|
Sofia Egaña
Resumen
El artículo propone una reflexión sobre la problemática del
pluralismo étnico en relación a programas de desarrollo vinculados
con la planificación familiar. Para tal fin, se considera
el Programa de Planificación Familiar del Ministerio de Salud
de la República del Perú (Proyecto año 2000) en comunidades
étnicas (Bora, Ocaina y Witoto) de la Amazonía Peruana y se
analizan las políticas del Estado en relación a su implementación.
Abstract
The report proposes a reflection about the problem of ethnic
pluralism in relation with development programs connected
with familiar planning. For this, the Familiar Planning Program
from the Ministry of Health of Peru Republic (Project 2000)
at ethnic communities (Bora, Ocaina y Witoto) from Peruvian
Amazonian is considered and State politics related with its
fulfilment are analysed.
El cuerpo, al convertirse en blanco para
nuevos mecanismos de poder, se ofrece a nuevas formas
de saber.
Foucault. "Vigilar y Castigar".
Introducción
La percepción de las diferencias categorizadas -en primera
instancia- como étnicas y las políticas del Estado que la
tienen por objeto, se han instalado como temas medulares en
el proceso de desarrollo de las sociedades latinoamericanas
contemporáneas. Su resolución ilustra la forma en que se desplegó
y despliega hoy la presencia histórica, económico-política
y cultural de América Latina en un mundo globalizado. Desde
este horizonte, proponemos una reflexión sobre la problemática
del pluralismo étnico en relación a programas de desarrollo
vinculados con la planificación familiar. La misma, de carácter
exploratorio, apunta a visualizar, sobre la plataforma de
un caso puntual, posibles dimensiones de análisis para futuros
ejes de discusión. Concretamente, actuará como disparador
el caso de la implementación del Programa de Planificación
Familiar del Ministerio de Salud de la República del Perú
(Proyecto año 2000) en comunidades étnicas (Bora, Ocaina y
Witoto) de la Amazonía Peruana. Las mismas se asientan sobre
las riberas de dos afluentes del Amazonas, los ríos Ampiyacu
y Yaguasyacu (Distrito de Pevas, Pcia. Mariscal Ramón Castilla,
Dto. Loreto, Perú)[1].
El carácter pluriétnico del Estado Latinoamericano: de
obstáculo a condición de posibilidad.
A la fecha, la mera enunciación de que los Estados modernos
latinoamericanos son producto de complejos procesos históricos
que involucraron y actualizan en la contemporaneidad grupos
sociales en asimetría es casi una obviedad. Aún mas, es sobre
esta base que los mismos participan de la llamada globalización
volviéndose crecientemente "multiculturales". García
Canclini, quien sostiene una precisa argumentación al respecto,
no duda en plantear que la multicultaridad es tema indisociable
de los movimientos globalizadores. En este sentido, define
a la globalización como
"... un proceso de fraccionamiento articulado del
mundo y recomposición de sus pedazos. (...) ... no es un simple
proceso de homogeneización, sino de reordenamiento de las
diferencias y desigualdades sin suprimirlas..." (García
Canclini, 1995:13).
A modo de bumerán, es esta misma globalización la que vuelve
más evidente la constitución híbrida de las identidades étnicas
y nacionales, la interdependencia asimétrica, desigual, pero
insoslayable en medio de la cual se moviliza cada grupo. De
hecho, la persistencia de diferencias étnicas, regionales
y nacionales entre y dentro los países latinoamericanos parece
ser inherente al "ser" latinoamericano. La etnicidad
entonces está radicalmente atravesada por la "nacionalidad"
de los países sudamericanos y por la estructura de clases
sociales que ella ha instaurado (Rocchietti, 1999; García
Canclini, op. cit.; Herrera, 1985 ).
Desde este reconocimiento, se tiende a admitir que la heterogeneidad
de América Latina, puede articularse parcialmente pero no
diluirse, gracias a la modernización, en algún estilo de globalización
uniforme. Suena alentador, por qué no decirlo, observar aunque
más no sea a nivel de la enunciación, que a diferencia de
las ideas directrices de principios del Siglo XX tendientes
a construir un orden político, social y simbólico homogéneo
(Funes y Ansaldi, 2000; Mayer, 1979) hoy se comience a pensar
que la heterogeneidad multicultural no es un obstáculo a eliminar,
sino un dato básico en cualquier programa de desarrollo e
integración (García Canclini, op.cit.:166).
Dado que esta diversidad plantea una serie de cuestiones
importantes y potencialmente divisivas, la forma en que las
sociedades pluriétnicas se enfrentan a la cuestión del pluralismo
étnico se ha convertido en uno de los asuntos políticos más
importantes en numerosos estados modernos (Stavenhagen, 1989:11).
