorio, buscando reconstruir el modelo
de inmigrante puesto en juego con su ponderación correspondiente;
trabajando también las referencias a dichas normas en la prensa
de los años recientes. Postulamos que alrededor de la definición
y discusión de la legalidad de los migrantes en los medios en términos
de "irregulares, clandestinos, ilegales indocumentados",
y las prácticas referidas a su legalización, se produce una condensación
de sentidos. Ésta, por un lado, remite ambiguamente a la normativa
donde estas categorías están discriminadas. Por otro, produce sentidos
que quedan adheridos, de alguna manera articulados a las nociones
de legalidad/ ilegalidad de los "otros". Este núcleo de
sentido permite una suerte de "legitimación" de los procesos
de maltrato, discriminación, desvalorización del otro, culminando
en la posibilidad de de su expulsión bajo la figura legal de la
deportación.
La profundidad que ha alcanzado en la coyuntura
histórico-política del país la diferenciación/desigualdad social
manifestada en la segmentación de la ciudad - con sus villas miseria
y casas tomadas -, nos permitió percibir la acentuación de la discriminación,
la sospecha y el rechazo del "otro" que acompañan a estos
procesos urbanos.
Pudimos analizar y describir las diferencias
que se construyen en el contexto social en que están insertas las
escuelas. Esto nos orientó a percibir los cambios en los espacios
urbanos y la representación de los mismos, en los casos de las escuelas
puntuales en las que se trabajó, ubicadas respectivamente en Barracas,
Parque Chacabuco, Flores y Floresta. Por ejemplo, los cambios producidos
por la desindustrialización y el crecimiento de las villas en el
barrio de Barracas, la expansión de zonas de comercio ligadas a
minorías étnicas en Flores y Parque Chacabuco, la proliferación,
en todas ellas, de las casas tomadas. En esta relación barrio-
escuela, en la articulación entre barrio/institución educativa/sujetos
que participan de estas instancias se producen tipificaciones que
relacionan a la escuela con la población escolar que a ella asiste
(escuela de villa; escuela de los paraguayos o bolivianos,
etc.) Esto a su vez produce circuitos de diferenciación interescolar
dentro de un mismo barrio. En la medida que bienes y servicios (como
educación, seguridad, salud, cuidado del medio, etc.,) relacionados
con la calidad de vida, están distribuidos desequilibradamente,
la localización de los distintos grupos sociales condiciona su posibilidad
de acceso a los mismos. Esto se refleja claramente en la correlación
hallable entre los indicadores de la pobreza (NBI) con los porcentajes
de repitencia y sobreedad que caracterizan al cordón sur de la ciudad.
Los desplazamientos espaciales de los sectores
pobres, ricos y medios se vinculan con los cambios económicos, políticos
y sociales que se produjeron en distintos momentos históricos. Tomando
como punto de referencia a 1976 para los cambios recientes, la reestructuración
del Estado de bienestar trajo también cambios en el modo
en que los distintos grupos sociales pueden ejercer su " derecho
a la ciudad ".
A partir de 1983 se incorporan otras formas
de asentamiento: la ocupación de terrenos baldíos, casas y edificios
desocupados por los "sin techo". Simultáneamente, vuelve
a incrementarse la población residente en villas, que entre 1983/1991
crece en un 304 %.
A medida que crece el desempleo, el subempleo,
la desprotección laboral, la economía informal, la pobreza aumenta
a nivel global, en extensión (cada vez más pobres), en intensidad
(pobres aún más pobres), en heterogeneidad (ampliación del espectro
social del universo de la pobreza por incorporación de los "nuevos
pobres" de clase media).
Obviamente, las escuelas se hallan en un espacio
geográfico (barrio) pero su relación con éste depende del proceso
identitario que la institución ha construido y de las características
de la población que a ella concurre (grado de estigmatización de
sus sujetos). Se podrían estar conformando así lo que denominamos
"circuitos de evitación" a través de los cuales, las escuelas
estigmatizadas: "escuela de negros, escuela basurero, escuela
una tiza (contrastada con las escuelas cinco tizas)",
son evitadas por los vecinos del barrio en el momento de anotar
a sus hijos.
Estos circuitos, además, se ven reforzados
por las propias instituciones que seleccionan matrícula: "escuela
vidriera, escuela top, escuela cinco tizas". Las escuelas son
evaluadas socialmente según ciertos parámetros de calidad construídos
desde el sentido común y las ideologías educativas dominantes conformando
un "ranking" de escuelas. En la construcción de estos
circuitos intervienen por un lado, los desplazamientos que se producen
hacia escuelas consideradas mejores por aquellos grupos que tienen
mayores posibilidades (por ingresos, lugar de trabajo, organización
familiar...), que les permiten alejar a los niños de la escuela
del lugar . La presencia de niños migrantes es uno de los signos
de estigmatización.
