ALGUNOS MITOS, ESTEREOTIPOS, REALIDADES Y RETOS DE LATINOAMÉRICA
Jose G. Vargas-Hernandez, M.B.A.; Ph.D.
Profesor investigador
Centro Universitario del Sur
Universidad de Guadalajara
Prol. Ave. Colón SN
Cd. Guzmán, jalisco, 49000
México
Telefaxes: +52 341 41 25189, +52 341 41 24044
E-mail: jvargas@cusur.udg.mx
Resúmen (Abstract)
La mayoría de los latinoamericanistas tratan a las naciones
Latinoamericanas como si sólo fuera un simple objeto de estudio,
el cual tiene características similares. El propósito
de este trabajo es analizar algunos de los mitos, estereotipos,
realidades y retos atribuidos a una de las más importantes
regiones del mundo, conocida como Latinoamérica. Latinoamérica
ha sido conceptualizada como una entidad homogénea, significando
solamente las naciones actuales que han recibido la herencia Ibérica
como resultado de haber sido conquistadas y colonizadas por España
y Portugal. La mayor parte de los estudios sobre América
Latina descuidan reconocer la influencia de otras culturas de Europa
del Norte y devalúan la fuerte herencia recibida de las culturas
indígenas o amerindias y los descendientes africanos.
Introducción
En este, argumento que el término Latinoamérica puede
solamente aplicarse muy liberalmente a la región y con precaución,
estando conscientes de su diversidad geográfica, su medio
ambiente físico, y a sus formaciones históricas, económicas,
sociales, culturales y religiosas. Demuestro lo inapropiado de etiquetar
a todas las gentes y naciones localizadas en América Central,
América del Sur, y el Caribe como "latinos" y por
tanto, rechazo el supuesto de que Latinoamérica representa
una cultura uniforme con los mismos antecedentes, categorías
homogéneas raciales y religiosas y elementos económicos,
sociales y políticos similares.
Reconozco que la diversidad de América Central, América
del Sur y el Caribe está presente no solamente en las diferentes
lenguas que se hablan sino también en una diversidad de religiones,
heterogeneidad de los grupos raciales y étnicos, expresiones
multiculturales, el tamaño de los territorios nacionales
y su población, etc., sin dejar de hablar de las diferencias
económicas, sociales, y políticas del desarrollo regional
incluso cuando un país y entre las diferentes naciones, a
pesar del modelo neoliberal dominante, se está imponiendo
una tendencia hacia la "Hemisferización" bajo el
llamado "Consenso de Washington". Esta tendencia está
presentando serios retos económicos, sociales y políticos
para todos los países de la región. Finalmente, algunos
de estos retos son analizados.
Escapadas de la realidad
Comala es una villa que existe en el Estado de Colima, México.
Parece ser una localidad de ficción, como por ejemplo la
villa de Macondo, la cual puede encontrarse en cualquier parte de
Colombia o Sur América. Ambas localidades son clichés
en la literatura contemporánea latinoamericana. Los temas
de estas dos famosas novelas, a pesar de que en parte son ficción
y en parte realidad, se refieren a las formas de vida colectiva
de las comunidades, visión y sueños de aquéllos
que han poblado estas tierras.
Comala fue el cacicazgo de un vicioso y corrupto dictador rural,
Pedro Páramo, quien retuvo tremendo poder como un caudillo
regional durante los tiempos de la revolución mexicana. Dyson
(1987) considera que la personalidad y la historia de Pedro Páramo
se revelan a través de visiones y cuchicheos de los fantasmas
del pueblo, aún con miedo de levantar sus voces a pesar de
que han estado muertos hace mucho tiempo. Comala vive y muere en
el rencor no mitigado de Pedro Páramo, su infernal persistencia
convergente en una narración fragmentaria de rápidas
vueltas y entrecortes de sus voces que van, de historia a la eternidad,
de la vida a la muerte.
Cien años de soledad es la historia de un patriarca ficcional,
Jose Arcadio. La historia se revuelve alrededor de Arcadio guiando
a su familia, los Buendías, a la villa de Macondo, la tierra
prometida (la cual nadie ha prometido), lejos de la civilización.
