LA DESTRUCCION DEL PATRIMONIO ARQUEOLOGICO DEL VALLE DEL RIMAC
- PERU
José Joaquín Narváez Luna
En el valle bajo del río Rímac, donde ahora se encuentra
ubicada la ciudad de Lima, capital de la República del Perú, se
dio en tiempos prehispánicos una larga y compleja sucesión de ocupaciones
humanas que dejaron las evidencias de su prescencia en los numerosos
sitios arqueológicos que se encuentran ahora dentro del casco urbano
de la moderna ciudad. Sin embargo, tan valioso Parimonio Arqueológico
ha venido siendo destruido desde el arribo mismo de los españoles,
durante toda la Colonia y comienzos de la Républica por obra de
las grandes haciendas que se distrubuían en el valle. Pero será
en el siglo XX cuando ocurrirán los peores destrozos debido a la
expansión urbana moderna de la ciudad, especialmente a partir de
la década del 40.
La apariencia del valle bajo del Rímac en la actualidad
es radicalmente distinto a la que tenía hace sólo 50 años. En vez
de extensos campos de cultivo tenemos modernos barrios residenciales,
hacinamiento en las antiguas casonas del Centro de Lima y otras
zonas residenciales antiguas y cinturones de pobreza que rodean
a la ciudad. El crecimiento explosivo poblacional de la ciudad se
puede ver en cifras: según el censo de 1940, Lima albergaba a 645,172
habitantes; en 1961 la cifra se triplicó a 1'652,000 habitantes,
en 1972 se quintuplicó a 3'302,523, en 1981 el volumen fue siete
veces mayor, 4'492,260 (Matos Mar 1988: 72). El censo de 1993 arrojó
nada menos que 5'706,127 personas. Esta expansión de Lima desde
su núcleo original arrasó a su paso muchos monumentos arqueológicos
que se erigían en el valle bajo del Rímac.
Podemos, para fines de estudio, dividir a las formas de
destrucción de los monumentos arqueológicos del valle de Lima de
los últimos 50 años en los siguientes tipos:
1.- Destrucción por urbanizadoras (especialmente entre las
décadas del 40 y el 60).
2.- Destrucción por el estado y municipios (al construirse
obras de carácter público).
3.- Destrucción por invasiones
4.- Destrucción al reconstruirse sitios arqueológicos para
habilitarlos al turismo.
Analizemos cada uno de estos tipos valiéndonos de ejemplos:
1. DESTRUCCION POR URBANIZADORAS: EL CASO PUCLLANA.-
Pucllana es uno de los principales monumentos arqueológicos
que se encuentran en el valle del Rímac. Fue visitada desde el siglo
pasado por numerosos viajeros siendo sometida a varios trabajos
de investigación. Se trata de una gran pirámide de aproximadamente
30 mts. de altura que se encontraba rodeada por un conjunto de plazas,
recintos y otros ambientes que conformaban un pequeño asentamiento
urbano. Cronologicamente pertenece al Intermedio Temprano-Horizonte
Medio 1 y a la cultura Lima o Maranga. Se encuentra ubicado en el
barrio residencial de Miraflores.
Pucllana sufrió daños desde la Colonia al ser huaqueada
y utilizada como atalaya para el avistaje de piratas. En 1854 sirvió
de parapeto durante la batalla de La Palma entre Rufino Echenique
y Ramón Castilla quienes se disputaban el poder y durante la batalla
de Miraflores entre los ejercitos peruano y chileno durante la Guerra
del Pacífico en 1883 (Ravines, 1985:74).
Sin embargo, los mayores destrozos ocurrieron cuando la
Compañía Urbanizadora Surquillo lotizó completamente el sitio y
la vendió en parte entre 1930 y 1965 al amparo de resoluciones del
Ministerio de Fomento y Obras Públicas (ver fig. 1). Con grandes
Bulldozers demolieron amplios sectores de la parte baja del monumento,
destruyendo plataformas, plazas, recintos, etc. La enérgica intervención
del Patronato Nacional de Arqueología pudo detener los destrozos
aunque gran parte del sitio había quedado afectado. Abandonada por
mucho tiempo, en 1982 por iniciativa de la Municipalidad de Miraflores
se inició la recuperación del monumento con extensas excavaciones
a cargo de la Dr. Isabel Flores quién aún prosigue los trabajos
de investigación en el sitio. Actualmente, Pucllana se encuentra
bajo la custodia de la Municipalidad de Miraflores y es buen ejemplo
de conservación y puesta en valor de un sitio arqueológico.