Como contrapartida, determinadas escuelas concentran
a los niños con mayores dificultades de avance en el sistema escolar
y pertenecientes a los niveles socioeconómicos más bajos de la estructura
social, en situaciones de extrema pobreza o marginalidad, siendo
las que reúnen los rasgos más negativos, calificadas en el medio
como "basureros" o "depósitos" o "marginales".
Creemos que la construcción de estas identidades institucionales,
altamente estigmatizadas, va asociada a la estigmatización de la
que son objeto los niños que concurren a la escuela y sus familias
y de alguna forma este proceso implica también a los docentes.
Existe, en este sentido, entre maestros y directivos
una gran variedad de respuestas frente a estos procesos, que van
desde aquellos que tratan de enfrentar la marca estigmatizante a
los que sienten que en esas escuelas es muy difícil trabajar dadas
las características de los alumnos.
En el ámbito escolar persisten las consignas
tradicionales de integración por medio de la homogeneización, en
contradicción con la presencia, en el nuevo diseño curricular de
un énfasis en la aceptación de las diferencias. Abundan los tratamientos
muy formalizados (en clases, talleres, etc) de cuestiones como la
discriminación.
En el marco del proyecto, también fueron sometidas
a análisis determinadas categorías y temáticas relacionadas con
nuestra investigación (cultura, identidad, diversidad cultural,
tolerancia...) que aparecen en los Contenidos Básicos Comunes para
la EGB formulados a partir de la sanción de la Ley Federal. Se consideró
relevante trabajar con estos contenidos ya que constituyen un primer
nivel de prescripción curricular y la forma en que son planteados
tiene influencia en el ámbito escolar, más allá de las modificaciones
que se den en las prácticas educativas.
El trabajo de campo permite vislumbrar cómo,
junto a consignas generosas (y en algún punto discutibles todas
ellas: integrar, tolerar, asimilar), en la cotidianeidad
de las escuelas encontramos desde sutiles maniobras disuasoras y
de evitación, destinadas a la población estigmatizada hasta las
insidiosas pullas dirigidas por sus propios compañeros tanto a "villeros",
"negros", "paraguas" o "bolitas".
Una abundancia de explicaciones que, poniendo
énfasis en la existencia de diferencias "culturales" entre
los niños de distintos sectores sociales o étnicos, les asignan
a las mismas una serie de atributos naturalizados, casi inmodificables,
coexiste con ultrageneralizaciones (Heller, 1970) que circulan en
los conjuntos sociales: los estereotipos apoyados en lo biológico:
"tener olor", las referencias naturalizadas a los ritmos
de aprendizaje de los niños del interior y de los migrantes latinoamericanos.
Frente a ellos, los coreanos considerados "inteligentes"
(pero aprovechados, egoístas, etc). Y la omnipresente idea de que
la Argentina sufre (o sufrirá en un futuro cercano) una invasión
foránea que pondrá en peligro los ya escasos puestos de trabajo,
por supuesto aparece también en la escuela. Esta cuestión también
ha sido analizada en el curso del proyecto, dado que esta representación
corre al margen de las cifras reales de población migrante. Su no
incidencia sobre la desocupación ya ha sido analizada; nosotros
podemos aportar datos respecto de su significación en las escuelas:
En 1994 había, en las escuelas dependientes
de la Dirección de Educación Primaria del Gobierno de la Ciudad
de Buenos Aires, 8010 alumnos extranjeros (5,3%), que en 1997 habían
disminuido a 6974 (4,8%), cifra que se distribuye desigualmente
en los distritos escolares en que está dividida la ciudad. Este
cuadro se complica con un porcentaje importante de alumnos cuyo
domicilio corresponde a la Provincia de Buenos Aires, y que también
contribuyen a diferenciar las escuelas del Cordón Sur de las de
los cordones Centro y Norte: mientras el porcentaje general es del
9%, en distritos del Cordón Sur fluctúa entre el 16 y el 20%. De
aquí la complejidad de la escuela, que integra e iguala, pero simultáneamente
certifica desigualdades y exclusiones.
Dentro de este proceso de producción de representaciones
hemos dado importancia a una de las cuestiones recurrentes mencionadas
anteriormente, respecto de los migrantes tanto coreanos como sudamericanos:
la cuestión de los "olores diferentes". Hemos intentado
destacar la vinculación que existe entre "percepción de un
olor determinado, en este caso desagradable", y la "cercanía".
Cuando se rechaza a alguien por el olor, lo que se está diciendo
sin palabras es "no quiero estar cerca, pero lo estoy".