La historia de Macondo es revelada usando tanto la ficción
como la realidad, a través de la historia del Coronel Buendía,
en el cual él recuerda el día cuando su padre le mostró
un pedazo de hielo por primera vez en su vida y le hizo creer que
estaba tocando un diamante. Sobre la duración de un siglo,
cuando la villa se desarrolló, llegó a convertirse
en el tenso centro en el cual las confrontaciones políticas
y sociales se anudaron y enredaron hasta que algún catalista
causó su separación violenta (Dyson, 1987). Esta novela
ficcional da significado no solamente a la realidad de la vida social,
política, económica y cultural de las naciones latinoamericanas
durante el siglo pasado, sino que también nos deja con la
impresión de que Latinoamérica está atrasada
y todavía está a cien años atrás de
la prosperidad.
Ambos trabajos literarios tocan tópicos cruciales del desarrollo
Latinoamericano en la búsqueda de las más apropiadas
identidades, abandono del retraso de las comunidades y la eliminación
de fuerzas, las cuales restringen el logro de mejores estándares
de vida económica, social, política y cultural. Sin
embargo, la pregunta permanece en cuanto a qué tanta fantasía,
ficción o realidad tienen estos clásicos de la literatura
contemporánea latinoamericana.? Una cosa conocemos por cierto.
Que a pesar de que las dos novelas pueden estar basadas en situaciones
reales, los eventos han sido exagerados por las creaciones imaginativas
de Juan Rulfo y del Colombiano Gabriel García Márquez.
Ambos autores han contribuido a la creación de mitos y estereotipos
de la gente latinoamericana y su tierra, tal como otros grandes
trabajos artísticos similarmente lo han hecho de otros pueblos.
Podemos argumentar también que conocer al real latinoamericano
significa invadir la intimidad de su carácter de sus pensamientos
comunes, visiones y sueños que han forjado nuestro destino.
En el desarrollo de ésta revisión de las condiciones
sociales, económicas, políticas y culturales de nuestras
naciones a través del análisis de las narrativas literarias,
uno espera incrementar la conciencia y exponer los obstáculos
que conducen a un mayor desarrollo sostenible y a reconciliar nuestros
antecedentes de la gente de la nueva Latinoamérica.
Algunos mitos y estereotipos de Latinoamérica los cuales
bloquean el camino hacia el desarrollo
El primer estereotipo a rechazar es el etiquetado de una diversa
área geográfica como simplemente "Latinoamérica"
para referirse a todas las personas y naciones localizadas en América
Central y Sudamérica, sin mencionar las localizadas en el
Caribe con el mismo término, lo cual es incorrecto. El término
"latino" puede ser solamente aplicado muy liberalmente
a la región y con mucho cuidado. De tal forma que si por
"Latino" queremos significar solamente las naciones actuales
que han recibido la herencia Ibérica como resultado de haber
sido conquistados y colonizados por España y Portugal por
un periodo de tiempo que duró más de trescientos años,
por lo tanto excluimos aquéllos que fueron dominados por
los británicos, franceses, holandeses y norteamericanos (principalmente
de Estados Unidos).
Antes de la conquista de este territorio por los europeos, las
tierras estaban ocupadas por diferentes grupos indígenas
que variaron en sus herencias culturales, que comprendían
desde tribus primitivas hasta más sofisticadas y civilizaciones
mejor desarrolladas.
Cuando se considera a Mesoamérica, Sudamérica y
el Caribe como una unidad, deberíamos estar conscientes de
las diversas formaciones económicas, sociales, políticas
y culturales de las regiones. Los medios ambientes geográficos
y físicos también varían ampliamente en la
región.
Un reporte de la Fundación Canadiense para las Américas,
(FOCAL, 1995) reconoce esta diversidad estableciendo que "Más
allá de los datos demográficos, económicos
y sociales, la cultura probablemente contradice más fuertemente
la idea de que Latinoamérica y el Caribe son homogéneos
sobre la división colonial de la región en áreas
española, portuguesa, británica y francesa, se encuentra
un mosaico sobrecargado de la cultura europea así como de
las culturas nativa americana, africana y asiática, en varias
combinaciones. México, Guatemala, Ecuador, Perú, Bolivia
y Paraguay están fuertemente influenciadas por la cultura
indígena de su gente, a pesar de que ésta última
está usualmente marginada social, económica y políticamente.
La herencia africana tiene una influencia similar en Haití,
Brasil, Cuba, Jamaica, y las islas orientales del Caribe.