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FIG. 1 .- Anuncio aparecido
en los diarios limeños de la Urbanizadora Surquillo. Observese
como la Huaca Juliana (en curvas de nivel) aparece completamente
lotizada.
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Si bien Pucllana, a pesar de los grandes destrozos que sufrió
por parte de una urbanizadora, pudo salvarse, otros monumentos arqueológicos
no tuvieron mejor suerte. Según un estudio que efectué en 1994,
a la fecha sólo se conserva el 27% de los monumentos arqueológicos
existentes en 1944 en los distritos de Lima (Industrial), Breña,
San Miguel, Pueblo Libre y Magdalena del Mar.
¿Como explicar la tan masiva destrucción de sitios arqueológicos
en Lima por parte de las urbanizadoras y la tan tardía intervención
de las autoridades competentes para poner freno a tal situación?.
Evidentemente, la respuesta más probable es que esto se debió no
solo a la necesidad de la ciudad en crecimiento de nuevas zonas
residenciales sino, también a la ambición de diversos empresarios
urbanizadores y hacendados por la compra-venta de las antiguas tierras
de cultivo para construirse las nuevas urbanizaciones. Durante esta
época de gran expansión urbana de la ciudad, (1919-1940) muchos
fundos que rodeaban y abastecían a Lima se urbanizaron porque el
valor del terreno construído se incrementó en mayor medida que el
terreno agrícola, que entonces era más rentable. En ese sentido,
San Isidro fue un caso típico de especulación financiera entre los
dueños de los terrenos y los dueños de las urbanizadoras que eran
los mismos. Así las tasas de ganancia en el caso de San Isidro fueron
de 200% y 1,800% en menos de 12 años y por lo tanto el valor de
un terreno en San Isidro fue sumamente elevado (Yrigoyen, 1993).
Dada tal situación, ¿que importancia podría tener un sitio arqueológico,
considerado por los urbanizadores como un montón de tierra y muros
viejos de indios que se ubicaba en sus tierras, fente a tan jugosas
ganancias?. Así por ejemplo, en 1943 se demolió la pequeña huaca
llamada San Isidro situada entre la la Huaca Pan de Azucar y el
Golf de San Isidro, a solicitud de la sucesión Luisa Paz Soldán
de Moreyra (Ravines, 1985: 74).
2. DESTRUCCION POR EL ESTADO: EL CASO HUACA CONCHA.-
Huaca Concha fue otra gran pirámide del Intermedio
Temprano conocida desde el siglo pasado y sometida a numerosos trabajos
de excavación (Silva et al 1994) y conformó con otros edificios
el antiguo conjunto urbano Maranga, (ahora Ciudad Universitaria
de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y el jardín zoológico
Parque de las Leyendas en los distritos de Lima (Industrial) y San
Miguel).
En 1942 el entonces gobierno presidido por Oscar R. Benavides
proyectó la construcción de un nuevo Estadio Nacional que reemplazaría
al antiguo "José Diaz" (que actualmente sigue en funcionamiento).
Para esto eligieron los terrenos de la Hacienda Concha (entre Lima
y El Callao) en donde se encontraban varias pirámides. Luego, se
desvastó el talud este de la Huaca Concha o de La Cruz y sobre el
mismo se montaron las tribunas de occidente del estadio: seguidamente,
se destruyó la cima de la huaca rebajándola 16 mts para, con los
desmontes obtenidos, dar basamento a las tribunas de norte, sur
y oriente.
A comienzos de la década del 50 el gobierno del General
Manuel A. Odría, hace un canje de terrenos con la Universidad Nacional
Mayor de San Marcos, entregándole una gran extensión de tierras
de las haciendas Aramburú y Concha. Y para no afectar a los hacendados,
se le dió la zona arqueológica, en donde había pocas tierras de
cultivo y donde también se encontraba el nuevo estadio pasando a
convertirse en el Estadio de San Marcos. A principios de dicha década
San Marcos destruyó 5 pirámides del complejo arqueológico para levantar
los pabellones de su Ciudad Universitaria, inaugurándose, junto
con el Estadio en 1957.