Minorías y mayorías se enfrentan cada vez más respecto a temas
como los derechos lingüísticos, la autonomía regional, la
representación política, el currículum educativo, las reivindicaciones
territoriales, la política patrimonial, etc. Encontrar respuestas
moralmente defendibles y políticamente viables a dichas cuestiones
constituye el principal desafío al que se enfrentan las democracias
en la actualidad (Kymlicka, 1995:13). Es en dicho contexto
que se insertan tanto los denominados Programas de Desarrollo
gerenciados por organismos financieros multinacionales
como su contrapropuesta desde los agentes nativos, el Etnodesarrollo.
Como adelantáramos, las distintas etnias o naciones que conviven
dentro de una estructura estatal determinada suelen estar
colocadas en un sistema jerárquico de estratificación en donde
los grupos étnicos se relacionan entre sí en forma asimétrica
de acuerdo a su magnitud, poder o estatus. En los estados
pluriétnicos las características étnicas tienden a jugar un
papel diferente del que tienen las variables usuales en cualquier
sistema socioeconómico de estratificación. (Stavenhagen, 1989:11).
Aquí, el sistema de relaciones estratificadas entrecruza,
hace coincidir o traslada las relativas al modelo de dominación/subordinación
capitalista de clases económicas (terratenientes/campesinos;
empresarios/trabajadores) con las distinciones étnicas lingüísticas,
culturales, religiosas o biopoblacionales. Está claro que
esto no ocurre accidentalmente sino que es el resultado de
una historia colonial y postcolonial concreta. Para Stavenhagen
(1989, 1995), el modelo de estratificación étnica que encontramos
actualmente en Latinoamérica, constituye la expresión de relaciones
estructurales que denomina "colonialismo interno".
Entiende que el concepto constituye una herramienta útil para
el análisis de las relaciones étnicas asimétricas en una serie
de Estados postcoloniales del Tercer Mundo en los que la explotación
étnica, regional y de clase están muy estrechamente ligadas
dentro de un modelo persistente.
La mirada histórica
Remitiéndonos al plano del acontecimiento, las tradiciones
indígenas latinoamericanas fueron subsumidas asimétricamente
dentro de una declarada uniformidad cultural. De hecho, el
concepto sociopolítico de Nación efectivizado, implicó la
configuración de un ser nacional que desde la cultura pública
se define como "blanco" o "europeo": entidad
homogénea y uniforme. Desde esta civilización los nativos
fueron negados o sobredimensionados, pero siempre excluidos
del mundo real (Egaña, 2000; Podgorni, 1988; Juliano, 1992).
Partiendo de esta plataforma, el discurso institucional emitido
desde los dispositivos estatales, como Ministerios de Educación
y Cultura, de Economía, de Salud (currículas escolares, políticas
culturales y económicas, etc.) formó -y forma- parte de esta
tensión política que subyace a la hegemonía de la cultura
"blanca" sobre las minorías étnicas. Así:
"Cada Estado-Nación moderno arregló las tradiciones
diversas y dispersas de etnias y regiones para que pudieran
ser expuestas armónicamente en las vitrinas de los museos
nacionales y en los libros de texto que siguen siendo idénticos
para todas las zonas del país" (García Canclini, 1995:96).
Tradicionalmente entonces, desde el siglo XIX se ha transferido
y abogado por el relato de un pasado no indio, intencionalmente
no-histórico para el imaginario nacional. No obstante, en
la actualidad se evidencian nuevos posicionamientos que se
hacen eco de reflexiones surgidas en el ámbito de las propias
comunidades nativas (indigenismo de participación, etnodesarrollo)
(Egaña, 2000).
En la Amazonía Peruana, el capítulo obligado de "conquistas
y primeras exploraciones europeas" se inicia en 1532.
A diez años de la llegada de Pizarro a tierras peruanas, éste
ya había organizado la famosa expedición que culmina Francisco
de Orellana el 12 de Febrero de 1542, al descubrir el Amazonas.
En menos de un siglo la "historia" habría de incorporarse
a prácticamente toda la extensión que nos ocupa. En ese lapso
hicieron sus comienzos las misiones religiosas (jesuitas y
franciscanas) y se fundaron varios centros poblados. Más cercano
a nuestro tiempo, otro evento, aunque breve, marcó de forma
indeleble a los pueblos de la selva: la explotación Cauchera
(1880-1914). La misma trajo aparejado un sistema de trabajo
esclavista y genocida. Por otra parte, involucró un importante
flujo migratorio de peruanos de la Costa, Sierra y Selva Alta,
brasileños, europeos y asiáticos (Dourojeanni, 1990:50). Por
ejemplo, testimonios acerca de la historia reciente de los
pobladores de las riveras del Ampiyacu y Yaguasyacu, refieren
al traslado, por parte del patrón Carlos Loaiza de miembros
de las comunidades Bora, Witoto, Resígaros y Ocaina, entre
otras, desde la cabecera del Río Yaguasyacu en Colombia hasta
su asentamiento actual en Perú[2].