Finalmente, la sociedad y la cultura de países tales como
Guyana y Trinidad deben mucho a los muchos Indios del Este que emigraron
ahí. A pesar de que este reporte descuida mencionar la influencia
Holandesa en las anteriores colonias americanas, permanece una influencia
importante que necesita ser "factoreada", sólo
para ver por qué y hasta que grado la región puede
tener un futuro común. La religión es también
diversa, a pesar de que la región es esencialmente dominada
por el catolicismo. En Latino América, otras creencias se
han desparramado, como por ejemplo las religiones africanas en Brasil,
Haití, y Cuba, y el protestantismo es dominante en las antiguas
colonias británicas del Caribe.
Un buen ejemplo de la diversidad cultural dentro de Mesoamérica,
Sudamérica e incluyendo el Caribe, son los idiomas que se
hablan. Más de una tercera parte de la población habla
español, los brasileños hablan portugués, y
las poblaciones indígenas hablan sus propias lenguas indígenas.
Más de 56 diferentes lenguas indígenas se hablan tan
sólo en México. En las Indias Occidentales los idiomas
oficiales son el Inglés, Francés, Holandés,
Papamento y Criollo,
Otros investigadores como Bryan y Serbin (1996) también
reconocen que las naciones caribeñas han sido tratadas por
académicos y políticos, como los "sobrinos distantes",
mientras que ellos están junto con las naciones latinoamericanas
formando "parte de la misma matriz". Estos autores definen
la región del Caribe en su forma más amplia para incluir
dentro el Caribe insular, los Estados litorales del Norte de América
del Sur, América Central y la Costa Caribeña de México.
Esta área comparte como características comunes la
herencia anglosajona del Norte de Europa, y está habitada
principalmente por gente que habla el inglés y el francés.
Después de todo, representa un pequeño segmento si
lo medimos por la extensión de su tierra, el tamaño
de su población, y la cantidad de recursos y capacidades.
Todavía más, por simple referencia a los territorios
conquistados por España y Portugal como "Latinoamérica"
y su gente como "Latinoamericanos", devalúa la
fuerte herencia que recibimos de las culturas indígenas o
amerindias dentro del mismo territorio. También es importante
que esta etiqueta no toma en cuenta la importante participación
de los descendientes africanos en la "hechura" de las
naciones de las actuales América del Sur, Mesoamérica
y el Caribe. Tal como Doughty (1987) argumenta, la clasificación
de "Latin" es poco más que una etiqueta conveniente
que cobija a una región de 32 países independientes
y 17 territorios dependientes de Francia, Gran Bretaña, Los
Países Bajos, y Los Estados Unidos. Diferencias en la tierra,
el clima, y recursos en sociedades pre-Colombinas, y en grados de
influencia cultural por las administraciones coloniales europeas
conducen a mayores variaciones políticas y económicas
dentro de la América Latina.
Habiendo demostrado lo inapropiado de etiquetar toda la gente
y las naciones localizadas en América Central, América
del Sur y el Caribe como "Latina", se sigue que hay una
necesidad de rechazar la aserción de que América Latina
representa una cultura uniforme, con los mismos antecedentes, Español
o Portugués (en el caso de Brasil), religión católica,
la categoría racial de "mestizo" como el resultado
de una mezcla entre Ibéricos y los Amerindios, y además
otros elementos económicos, sociales y políticos los
cuales pueden trazarse hacia atrás antes de la caída
de Tenochtitlán en 1521 y Cuzco en 1936 bajo una conquista
española motivada por Dios y el oro raro, traicionado por
esta falta de distinción. Pocos latinoamericanistas actualmente
reconocen este hecho, mientras que la mayor parte de ellos tratan
las naciones latinoamericanas como si solamente fueran un simple
objeto de estudio el cual tiene características similares.
Esto por supuesto, no es negar que estas naciones comparten unos
antecedentes históricos comunes.
Desde el siglo quince en delante, Sur América, América
central y el Caribe, han atestiguado un brutal choque entre sus
culturas indígenas, las europeas (Española, Portuguesa,
Inglesa, Francesa y Holandesa) y las africanas. Esta región
del mundo experimentó el más largo y continuo periodo
de ocupación colonial. La destrucción de las más
diversas culturas indígenas por los conquistadores europeos
resultaron en el ascenso de la cultura criolla y la imposición
de las lenguas, religiones, tradiciones, valores, etc. Estoy de
acuerdo con West (1982) cuando afirma que la conquista europea de
América Latina claramente afectó a las gentes nativas
tanto físicamente como culturalmente, y a su vez, las culturas
indígenas influenciaron a los europeos.