Después de un breve periodo de auge, el estadio inicia una
lenta etapa de deterioro producto, no sólo de las malas administraciones,
sino también a que sus estructuras comenzaron a rajarse y ceder
ya que los terrenos de la pirámide resultaron muy inestables para
la masiva arquitectura moderna que tenía que soportar. Así las cosas,
en 1992 el gobierno de Alberto Fujimori firmó un convenio con la
Universidad para remodelar el Estadio. A pesar de las advertencias
de la Escuela de Arqueología de la Universidad, se inició dicho
trabajo para lo cual se hicieron grandes forados en la pirámide
para construirse baños, estacionamientos, alumbrado eléctrico, etc.
Los forados dejaron al descubierto la arquitectura de la pirámide
realizada con adobitos, muros de hasta 4 mts. de verticalidad pintados
de amarillo, pisos, banquetas, pasadizos y todo tipo de grandes
recintos (vease fig. 2). También aparecieron numerosos fardos funerarios
del Intermedio Tardío, colocados en la piramide siglos después de
haber sido abandonada.
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FIG. 2 .- Vista de uno de
los forados abiertos sobre la Huaca Concha y que dejó al
descubierto estructuras arqueológicas de la pirámide en
1994 durante la remodelación del Estadio de San Marcos.
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A pesar de las protestas de la Escuela de Arqueología y
la prensa, dos procesos penales y una multa por parte del INC (Instituto
Nacional de Cultura) que nunca se efectivizó, el estadio siguio
remodelándose hasta que fue inaugurado en 1995 para las elecciones
presidenciales de ese año. Actualmente la pirámide se encuentra
muy destruida y cubierta por las nuevas edificaciones. En cuanto
al estadio, este comenzó a sufrir nuevamente de hundimientos y rajaduras
ya que la pirámide vuelve a ceder ante arquitectura tan masiva.
Así las cosas, hasta la fecha no se ha llevado a cabo ningún evento
deportivo por ese motivo y tal vez no se lleve a cabo hasta que
se solucione dicho problema. Abandonado nuevamente el estadio, se
dice que se invirtieron más de tres millones de dolares en su remodelación
y cuyo único resultado fue continuar la destrucción de un valioso
monumento arqueológico.
3. DESTRUCCION POR MUNICIPIOS: EL CASO DEL CAMINO ARQUEOLO-
GICO DE LA CATOLICA: Durante el Intermedio
Tardio, uno de los principales asentamientos urbanos del valle del
Rímac fue gran parte del actual Complejo Arqueológico Maranga, asentamiento
cabeza del curacazgo Malanca. Estuvo compuesto por numerosas pirámides,
plazas, recintos varios de una planta, en medio del cual se encontraba
un gran recinto amurallado en cuyo interior se distribuían varios
edificios. Este recinto estuvo conectado con el exterior gracias
a numerosos caminos amurallados que se dirigían desde la ciudad
hacia todos los rumbos del valle.
El complejo arqueológico aún se conserva a pesar de haber
sufrido daños con la construcción del jardín zoológico "El
Parque de las Leyendas", las urbanizaciones circundantes y
las ciudades universitarias de la Universidad Nacional Mayor de
San Marcos y de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
De todos los caminos amurallados que existían antes de la
expansión urbana moderna el único que se conservó fue el que se
dirige desde el esterior de la pirámide Tres Palos, la más grande
del complejo que se ubica en el extremo suroriental del sitio. Una
parte de este camino se encontaba hasta 1989, dentro de la Ciudad
Universitaria de la Universidad Católica y otra al exterior de la
misma por donde se proyectaba ampliar la Avenida Universitaria una
de las principales vias de la ciudad.