Hoy, la penetración blanca en la Amazonía continúa realizándose
bajo la forma de misiones (católicas y evangelistas) y de
burocracia estatal (las agencias y los funcionarios gubernamentales).
Ambas instituciones, apelando a conceptos como arcaísmo e
integración cuestionan la cultura de los pueblos de la selva
(no la aceptan, procuran convertirla). Se trataría, por un
lado, de religiones y costumbres inaceptables desde el punto
de vista moral; por otro, de formas sociales inviables en
el siglo XX y de autonomía inaceptable en términos de soberanía
territorial del Estado (Rocchietti, 1999:33).
La Constitución Peruana de 1993: estado e integración
Del total de su población Perú cuenta con un 33, 9 % de población
indígena campesina (IWGIA, 1999). La misma se entronca con
todas sus especificidades, en la problemática cultural, social
y económica del resto de América Latina. Sus organizaciones
políticas e ideológicas, encaran similares reclamos. La Declaración
de San José sobre el Etnocidio y el Etnodesarrollo, emitida
en una reunión convocada por la UNESCO y FLACSO en 1981 vale
como ejemplo sistematizador. Sus líneas de acción estratégicas
son:
·
Recuperación de los bienes expropiados por el proceso social
a las comunidades (tierra, agua, tecnologías, creencias, costumbres
etc.).
·
El fortalecimiento o creación de formas organizativas que
posibiliten el control cultural y permitan el ejercicio de
su soberanía, por el enriquecimiento de una cultura autónoma
(la organización del trabajo familiar, los mecanismos de endoculturación,
las formas de trabajo colectivo o cooperativo, el gobierno
tradicional etc.).
·
La provisión y aumento de recursos ajenos que puedan incorporarse
al control social del grupo y que tiendan a ampliar la cultura
propia.
·
La capacitación de núcleos dirigentes tanto en el terreno
político como en el cultural y económico.
·
La reivindicación de la lengua autóctona como medio de comunicación
social legítimo y la posibilidad de su utilización y ejercicio
real en situaciones interétnicas.
·
La recuperación y preservación de la memoria histórica étnica,
tanto como elemento de identidad e identificación de los pueblos
y comunidades como de la nación en su conjunto (el dominio
y control propios del patrimonio cultural de los pueblos indios
dentro de una política cultural nacional).
·
La reconstitución del grupo étnico, superando la fragmentación
político administrativa impuesta por la dominación social
(Declaración de San José, 1982).
Por su parte, la Constitución peruana de 1993, en el numeral
19 del segundo artículo del capítulo 1, sobre los derechos
fundamentales de las personas, afirma que "toda persona
tiene derecho a su identidad étnica y cultural" y que
"el Estado reconoce y protege la pluralidad étnica y
cultural de la Nación". En el artículo 17 del Capítulo
2 (De los derechos Sociales y Económicos) el Estado "fomenta
la educación bilingüe e intercultural" y "preserva
las diversas manifestaciones culturales y lingüísticas del
país" y además "promueve la integración nacional".
Según observa Martínez (1995), no se trata de un Estado que
se reconoce plurinacional: la identidad étnica y cultural
es un derecho de las personas, el Estado reconoce y protege
una pluralidad que refiere a la Nación. Aquí, al parecer,
se habla de un deseo de que esta pluralidad pueda desarrollarse
según sus propios dinamismos y lógica. No obstante, el rol
activo del Estado se pone de manifiesto a la hora de plantear
la integración como tarea a su cargo. Lo que resulta como
actitud de fondo parece ser la de abandonar la idea de un
Estado que pretenda crear una nacionalidad homogeneizando
la nación. Aunque no reconoce derechos colectivos que pudieran
fundar nacionalidades diversas parece querer recoger la complejidad
de una nación diferenciada, y asumir en ella una tarea activa
de integración. Y Martínez deja abiertos interrogantes: ¿De
qué tipo de integración puede tratarse, si ya no es la homogeneización
del Estado típicamente moderno?. ¿Cuál es el camino que la
legislación peruana parece haber emprendido con la aprobación
de esta constitución, en la que más adelante se hablará del
respeto a la diversidad económica y de formas de propiedad,
y se reconocerá jurisdicción especial para la administración
de la justicia a las autoridades de comunidades campesinas
y nativas? (Martínez, 1995:84).
Globalmente y tanto por expertos como por los estados, la
cuestión social-étnica es considerada como "problema
indígena" y es sobrellevado a través de un enfoque dualista:
por un lado la nación, por otro los indígenas delimitados,
principalmente, por sus características lingüísticas. Desde
allí que sea imperioso tornarlos bilingües y colocar instituciones
transversales (Rocchietti, 1999:33). Por ej., en las poblaciones
visitadas, la figura del Presidente de la Comunidad: representante
oficial frente a organismos gubernamentales; función que lo
distingue del Curaca.