Sin embargo, estoy en desacuerdo con este autor cuando contiende
que en muchas partes de Latinoamérica los elementos de la
gente y la cultura del viejo y nuevo mundo se fusionaron para formar
una amalgama que caracteriza la escena humana en éstas áreas
ahora. Diría que tal fusión ha provocado amalgamientos
diversificados. En suma, el proceso de la conquista y asentamiento
de América Central, América del Sur y el Caribe, por
los poderes coloniales europeos de España, Portugal, Inglaterra,
Francia y Los Países Bajos, indujo la fragmentación
étnica, lingüística, social, económica,
política y cultural, y por tanto, dió nacimiento a
una de las más complejas y dinámicas expresiones de
las formaciones societales y culturales.
Wiarda (1987), por ejemplo, contiende que "diversidad en
la unidad" de los actuales sistemas políticos de América
Latina, es el primer hecho que debemos entender. Por lo tanto, debemos
reconocer que esta diversidad de América Central, América
del Sur y el Caribe está presente no solamente en las diferentes
lenguas habladas, sino también en una diversidad de religiones,
heterogeneidad de grupos étnicos y raciales, expresiones
multiculturales, el tamaño de los territorios nacionales
y su población, etc., sin hablar de lo ya mencionado anteriormente,
las diferencias económicas, sociales y políticas del
desarrollo regional, incluso dentro de un país y entre las
diferentes naciones.
Diferentes percepciones de una realidad
Los antecedentes diversos y multiraciales de los habitantes de
la región, compuesta de tres principales corrientes, las
gentes indígenas, los conquistadores europeos y los esclavos
africanos, se han mezclado para crear nuevas formas, manifestaciones
y expresiones de la vida diaria. A través de las edades,
los habitantes y viajeros de esta entidad geográfica han
percibido su diversidad de medios ambientes diferentemente y como
tal han desarrollado imágenes e ideas peculiares, las cuales
han estado reflejadas en la riqueza de su literatura, música,
arte, pintura y asuntos diarios, tal y como Blouet y Blouet (1982)
recuentan: El medio ambiente físico ha sido percibido, considerado,
categorizado y tratado por latinoamericanos y caribeños a
través de diferentes manifestaciones, tales como Dios, rezar,
ilusión, e incluso como un obstáculo. Abajo se hace
un sumario breve de las descripciones de estas categorizaciones
de los medios ambientes físicos, tal como es descrito por
los autores.
Los Aztecas en el Valle de México, los Mayas de las tierras
bajas tropicales de Yucatán, y los Incas de los altiplanos
del Perú, reverenciaron el medio ambiente y a través
de su relación exitosa con él, lograron un status
alto entre otros nativos americanos. Sus religiones fueron una especie
de animismo, el cual consiste de una creencia de que los objetos
en el medio ambiente tienen almas. Blouet y Blouet (1982) basado
en el trabajo de Nelson (1977), quienes acertaron que la naturaleza
es siempre considerada ser la fuente primaria de la contemplación
temprana, y en América Central, el desarrollo cultural parece
que fue más afectado por un punto de vista del mundo traído
desde los tiempos de la caza.
El destino (simbolizado por un zacate alto y delgado) parece ser
el concepto central al pensamiento Maya. También el punto
de vista cíclico de la existencia que formó una parte
importante de la religión posterior probablemente tomó
su dirección de la naturaleza, donde las estaciones vienen
y van, y la vida sigue a la muerte. La naturaleza también
sugiere una unidad, y la idea puede haber existido, también,
que todos los elementos de la vida constituyen una parte intrincada
de un todo. El escarabajo en la hoja y la nube que pasa son hermanos,
en este sentido, partes de la misma absoluta identidad. Nelson concluye
que esta vista es cercana a la idea panteísta de que el mundo
es Dios y que los objetos en el medio ambiente tienen almas.