Hemos señalado que la producción de un valor
relacionado con el olor o el ritmo es un producto imaginario. A
una realidad eventualmente neutra: olor y ritmo, se le adjudica
un valor de aceptación/rechazo. Esta significación se produce por
y con la sanción de exclusión/aceptación del que soporta la marca
discriminatoria; por supuesto, esta sanción la producen quienes
hegemonizan la producción de significaciones.
Finalmente, intentando contrastar/complejizar
las perspectivas desde lo particular y lo singular, se abordó la
problemática de la discriminación o exclusión desde la producción
social de la singularidad del sufrimiento, intentando desplegar
cómo suceden los procesos traumáticos por los que pasan niños y
adultos en su participación en las situaciones interculturales que
se dan en el ámbito escolar. La experiencia de campo sugiere que
en el curso de la inclusión en este ámbito (tradicional incorporador,
homogeneizador de ciudadanos) de niños pertenecientes a minorías
de distinto origen, se producen situaciones contradictorias que
acarrean sufrimiento no sólo a quienes son objeto de discriminación
o exclusión, sino también a los intermediarios no reflexivos que
llevan a cabo la actividad que discrimina o excluye.
Esta cuestión del sufrimiento se nos impuso,
no solo como experiencia de los sectores más desposeídos, sino también
de los maestros y los propios investigadores durante su trabajo
de campo. No podemos extendernos en esta cuestión, que hemos analizado
recientemente, pero podemos sintetizarla señalando queen muchas
de las explicaciones que se dan respecto de estos maltratos mutuos
(el tratamiento desvalorizante de la cultura de los migrantes, por
ej.) se desconocen las cadenas o condiciones que inciden en la creación
de las dificultades; se suele ocultar la naturaleza o índole del
sufrimiento por medio de la singularización y/o la patologización
del que padece, en formulaciones del tipo "lo que pasa es que
él/ ella es así...lento...", o patologizadas
...está enfermo , que terminan responsabilizando a la víctima.
Esto, acompañado por la indiferencia del que "hace sufrir":
Ponemos el acento en las situaciones particulares donde sucede el
fenómeno de "hacer sufrir", al tiempo que desaparece el
"sufrir" como parte de la interacción de conjuntos sociales
concretos.
En las formas de la discriminación y los usos
de la diversidad cultural a los que nos hemos referido, se altera
con violencia moral o física el cuerpo del otro. Se produce un valor
que produce dolor por extrañamiento, que por reiterado e inevitable
se convierte en sufrimiento, que es preciso soportar porque no se
tienen recursos para desprenderse de esa situación, llegando no
pocas veces a aceptarlo como propio y adecuado. Así es como entre
iguales, se pone la diferencia en la marca de un "otro"
a quien se lo desconoce en calidad de semejante. Pero este valor
es producción social activa ya que el que es rechazado, lo es por
la producción imaginaria del acto de extrañamiento (y no por lo
que ese sujeto es). Al estilo de un mecanismo de proyección
sitúa el conflicto como si sucediera entre los sujetos presentes,
entre los que padecen, en mayor o menor medida, lo mismo. Pone en
el "otro" cercano lo que es un producto social y produce
de este modo un colosal acto de desconocimiento del origen sociopolítico
de la discriminación.
Todas estas cuestiones aparecen apenas esbozadas,
y se constituyen en puntos de partida para la continuidad de esta
investigación, dado que en los nuevos contextos en los que la pobreza,
las prácticas de exclusión y la desocupación parecen haberse instalado
con perspectiva de larga duración, la diversidad cultural y la desigualdad
social se entraman dando lugar a manifestaciones de tipo xenófobo
y a otros tipos de violencia. No creemos estar al final de un camino,
sino apenas asomándonos a cuestiones eventualmente naturalizadas
en la experiencia cotidiana, pero que impactan con su dureza desde
las páginas de los periódicos, en el diagnóstico de la violencia
producido por el jefe de policía (que pide expulsar a los peruanos),
en los patios de las escuelas, en las reacciones ante el Código
de Convivencia de la ciudad de Buenos Aires
Desde esos y otros
confines, nos desafían: podrán las ciencias sociales aportar a que
nuestra sociedad sea más vivible, para nosotros tanto como
para los que recalan empujados por los vientos de la desocupación
y el hambre globalizados? Podrá alguna vez un jefe de policía que
pide expulsar peruanos percibir que, en algún punto, él también
es un subalterno, lugar que querría desconocer al tiempo que expulsa
al otro?
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1er Congreso Virtual de Antropología y Arqueología
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Organiza: Equipo NAyA - info@naya.org.ar
http://www.naya.org.ar/congreso
Auspicia:
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