Plantear una integración nacional de lo diferente como tal
exige explorar vías de interpretación del problema que escapen
a una opción entre lo particular (yuxtaposición de lo diferente,
tolerancia marginadora) y lo universal (uniformidad en base
a lengua, cultura o modos de organización). Intentos en esta
dirección son formulados, entre otros, por: Luis Villoro (1993),
Darcy Riveiro (1992), Kymlicka (1995) y Mayer (1979) .
Transitando la integración: Programas de Desarrollo
Como adelantamos, los planes de modernización e integración
que se están llevando a cabo en Latinoamérica prestan cierta
atención -si bien no gratuitamente- al papel a veces positivo
de las diversidades culturales en el crecimiento económico
y en las estrategias populares de subsistencia. Se acepta
que la solidaridad étnica puede contribuir a la cohesión social,
y que las técnicas de producción y los hábitos de consumo
tradicionales sirven como base de formas alternativas de desarrollo.
Incluso en algunas sociedades obtienen consenso políticas
multiculturales que reconocen modos diversos de organización
económica y representación política. Por ejemplo, la legislación
que garantiza la autonomía de los indígenas en la costa Atlántica
Nicaragüense y las reformas jurídicas sobre cuestiones étnicas
que actualmente se gestionan en México son indicios de un
pasaje parcial de indigenismo paternalista a modalidades más
autogestivas. Sin embargo, esos ensayos de reformulación no
se cumplen sin resistencias. Las culturas indígenas siguen
siendo vistas por algunos grupos como residuos anacrónicos
o simples supervivencias de interés folclórico y turístico.
Por otra parte, muchos grupos indígenas se niegan a integrarse,
ni siquiera en sociedades pluralistas, porque consideran que
las etnias son "naciones en potencia", unidades
políticas enteramente autónomas (Stavenhagen, 1995 y Slavsky,
1992).
Estos conflictos se intensifican en tanto la política económica
neoliberal profundiza la pobreza y la marginación de los indígenas
y mestizos, agrava la migración y el desarraigo, los enfrentamientos
por tierras y por el poder político. Los conflictos interculturales
y el racismo crecen en muchas fronteras nacionales y en todas
las grandes ciudades del continente. Nunca ha sido tan necesario
como ahora elaborar políticas educativas, comunicacionales
y de regulación de las relaciones laborales que fomenten la
convivencia democrática interétnicas. En algunos países, como
Perú y Colombia, el deterioro de las condiciones económicas
campesinas y urbanas es uno de los principales soportes de
los movimientos guerrilleros, de las alianzas entre luchas
campesinas y narcotraficantes, y de otras explosiones de desintegración
social (García Canclini, 1995:168-169).
En la última década, el Banco Mundial ha decidido condicionar
los créditos a los grandes proyectos de desarrollo en el Tercer
Mundo exigiendo dispositivos que aseguren el bienestar de
los pueblos tribales. Se ha presionado a fin de que los gobiernos
locales aprueben leyes que protejan las culturas y las comunidades
indígenas. Aquí debemos señalar que el apoyo del Banco no
se fija en las características con que los indígenas se autodefinen
sino que parte del concepto de que no puede haber desarrollo
desde condiciones de extrema pobreza y que en el Perú una
alta proporción de pobres son indígenas.
Desafortunadamente, no obstante la emergencia de nuevos escenarios
de concertación, persiste una incompatibilidad entre el modelo
oficial de desarrollo y las particularidades del modelo indígena
(Stavenhagen, 1989:22). En Perú, el Banco Mundial busca aplicar
la "Directriz Operativa Concerniente a los Pueblos Indígenas"
(1991) y dentro de este marco viene apoyando programas oficiales
destinados a la población indígena, bien sea desde el PROMUDEH
(Promoción de la Mujer y del Desarrollo Humano, cuya Secretaría
para Comunidades es financiada por el Banco) o desde diferentes
programas como el PETT (Titulación de Tierras), FONCODES (que
destina $ 150 millones anuales desde 1996 a proyectos de infraestructura
y productivos), MECEP (con una línea de $ 146 millones anuales
desde 1994 para mejoramiento de la calidad de la educación
primaria), Rehabilitación de Caminos Rurales ($ 90 millones
anuales desde 1995) y PRONAMACH ( $ 55 millones desde 1997
para Manejos de Recursos naturales) (IWGIA, 1999).
Tal vez el hecho más destacado dentro de este nuevo panorama
es la consulta global efectuada por el gobierno peruano a
las comunidades indígenas en sendos encuentros en las zonas
andinas y amazónica. Esta consulta, propiciada nuevamente
por el Banco Mundial, ha girado alrededor del tema del desarrollo.