Para todos los conquistadores europeos la razón dominante
para conquistar y establecerse estaba enraizada en la codicia como
una oportunidad para llegar a ser rico pronto. El análisis
de West nos da una tipología de los motivos de la conquista
y la colonización del Nuevo Mundo. En la esfera española,
West (1982) dice, fue la más larga, potencialmente la más
rica, y la más diversa cultural y físicamente y fueron
atraídos por metales preciosos y por tanto, tendieron a mirar
tierra adentro hacia las áreas de los altiplanos con densa
población aborigen y riqueza mineral. En contraste, agrega
West, los portugueses en Brasil y los del Norte de Europa (Inglés,
Francés, y Holandés en las Indias Occidentales y Guyanas)
también buscaron oro y plata, pero la mayor parte de ellos
se establecieron por una más prosaica persecución
agrícola tal como azúcar, tabaco, o producción
de índigo.
Los europeos conquistaron el Nuevo Mundo motivados por Dios y
oro, con la cruz en la empuñadura de la espada. Vieron estas
tierras como prístinas y maduras para el saqueo, y las tierras
dieron cosechas para los europeos con pico y arado. Vinieron para
rapar con una tecnología superior, la cual tuvo un impacto
psicológico para vencer a los amerindios, cuyo modo de vida
en algunos aspectos igualó o excedió aquéllos
de la sociedad europea del siglo dieciséis (West, 1982).
Por medio de la rapacidad, los conquistadores fueron exitosos, ricos
y prestigiosos. Los Ibéricos especialmente, motivados por
la divulgación de las creencias católicas, tomaron
a las mujeres indígenas que eran hermosas y también
de "muy buen ver y proceder" y las preñaron. Esta
fue además una estrategia inteligente para la consolidación
de las colonias. Al menos, podemos argumentar, que los Ibéricos
se mezclaron con las gentes indígenas mientras que otros
conquistadores no o hicieron, dando paso a procesos profundos de
discriminación racial.
El estatus económico y social alcanzado por los conquistadores
fue la principal razón para incendiar el espíritu
de la aventura, tal como Picon-Salas (1963), ha expresado. Incluso,
aceptando la persecución del oro como el ideal, los españoles
amaron la aventura de la conquista, más que su valor monetario.
Desagradable para ellos fueron las empresas puramente comerciales,
aunque de hecho, persiguieron actividades para lograr la eminencia,
para convertirse en hombres nobles y para obtener influencia en
asuntos de Estado. Estas fueron las razones de por qué perseguían
en oro (Bouet y Blouet, 1982). Después de siglos y hasta
ahora, el medio ambiente de América Latina y el Caribe ha
venido sufriendo el saqueo de depredadores motivados por la riqueza
de abundantes recursos naturales, tal como el caso del área
forestal del Amazonas, la más grande del mundo.
El Nuevo Mundo fue fascinante, apareciendo como un milagro, creando
la ilusión de una imagen del Jardín del Edén
no sólo a sus descubridores sino también para quienes
llegaron posteriormente, como se confirma por las descripciones
de Cristóbal Colón y por el geógrafo alemán
Alejandro de Humboldt. Sauer (1969) escribe las impresiones de Colón
en los siguientes términos: la belleza de las islas movió
grandemente a Colón...las orillas del mar entrecortadas por
el viento que encontró como lo mejor de la naturaleza tropical
y que reveló en alabanza de su encanto y belleza. El perfume
de los árboles y flores que olió fue llevado a los
barcos en el mar. Las islas fueron tierras de primavera perpetua.
Los pájaros de muchas formas y colores cantaron dulcemente
en un vasto jardín de naturaleza inocente, habitada por muy
gentiles y muy cordiales nativos.
En otro recuento de Bernal Díaz del Castillo, un soldado
de Hernán Cortés, describe lo que vieron los conquistadores
españoles del imperio Azteca, a su arribo a Tenochtitlán
en el Valle de México, cuando entraron por primera vez en
1519. Estabamos asombrados, describe...eran como los encantos que
dicen de la leyenda de Amadís, un recuento de las grandes
torres y templos y edificios levantándose sobre el agua y
todos construidos con piedras. Y algunos de nuestros soldados incluso
se preguntaban si las cosas que veían eran un sueño
o no...no sé como describirlo, ver cosas como las vimos que
nunca habíamos oído o visto jamás, ni tampoco
soñado. Algunos...entre nosotros habían estado en
muchas partes del mundo, en Constantinopla, en todo Italia, y en
Roma, dijeron que un mercado tan grande y tan lleno de gente y tan
bien regulado y arreglado, como nunca lo habían tenido antes
(Díaz del Castillo, 1956).