Gran preocupacion causaba que el camino pudiera sufrir daños
debido a la ampliación de la avenida, obra que se tornaba cada vez
mas necesaria. Asi se plantearon varias alternativas como la de
construir un puente que permitiera pasar la avenida sobre el camino
sin tener necesidad de destruirlo. Sin embargo en noviembre de 1989,
en vísperas de elecciones, la entonces gestión del alcalde Jorge
del Castillo, sin escuchar los pedidos de proteger el camino, demolió
un amplio sector del mismo para hacer pasar la avenida. La prolongación
hacia la Universidad San Marcos de dichas obras dejaron al descubierto
varios entierros Nievería que fueron destruidos también por las
retroexcadoras La urgencia de presentar obras al final de la gestion
de del Castillo motivó que se despreciaran las alternativas que
se estaban manejando, optando por la más rápida y económica en desmedro
de tan valioso monumento arqueológico. La intención electorera de
dicha descisión quedó demostrada cuando en grandes murales se propagandizaba
la ejecución de la obra y se solicitaba la elección de del Castillo
como diputado.
4. DESTRUCCION POR INVASIONES: EL CASO ARMATAMBO.-
Armatambo fue otro de los gandes asentamientos urbanos del valle
del Rímac durante el Intermedio Tardío y el Horizonte Tardío. Se
encontraba ubicado en la falda sureste del Morro Solar en Chorrillos
y era cabeza del curacazgo Sulco; durante la presencia Inca en dicho
asentamiento se habría instalado un tambo a la vera del camino hacia
Pachacámac (Ichma, denominado por los incas Irma), y de ahi su nombre,
castellanizado durante la colonia como Armatambo (ver fig. 3).
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FIG. 3 .- Foto aérea
del complejo arqueológico Armatambo en 1944. En la Actualidad
practicamente todas las estructuras, entonces visibles, han
desaparecido debido a sucesivas invasiones ocurridas en su
área. (Foto S.A.N.). |
Armatambo tambien fue un sitio conocido desde la Colonia
y especialmente desde el siglo pasado al ser visitado por diversos
viajeros, cobrando gran popularidad entre los investigadores debido
a su momumentalidad, cercanía a la capital y las numerosas referencias
coloniales que se tenían del sitio. Sin embargo jamás, existió preocupación
alguna por su conservación.
Según Matos Mar (1977: 57-60), en 1924, un grupo de familias
constituidas por yanaconas (trabajadores de las haciendas)
y algunos peones de la Hacienda Villa, arrendada entonces a japoneses,
levantaron paulatinamente precarias viviendas en terrenos del Estado,
próximos al sitio arqueológico. Posteriormente, otras familias fueron
haciendo lo mismo, saliendo de las rancherías de la hacienda en
donde se encontraban originalmente. En 1941 el Patronato Nacional
de Arqueología acordó la erradicación de los pobladores, quienes
retiraron sus viviendas, aunque se quedó una de las familias, que
fue contratada por Julio C. Tello como guardiana de las ruinas.
Hacia 1951, al concluir el arrendamiento de la hacienda a los japoneses,
se desalojaron a todos los yanaconas de la misma con ayuda de la
policia y estos se fueron a vivir al pie del Morro Solar, en la
parte baja de la zona arqueológica. En 1956, según un censo que
realizó Matos Mar, habían 10 familias con una población de 51 habitantes
procedentes de la Costa Sur y de la Sierra Central principalmente.
Poco a poco, durante las décadas de 1960 y 1970, las invasiones
sobre Armatambo se van sucediendo paulatinamente. Sin embargo, será
en la década del 80 en que la zona arqueológica quedará completamente
ocupada. En 1982, un grupo de invasores denominados "José Olaya"-primera
etapa- se apoderó de la zona sur de la Huaca "Cruz de Armatambo"
y es reconocida por resolución de alcaldía Nº 4629 del 29 de noviembre
de 1983 de la Municipalidad de Lima a pesar de que en ese entoces
estudiantes de Arqueología de la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos se encontraban realizando investigaciones. En 1984 se produce
una nueva invasión, "Héroes del Pacífico" en la parte
sur de Armatambo. La comuna limeña vuelve a a reconocer esta invasión
mediante Resolución de Alcaldía Nº 7998 del 12 de abril de 1985.