Para el año 1999 existía el compromiso oficial de sentar en
las mesas de negociaciones al gobierno, las empresas y los
representantes indígenas para debatir la propuesta indígena
para la regulación de operaciones petroleras en territorios
indígenas.
Disciplinando los cuerpos:
Programas de Planificación Familiar en la Amazonía
Peruana
Durante el mes de febrero del 2000 en el marco del trabajo
de campo etnográfico (fase exploratoria) del I Seminario
Internacional de Antropología Política (1)
se interactuó con las comunidades nativas Nueva Esperanza
(etnia Ocaina), Nuevo Brillo, Ancón Colonia, Nuevo Perú (etnia
Bora), Portizango, El Estirón, Pucaurquillo (etnia Witoto)
y en la comunidad mestiza de Huantar. Las mismas se asientan
sobre las riberas de dos afluentes del Amazonas, los ríos
Ampiyacu y Yaguasyacu (Distrito de Pevas, Pcia. Mariscal Ramón
Castilla, Dto. Loreto, Perú). Recibieron sus tierras entre
1975 y 1977 por decreto-ley 20653 (Ley de Comunidades Nativas
y de promoción Agropecuaria de las Regiones de la Selva y
Ceja de Selva). Subsisten mediante la horticultura de roza,
la caza, la recolección y la pesca.
Este contexto permitió realizar una aproximación a la problemática
de las poblaciones aborígenes de la selva amazónica desde
su configuración y posicionamiento en el entramado nacional.
Se visualizaron -en el caso de que sean disociables- tensiones
de naturaleza étnica, política económica y de género que refieren,
desde su particularidad, a las consideración planteadas en
los apartados anteriores.
En esta oportunidad, nos interesa hacer referencia a los
testimonios relativos a la implementación del Programa de
Planificación Familiar del Ministerio de Salud (Gobierno Regional
de Loreto, Dirección Regional de Loreto). Cabe destacar que
lo enunciado al respecto fue producto, en primera instancia,
de la propia jerarquización de los miembros de las comunidades
(mujeres y curacas). Vale decir, su explicitación no fue previamente
direccionada o pautada dentro de los intereses del grupo del
Seminario. Desde estos términos el abordaje de la temática
fue "demandado" a los antropólogos. Esto implica,
necesariamente, inscribirla en el horizonte de lo considerado
relevante de transferir para los mismos sujetos.
Uno de los fenómenos fundamentales del Siglo XIX fue aquel
mediante el cual el poder se hizo cargo de la vida en una
suerte de estatalización de lo biológico (Foucault, 1980:171),
Objetos de saber y objetivos de control de esta bio-política
son la natalidad y la mortalidad, la tasa de reproducción,
la fecundidad y la longevidad de la población. De allí que
la preparación de esquemas de intervención en los fenómenos
de la natalidad globalmente considerada, no sea un evento
novedoso ni carente de implicancias económicas y políticas.
Programáticamente, las estrategias políticas sobre Planificación
Familiar en Perú responden a los lineamientos macro de la
Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana
de la Salud (OPS). Dichos programas resumen su meta en el
eslogan Salud para Todos y se sostienen en el
reconocimiento de las desigualdades que persisten en el acceso
a los servicios y a la tecnología de la salud para los pueblos
indígenas. Los documentos elaborados en estos ámbitos plantean
cuestiones éticas y legales relativas a la salud indígena.
A modo de ejemplo, en 1993 el Consejo Directivo de la OPS,
sobre la base de un documento de trabajo elaborado en Winnipeg,
aprobó un plan de acción gobernado por los siguientes principios:
·
respeto a la autodeterminación de los pueblos indígenas
·
abordaje de la salud desde un enfoque integral.
·
participación sistemática de los pueblos indígenas
·
reciprocidad y responsabilidad compartida en las acciones
de salud.
A nivel nacional, en Perú, el Programa de Salud Reproductiva
se digita desde el Ministerio de Salud y sus direcciones regionales.
La correspondiente a la zona de asentamiento de las comunidades
visitadas es la de Loreto. El programa implica -para la zona
campesina- la partida de "campañas" esporádicas
de Técnicos y Promotores en Salud desde Iquitos (centro urbano
más importante de la región) hacia los poblados del interior
de la Selva. Según informante (obstetriz del Hospital Regional
de Iquitos) las mismas tienen como objetivo "informar,
asesorar y aplicar los medios de control de natalidad a toda
la población". A nivel textual, uno de los folletos informativos
define al programa sobre la base de los siguientes términos:
PLANIFICAR LA FAMILIA ES RESPONSABILIDAD DE LA PAREJA
¿QUÉ ES LA PLANIFICACIÓN FAMILIAR
· Es tener
hijos que puedan mantener (educar, vestir, alimentar, etc.).