Las impresiones de Humboldt y el impacto que éstas tuvieron,
fueron bien capturadas por Blouet y Blouet (1982): el viajero, escritor
y geógrafo Alejandro von Humboldt (1769-1859) encontró
difícil describir los lugares que vio como visitante de México
y Sur América durante su expedición de 1799-1804,
de tal forma que él alentó a los artistas a viajar
a América Latina para pintar y para dibujar las escenografías
de la región y para exponer sus pinturas a los europeos.
Johan Moritz Rugendas, el más famoso de los artistas que
Humboldt persuadió para que viniera al Nuevo Mundo, vio el
continente en términos románticos. Fue entrenado en
el arte reporteril y fue atraído por escenas ilustrando conflictos
entre la naturaleza y la gente. Sus pinturas son poderosos relatos
de las relaciones del medio ambiente, ilustraciones coloreadas por
la excitación de o no familiar y la tensión del conflicto.
Pero hay otro lado de la moneda. Mientras que algunos científicos
claman que el medio ambiente físico determina el desarrollo,
otros lo rechazan sobre la base de que no existe tal determinismo.
Los habitantes pueden adaptarse a su medio ambiente, encarar los
retos que se les presentan y solucionar los problemas que se les
presenten. Por tanto, el medio ambiente físico del Nuevo
Mundo ha representado una lucha continua para resolver los obstáculos
y sus dificultades.
De hecho, todas estas diferencias pueden ser consideradas como
variables contextuales que contribuyen a la formación caótica
de patrones de conducta social, política y económica,
las cuales a su vez, se agregan a la formación de un medio
ambiente de complejidad que rodea a las relaciones latinoamericanas
- caribeñas. Tal como Bryan y Serbin (1996) reconocen, éstas
relaciones han estado marcadas por la impresión de los legados
coloniales reflejados en las actuales barreras lingüísticas,
étnicas y culturales; la persistencia de las disputas de
fronteras, y las evidentes diferencias económicas en tamaño,
estados de desarrollo y potencial económico. Este complejo
conjunto de factores ha contribuido al desarrollo de percepciones
negativas fuertemente enraizadas y estereotipos de todos lados,
los cuales han influenciado no solamente las actitudes populares
sino también las relaciones formales entre gobiernos y Estados
del Caribe que hablan Inglés y el resto de Latinoamérica.
La historia latinoamericana también ha demostrado que este
argumento es aplicable a los diferentes procesos de interacción
y cooperación entre los gobiernos Latinoamericanos en varias
situaciones específicas, como por ejemplo, la reciente guerra
entre Perú y Ecuador con la excusa dada de un viejo problema
de disputas de frontera, el fracaso de al menos cuatro de los esfuerzos
integradores y acuerdos comerciales multilaterales entre los países
Latinoamericanos, o la falta de apoyo y solidaridad cuando en varias
ocasiones Cuba o Nicaragua han sido aisladas y atacadas por los
Estados Unidos, etc.
En búsqueda de la identidad
Escondidos entre todos estos factores, pero sin embargo, relacionados
a los arriba mencionados estereotipos y mitos, descansa una realidad
fundamental traicionada por la etiqueta de "Latinoamérica".
Esta realidad es la falta de identidad común entre las naciones
mesoamericanas, sudamericanas y caribeñas. Los estudiantes
de esta realidad encuentran difícil conceptualizar y definir
lo que sería una identidad cultural común "latina".
DeutSchier (1989) encontró que el concepto común de
identidad entre las sociedades latinoamericanas es uno de un sentimiento
de soledad, la mezcla racial y la dependencia cultural. Cien años
de soledad que describe la vida de Macondo es un buen ejemplo, entre
otros, de cómo los latinoamericanos comparten un sentimiento
de soledad. El famoso ensayo "El laberinto de la soledad"
escrito por Octavio Paz, por ejemplo, nos da un acercamiento histórico
de este sentimiento de soledad que los mexicanos experimentan.
Este sentimiento de soledad, de ser huérfano, que parece
ser la mejor manera de manifestar un rechazo abstracto a la herencia
colonial, surgió de los conflictos de un proceso brutal de
colonización el cual duró más de tres siglos
y los cuales llegaron a ser incluso más fuertes inmediatamente
después de las batallas por la independencia de los poderes
de Europa. La otra herencia, la indígena, ya se había
devaluado al más bajo grado de denigración, dejándonos
en el status de ser los hijos de nadie. Ambas herencias, la española
y la indígena son todavía fuertes ahora, después
de más de 500 años, entendiendo que es necesario dar
sentido de los eventos más rutinarios.