En 1987 nuevas invasiones ocupan el área arqueológica destruyendo
otros sectores de Armatambo autodenominándose "22 de octubre",
"Virgen del Morro", "Señor de los Milagros",
y "José Olaya II". Pero no sólo fueron invasores los que
afectaron el sitio. El Ministerio de Salud construyó oficinas y
laboratorios en medio de la zona arqueológica, además que el Ministerio
de Agricultura cedió parte de las ruinas al asentamiento humano
"Cruz de Armatambo". Sorprendentemente, el 18 de mayo
de 1986, se entregaron más de quinientos títulos de propiedad a
los pobladores por parte del entonces alcalde de Lima, Alfonso Barrantes
(El Comercio, 19 de mayo de 1986; 17 de octubre de 1994).
Así, hasta 1993 se registró la existencia de 32 asentamientos
humanos sobre la zona arqueológica quienes se apoderaron de un 95
% del sitio, de los cuales varios se encuentran oficialmente reconocidos.
En 1993 el INC, declaró la zona como "Intangible", aunque
en 1994 la Municipalidad de Chorrillos destruyó parte de una de
las pirámides para hacer una pista de acceso a los asentamientos
humanos y EDELSUR (Empresa de Energía Eléctrica) comenzó a lenvantar
postes mientras que SEDAPAL (Empresa de Agua y Desagüe) abrió zanjas
para el tendido de tuberías, por lo cual fueron multados por el
INC. Sin embargo, estas obras prosiguieron durante 1995.
Actualmente, son 21 asentamientos humanos los que ocupan
Armatambo, los cuales siguen creciendo paulatinamente. Según el
censo de 1993, estos asentamientos humanos tendrían una población
de 36,227 personas (INEI 1996), lo cual contrasta dramaticamente
con los 51 existentes en 1956. Así, la población invasora de Armatambo
creció en 37 años ¡en más de 7,000 %!. El resultado: uno de los
principales centros arqueológicos del país, ocupado casi en su totalidad,
sólo con algunas pirámides mal conservadas y alteradas debido a
los continuos recortes sufridos.
Armatambo es sólo un ejemplo de lo ocurrido con numerosos
sitios arqueológicos de Lima arrasados por las invasiones, entre
los cuales tenemos: Cerro La Regla (San Martín de Porres), Garagay
(San Martín de Porres), Pampa de Cueva (Independencia), Canto Chico
y El Sauce (San Juan de Lurigancho), Huaquerones (Ate-Vitarte),
Villa el Salvador y El Ferroviario (Villa el Salvador),etc.
5. DESTRUCCIONES DEBIDOS A RECONSTRUCCIONES:
Otra
modalidad de destrucción de sitios arqueológicos fue debido a las
reconstrucciones arqueológicas. Estas se ejecutaron frente a la
necesidad de habilitar determinados sitios arqueológicos para el
turismo. Y como, según la óptica de las autoridades y reconstructores
del momento, era mucho más bonito mostrarle al turista un edificio
no arruinado sino restaurado, entonces se ejecutó esta política
en varios sitios de la capital.
El primer sitio arqueológico en ser reconstruido fue Puruchuco
entre 1953 y 1957, obra del médico aficionado a la arqueología Arturo
Jimenez Borja. Concluíidas las obras, incluída la construcción de
un Museo de Sitio (el primero en el Perú), se entregó el sitio al
turismo. Pero no solamente fue la obra de reconstrucción. En Puruchuco
también se ejecutaban danzas nocturnas para los visitantes, en medio
de juegos de luces. Es por eso que los muros prehispánicos se encuentran
cableados por todos lados. A Puruchuco le siguieron, Huaycan y San
Juan de Pariachi (Ate-Vitarte), Pan de Azucar, y el conjunto arquitectónico
"Laberinto" en Cajamarquilla en 1985. Otros afisionados
a tales reconstrucciones fueron Humberto Ghersi quien reconstruyó
Santa Catalina (La Victoria) entre 1971 y 1972, y José Casafranca
en la Huaca Túpac Amaru A (San Luis) en 1972.