- Es pensar en la salud de la madre. Cada embarazo hace
que la mamá se desgaste.
- Es por ello que no debe tener muchos hijos y debe haber
entre 02 y 03 años de diferencia entre cada hijo.
- Es lograr que la pareja pueda disfrutar plenamente su
vida sexual.
PLANIFICANDO NUESTRA FAMILIA PODEMOS VIVIR MEJOR
En este punto nos interesa desplegar y poner en consideración
la articulación del diseño y aplicación de algunos puntos
del Programa con los testimonios relevados. Confrontaremos
entonces los ideales de aplicación derivados de la reglamentación
-Ley General de Salud Nº 26842, Promulgada el 15 de Julio
de 1997[3] -
en relación a la situación percibida por los sujetos y transferida
a nosotros [4].
1.- Información y asesoramiento sobre métodos anticonceptivos,
su efectividad, contraindicaciones, ventajas y desventajas,
así como su correcta utilización en cada caso particular [Título
I, Artículo 5to. y 6to.]
En la Dirección Regional de Salud Loreto (Iquitos) se obtuvieron
los folletos informativos. Refieren uno a cada método anticonceptivo
en particular (condón, píldora, inyectable, y quirúrgico)
y otro general sumando los naturales y la lactancia. Contienen
gráficas descriptivas y están escritos en castellano. Los
informantes no refirieron su utilización en las campañas.
Se relevaron denuncias en relación a la mala información y/o
actitudes que compelen a la aplicación de uno de los métodos
(Método definitivo Ligadura Bilateral de Trompas).
2.- Estudios y controles, previos a la prescripción del
método anticonceptivo elegido y de seguimiento según lo requiera
cada método. [Título I, Artículo Nº 2.]
En los casos de mujeres intervenidas quirúrgicamente, se
expresó ausencia de estudios pre-operatorios y "abandono"
post-operatorio. Según informante sanitario (Obstetriz del
Hospital Regional de Iquitos) la normativa para los casos
de intervención quirúrgica contempla 2 entrevistas con el
paciente y solo pueden ser intervenidas mujeres mayores de
25 años y con 2 o 3 hijos vivos. Los testimonios directos
de mujeres intervenidas se ajustan a esta normativa. En cuanto
a los métodos que implican medicamentos se manifestó una distribución
discontinuada. Las mujeres de Huantar rechazan el método de
las pastillas y/o ampollas porque "hay que tomarlos muy
seguido". Cabe destacar que en el contexto de pobreza
en el que desenvuelven estas poblaciones el estado de salud
de las pacientes es precario en casi la totalidad de los casos.
3.- Provisión de los recursos necesarios y en caso de
ser requerido, la realización de la práctica médica correspondiente
al método anticonceptivo elegido en buenas condiciones higiénicas
y sanitarias [Título II, Artículo Nº 102].
Los testimonios de mujeres operadas alegan que los medicamentos
no son recibidos en tiempo y forma. En relación a las condiciones
sanitarias e higiénicas de las intervenciones quirúrgicas
se denunciaron: hacinamiento de las pacientes y falta de comodidades
mínimas como camillas.
4.- Desenvolvimiento integral de las actividades en el
marco del Código de Ética de las Asociaciones de Salud.
Se denunciaron comportamientos corruptos por parte de los
sanitarios intervinientes en términos de una supuesta obligatoriedad
de la intervención quirúrgica en relación a un cupo a cubrir
por el sanitario.
5.- Información acerca de que el preservativo es por el
momento el único método anticonceptivo que al mismo tiempo
previene de la infección por VIH y el resto de las enfermedades
de transmisión sexual, por lo que es recomendable su uso simultáneo
con otros métodos [Título I, Artículo Nº 6.].
No se explicitaron referencias a este tema en ninguna de
las comunidades.
Conclusiones
Las apreciaciones respecto a la política estatal peruana
sobre planificación familiar formuladas a partir de nuestra
visita a las comunidades étnicas Bora, Witoto y Ocaina de
la Amazonía permiten visualizar futuras dimensiones de análisis:
1.- A nivel macro; la actualización de una política de Estado
que lejos de reconocer las diferencias las asimila en términos
uniformistas. La opción por lo universal vinculado a lo estatal
obtura el reconocimiento de la dialéctica metrópolis-periferia,
campo-ciudad y, principalmente, cuerpos étnicos mayoritarios-
cuerpos étnicos minoritarios, entre otras. La desigualdad
se oculta jerarquizando uno de los marcos posibles de legitimación:
el estatal. Los agentes gubernamentales argumentan que al
otorgar derechos y oportunidades iguales a todos sus ciudadanos,
están respetando las especificidades culturales de las etnias
particulares.