Estas herencias dieron vida a las raíces de la crisis socio-psicológica
de identidad. Sin embargo, la búsqueda de una nueva identidad
"latina" se convierte en el nuevo proyecto de las naciones
en formación. Algunos de estos proyectos fueron completamente
utópicos con proposiciones radicales e idealistas las cuales
fueron obviamente inviables y por tanto imposibles para lograrse
no solamente en ese tiempo, los primeros veinticinco años
del siglo pasado, sino todavía ahora. Varios ensayos se escribieron
entonces, entre los cuales mencionaremos "las pedagogías
utópicas" y "La utopía americana".
Un nuevo concepto de "Latino" basado en las fortalezas
de nuestra propia cultura, la cual encontró su máxima
expresión en el famoso ensayo "Ariel" escrito por
Enrique Rodó, se desarrolló como un modelo antagónico,
el llamado "Arielismo". Este modelo sirvió para
oponerse al ya hegemónico proyecto del "Coloso del Norte".
Rodó urgió a la juventud latinoamericana para rechazar
el materialismo de los Estados Unidos y para colgarse a los valores
intelectuales de su herencia española (Black, 1984). Tal
y como Deutschier (1989) explica, Ariel es la figura trágica-homérica
que conoce y vive las posibilidades y debilidades de la "latinidad"
contra el poder anglosajón de los Estados Unidos. Rodó
escribió que la vida en Norte América es un círculo
vicioso para perseguir el bienestar cuyo objetivo no es encontrarlo
en sí mismo.
El conocimiento de esta "Latinidad" implica un sentido
de resistencia moral contra el mundo material Norteamericano. Otros
buenos ejemplos son los escritos de José Martí quien
refiriéndose a los Estados Unidos escribió en 1895:
He vivido dentro del monstruo y conozco sus entrañas y mi
arma es solamente la sonda de David. En su bien conocido ensayo
"Nuestra América", dijo que nosotros (Latino americanos)
somos muñecos de trapo, con pantalón inglés,
suéter de París, chaqueta de los Estados Unidos y
sombrero de España. Mas recientemente, el mexicano Octavio
Paz, quien quizás mejor describe esta relación de
odio - amor entre los latinoamericanos y los norteamericanos, cuando
dice que los norteamericanos siempre están entre nosotros,
incluso cuando nos ignoran, volteando su espalda de nosotros. Su
sombra cubre el hemisferio completo. Es la sombra de un gigante.
Y la idea que tenemos de este gigante es la misma que puede encontrarse
en los cuentos de hadas y leyendas; un gran tipo de disposición
amable, un poco simple, un inocente que ignora su propia fuerza
y a quien podemos hacer tonto la mayor parte del tiempo, pero cuyo
aliento nos puede destruir (Rangel, 1981). Por tanto, bajo este
modelo de búsqueda por una identidad aparece que el concepto
de "latinidad" es para definir la esencia propia del Latinoamericano.
Bajo los lemas de "ser los Estados Unidos de Sur América"
y "déjanos ser los Yankees del Sur", un nuevo ideal
y una proposición estereotipada de la realidad surge basada
en un acercamiento cultural e influenciado por los científicos
y pensadores positivistas europeos. Más tarde, el concepto
de raza llega a ser importante para establecer la relación
entre nuestro origen étnico y nuestro destino. Los trabajos
como "La raza cósmica" de Vasconcelos en México
da un nuevo significado a la mezcla racial entre las herencias indígena
y la española y la fusión espiritual de las diferentes
culturas. Otro notable trabajo literario incluyó "El
hombre nuevo" en el que escribe José Martí, en
mi opinión, en un desplante más radical y una exageración
de que in Latinoamérica no hay odio racial porque no hay
razas del todo.
Finalmente, hay un modelo de identidad que usa fuertes figuras
de nacionalismo apoyado por la influencia de un aparato ideológico,
basado principalmente en una mezcla del positivismo Francés,
del liberalismo Norteamericano y en algunos países como en
México y Perú, de un pensamiento Marxista-Leninista.
Pero hablando en términos generales, estas especies de movimientos
nacionalistas se oponen, tanto al concepto de "latinidad"
como al propósito de una identidad continental.
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