Detengamonos en el caso de la Huaca Pan de Azucar. Esta
pirámide, pertenece a los inicios del periodo Intermedio Temprano
(200 a.C-200 d.C.) y fue utilizada profusamente como cementerio
en épocas posteriores. Fue visitada por numerosos viajeros en el
siglo pasado, ya que era famosa por los entierros ricos en cerámica
y objetos metálicos que de ella se obtenían y según las referencias
antiguas, tenía 125 mts. de largo por 76 de ancho y con forma cónica
de ahí el nombre de "Pan de Azucar", siendo llamada a
partir de la década del 40 por Tello "Wallamarca". En
la década de 1920 se hizo un gran corte en los flancos de la pirámide
para hacer un camino hasta la cima de la pirámide, nivelándose la
parte superior del monumento. En 1941 la municipalidad de San Isidro
inició su demolición, la cual se paralizó debido a la intervención
del Patronato Nacional de Arqueología; sin embargo en 1955 el Ministerio
de Fomento y Obras Públicas autorizó a la Municipalidad de San Isidro
su demolición y transformación en parque público. aunque, al no
prosperar dicha autorización, la Casa de la Cultura del Perú inició
su restauración a cargo de Jimenez Borja. Las obras se concluyeron
en 1960 con la construcción de un Museo de Sitio. (Ravines, 1985:
74).
Sin embargo, la restauración del edifició piramidal ha sido
bastante cuestionada. Y es que la forma que le dieron, desfiguró
completamente el edificio dándole la apariencia de una pirámide
mexicana. Así, se le tallaron tres plataformas y se completo de
nivelar la cima, por lo que quedó como una pirámide trunca y escalonada.
Luego, se le agregó una rampa frontal que jamás tuvo, con lo que
la forma de pirámide mexicana quedó completa. Evidentemente, esta
no fue la forma origial del edificio (ver fig. 4).
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FIG. 4 .- Vista frontal de
la pirámide "Pan de Azucar" en San Isidro en la
actualidad. Observese la apariencia de pirámide mexicana
que le dieron sus reconstructores en 1958. (Foto Lizardo
Tavera).
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En 1992 se inició un programa integral de excavaciones en
la pirámide, las que dejaron al descubierto los vestigios de la
arquitectura original muy distinta a la presentada por los restauradores.
Así, dándosele más importancia a la apariencia restaurada del edificio,
se dejaron de lado los criterios científicos de rigor que habrían
sido necesarios para determinar la apariencia original del monumento.
Hay que tener en consideración que muchas veces los vestigios
que quedan de un edificio arqueológico, no son sufiecientes para
saber con total seguridad la forma original que tuvo dicho edificio.
Por ello, la Carta de Venecia recomienda que toda reconstrucción
deberá excluirse a priori; y que sólo podrá estudiarse la conveniencia
de la anastilosis, es decir la recomposición de las partes existentes
pero desmembradas. Eso no ocurrió evidentemente en Pan de Azucar,
y otros sitios arqueológicos reconstruidos en Lima, ya que allí
se levantan estructuras completamente nuevas y totalmente imaginativas.
Este caso de las reconstrucciones pareció haber quedado
superado, y como una moda antigua, sobre todo después de lo criticado
de tales trabajos. Sorprendió entonces que en 1996 Rogger Ravines
iniciara la "reconstrucción" del sitio Canto Chico en
San Juan de Lurigancho con ayuda de sus invasores, bajo la total
pasividad del INC. En Canto Chico, una de las pirámides está siendo
reconstruida al más puro estilo "Jimenez Borja", alterando
por tanto la forma original de dicho edificio arqueológico.
6. REFLEXIONES FINALES:
Habiendo
revisado las diversas formas de destrucción por las que atravesó
y atraviesa el Patrimonio Arqueológico del valle del Rímac, cabría
la pregunta : ¿Por que en un país en el cual el discurso oficial,
desde la fundación de la República enaltece el pasado prehispánico
y la riqueza de su Patrimonio Arqueológico, ocurren tan masiva destrucción
de dicho Patrimonio?. Más aún, ¿Por que si existe desde la Independencia
una serie de leyes que protegen el Patrimonio Arqueológico y normas
legales que sancionan a los destructores en la práctica en muy pocas
ocasiones se sanciona a tales destructores y en cambio la mayoría
de los casos quedan en la más completa impunidad?.