2.- A nivel de supuestos rectores de la acción; la estigmatización
de las comunidades como minorías subdesarrolladas carentes
de herramientas para sostener una reproducción responsable.
En ningún momento se hace referencia o se permite la posibilidad
de discutir los métodos tradicionales (basados en preparados
con plantas selváticas) que las comunidades disponen para
controlar su la tasa de natalidad.
3.- A nivel de género: si bien desde el discurso textual
(en el caso de un folleto), se concibe a la planificación
familiar como responsabilidad de la pareja, el destinatario
clave del programa es, indudablemente, el cuerpo femenino.
Por ejemplo; la vasectomía (como método definitivo masculino)
en ningún momento fue considerado en el horizonte de discusión
ni por parte de los sanitarios ni por parte de los informantes.
Cabe destacar que esta direccionalidad se despliega en el
contexto de la dinámica interna de comunidades en donde, en
primera instancia, el espacio real femenino de toma de decisiones
está constreñido. Los testimonios refieren a que las mujeres
acuden al consejo o directamente remiten la decisión a los
hombres: su compañero o el curaca de la comunidad.
Las posibilidades de un futuro histórico para los cuerpos
de la selva son precarias si las tendencias sociales,
económicas y políticas continúan con el ritmo y la dirección
que tienen actualmente. Todo esto argumenta a favor de que
no se trata de "integrar" al indígena a la vida
social de la nación, ya que este término presupone que es
necesario "integrar" a alguien que está "afuera"
(Mayer, 1979). El objetivo de una nueva acción positiva implica
modificar los términos y las condiciones de la forma como
los nativos se hallan hoy incorporados a los sistemas nacionales.
Una política que aspire a modificar los términos de incorporación
debería establecer la apertura a reivindicaciones legítimas
de grupos actuales compuestos de hombres, mujeres y niños
del siglo XXI quienes son conscientes de su situación desventajosa
y que saben lo que quieren e incluso ejercitan varias formas
de lograr sus reivindicaciones (Mayer, op.cit.:101). Coincidimos
con Martínez (1995) en cuanto a que más que contenidos culturales
universales, interesa buscar un suelo común para el intercambio.
Lo decisivo es establecer las condiciones de posibilidad del
entendimiento como tal, reconociendo a los que son diferentes
como auténticos interlocutores.
Agradecimientos
A las mujeres de las comunidades visitadas por brindar sus
vivencias y enriquecernos en el diálogo. A Julissa Rondón
Campana, Augusto Cárdenas Greffa y Eduardo, de la Federación
de Estudiantes de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana
(FEUNAP) por su dedicación. A los miembros del Departamento
de Historia y Ciencias de la Educación de la dicha Universidad.
Al Instituto Superior del Profesorado "J. V. González"
(Arg.). Al Centro de Investigaciones Precolombinas (Arg.).
A los compañeros de trabajo, en la Selva y en Argentina, por
sostener el proyecto con solidaridad y compromiso.
Referencias Bibliográficas
Cardoso de Oliveira, R. 1992. Etnicidad y Estructura social.
Ed. Ciesas. México.
Dourojeanni, M.J. 1990. Amazonia, ¿Qué hacer?. Ed. Centro
de Estudios Teológicos de la Amazonía. Lima. Perú.
Egaña, S.
2000. Política cultural y resignificación del pasado regional:
el caso de los museos Etnográfico e Histórico de la ciudad
de Santa Fe. En: Revista de la Escuela de Antropología, Nº
4. Escuela de Antropología, Facultad de Humanidades y Artes.
Universidad Nacional de Rosario. Argentina.
Foucault, M. 1980. Genealogía del Racismo. Ed. Altamira.
Funes, P. y W. Ansaldi. 2000. Patologías y rechazos. El racismo
como factor constitutivo de la legitimidad política del orden
oligárquico y la cultura política latinoamericana. En: http://catedras.fsoc.uba.ar.
García Canclini, N. 1995. Consumidores y Ciudadanos. Conflictos
multiculturales de la globalización. Ed. Grijalbo.
IWGIA (Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas).
1999. El mundo Indígena 1998-1999. Copenhague. Ed. IWGIA.
Juliano, D. 1992. Estrategias de elaboración de la Identidad.
En: Etnicidad e Identidad. CEAL.
Martínez, A.T. 1995. Igualdad de derechos e interculturalidad.
Podgorny, I. 1998. El presente excluido. Ed. Allen &
Unwn. EEUU.
Rocchietti, A. M. 1999. Después de la visita a los Mai Juna:
los pueblos de la selva vistos desde lejos. En: Anti. Revista
del Centro de Investigaciones Precolombinas Nº 2. CIP. Buenos
Aires. Argentina.
Slavsky, L. 1988. Indigenismo, etnodesarrollo y autonomía.
En: Rev. Antropología. Nº4. Bs. As. Argentina.