Las respuestas a estas preguntas, obviamente escapan a los
objetivos del presene trabajo. Y es que tiene que ver necesariamente
con la idiosincrasia nacional, ya que destructores han sido tanto
los hacendados, como los empresarios urbanizadores, las autoridades
políticas y los invasores que buscan un lugar donde vivir. Da la
impresión de haber por un lado un discurso oficial, que es compartido
en mayor o menor grado por los miembros de la nación, y por otro
lado un comportamiento radicalmente distinto. ¿Como explicar la
actitud del presidente Fujimori, quien por un lado (demagogicamente)
recibió con honores de jefe de Estado a los restos del Señor de
Sipán, cuando sus restos regresaron de su estudio y conservación
en Alemania, y por otro lado admite la destrucción de un monumento
arqueológico para la construcción de un Estadio que en el fondo
se sabe que no podrá ser plenamente utilizado?.
Y es que la nación ha hecho un uso oportunista del Patrimonio
Arqueológico Nacional. Es muy útil cuando se trata de reforzar en
algun momento los sentimientos de nacionalidad, de regionalidad
y de identificación y unidad nacional, si así el momento político
lo requería. Pero no se titubeó en destruirlo cuando se interponía
en las grandes obras públicas y privadas o en las obras de caracter
electoral, sea por parte del gobierno central o los gobiernos locales.
El Perú es un país multinacional y pluricultural, pero también
conflictivo y dominado económica y culturalmente. El Patrimonio
arqueológico se ha visto como parte fundamental de la nacionalidad
pero también como un recuerdo del pasado, de épocas pretéritas que
es necesario superar para ir hacia un supuesto desarrollo basado
en la occidentalización progresiva de los diversos sectores del
país. En este contexto, los monumentos arqueológicos sólo podrán
ser útiles en la medida en que se adhieran plenamente a los nuevos
órdenes económicos y sociales.
Sólo así podemos entender por que se han dado este año una
serie de nuevas leyes referidas a la Patrimonio Arqueológico, que
en el fondo harán legítima su destrucción; me refiero a los Decretos
Supremos Nº 028-97-PCM y el 017-98-PCM por el cual se pretende regularizar
la situación de las poblaciones que ocupan zonas arqueológicas para
darles títulos de propiedad, la ley Nº 26961, "Ley para el
Desarrollo de la Actividad Turística" en la cual se entiede
a los sitios arqueológicos como "Zonas de Potencial Turístico"
y ya no como Patrimonio Cultural considerándosele solamente como
un mero producto económico, y el Decreto Supremo Nº 008-98-AG con
la cual se transfieren terrenos eriazos al Sector Privado para desarrollo
agrícola, así contengan sitios arqueológicos, frente a los cual
el INC sólo tendría quince dias para pronunciarse sustentado su
posición con planos perimétricos, memorias descriptivas y ubicación
de coordenadas UTM, cuando en la mayoría de los casos no existen
dicha información para los sitios conocidos y menos aún para los
sitios desconocidos, y que evidentemente se encuentran en zonas
eriazas.
El panorama futuro para la conservación del Patrimonio Arqueológico
no sólo de Lima sino para el resto del país es sumamente oscuro
más aún debido a lo relativamente cercano de los procesos electorales
municipal y presidencial.
BIBLIOGRAFIA
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1986 "Entregan títulos de propiedad a invasores de
áreas arqueológicas". 19 de mayo.
1994 "Casi todo Armatambo ha sido ocupado por 32 asentamientos".
17 de octubre.
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1996 Asentamientos humanos. Características sociodemográficas.
MATOS MAR, José
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Peruanos. Lima.
1988 Desborde Popular y Crisis del Estado. CONCYTEC.
Lima.
RAVINES, Rogger
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1993 "El patrimonio arqueológico en el campus de la
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Nacional Mayor de San Marcos. Lima.
YRIGOYEN FAJARDO, Soraya Katia
1993 Lo bonito y lo feo y la Clasificación Social. Tesis
para optar el título de Licenciado en Sociología. Pontificia Universidad
Católica del Perú. Lima.
1er Congreso Virtual de Antropología y Arqueología
Ciberespacio, Octubre de 1998
Organiza: Equipo NAyA - info@naya.org.ar
http://www.naya.org.ar/congreso
Auspicia:
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