Stavenhagen, R. 1989. Comunidades Étnicas en Estados Modernos.
En: América Indígena. Vol. XLIX, Nº 1.
Stavenhagen, R. 1995. Etnocidio o Etnodesarrollo: el nuevo
desafío. En: Trabajo de Campo, Año 1, Nº1. Rev. de la Cátedra
de Antropología. Escuela de Comunicación Social, Facultad
de Cs. Política y RR.II. Universidad Nacional de Rosario.
Argentina.
Villoro, L. 1993. Aproximaciones a una ética de la cultura.
En. Olivé L. (comp) Ética y diversidad cultural. México.
Mayer, E. 1979. Consideraciones sobre lo indígena. En: Perú:
Identidad Nacional. Ed. CEPED, Centro de Estudios para el
desarrollo y la Participación. Lima.
[1] La visita a dichas comunidades, en Febrero de 2000, tuvo como
marco de desarrollo el I
Seminario Internacional de Antropología Política.
Seminario Académico Internacional. Secretaría de Educación.
Dirección de Educación Superior Gob. de la Ciudad de Buenos
Aires. Instituto Superior del Profesorado "J. V. González".
Centro de Investigaciones Precolombinas (Argentina). Facultad
de Ciencias de la Educación. Universidad Nacional de la
Amazonía Peruana (Perú). La misma fue preparada por los
miembros del Departamento de Historia y Ciencias de la Educación
de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana y la inestimable
cooperación de la Federación de Estudiantes de esa Universidad
(FEUNAP).
[2] Pablo Andrade. Registro efectuado el día 18 de Febrero del 2000:
"... en aquél tiempo, no me acuerdo la fecha, empezó
el conflicto de Perú con Colombia. Había un patrón que estaba
en ese tiempo allá. Trabajaban con el patrón Carlos Loaiza.
Cuando había eso, trasladaron a nuestros paisanos. Ahí venían
los Witoto, Boras, Resígaros. (...). Nosotros no existíamos,
nuestros padres. ¿Cómo se llamaba el sitio?. Bueno, la cabecera
de este río. (...). El patrón los traía por etnía. Por acá
Bora, por acá Witoto. Antes el matrimonio era un poco...
no se daba en aquél tiempo ... un Bora no se casaba con
un Witoto. Entonces por eso el patrón los separaba a todos".
[3] Ley General de Salud Nº 26842, Promulgada el 15 de Julio de
1997.
titulo i: de los derechos, deberes y responsabilidades
concernientes a salud individual
artículo nº 2. Toda persona tiene derecho a exigir que
los bienes destinados a la atención de su salud correspondan
a las características y atributos indicados en su presentación
y a todas aquellas que se acreditaron para su autorización.
Así mismo, tiene derecho a exigir que los servicios que
se le prestan para la atención de su salud cumplan con los
estándares, de calidad aceptados en los procedimientos y
prácticas institucionales y profesionales.
articulo 5° Toda persona tiene derecho a ser debida y
oportunamente informada por la Autoridad de Salud sobre
medidas y prácticas de higiene, dieta adecuada, salud mental,
salud reproductiva, enfermedades transmisibles, enfermedades
crónico degenerativas, diagnóstico precoz de enfermedades
y demás acciones conducentes a la promoción de estilos de
vida saludable. Tiene derecho a recibir información sobre
los riesgos que ocasiona el tabaquismo, el alcoholismo,
la drogadicción, la violencia y los accidentes. Así mismo,
tiene derecho a exigir a la Autoridad de Salud a que se
le brinde, sin expresión de causa, información en materia
de salud, con arreglo a lo que establece la presente ley.
Artículo 6º Toda persona tiene el derecho a elegir libremente
el método anticonceptivo de su preferencia, incluyendo los
naturales, y a recibir, con carácter previo a la prescripción
o aplicación de cualquier método anticonceptivo, información
adecuada sobre los métodos disponibles, sus riesgos, contraindicaciones,
precauciones, advertencias y efectos físicos, fisiológicos
o psicológicos que su uso o aplicación puede ocasionar.
Para la aplicación de cualquier método anticonceptivo se
requiere del consentimiento previo del paciente. En caso
de métodos definitivos, la declaración del consentimiento
debe constar en documento escrito.
titulo ii. de los deberes, restricciones y responsabilidades
en consideracion a la salud de terceros. capitulo vii. de
la higiene y seguridad en los ambientes de trabajo.
articulo 102° Las condiciones higiénicas y sanitarias de
todo centro de trabajo deben ser uniformes y acordes con
la naturaleza de la actividad que se realiza sin distinción
de rango o categoría, edad o sexo.
[4] Transcripción testimonio Curaca Comunidad Nuevo Brillo (Etnía
Bora). Registro efectuado el día 18 de Febrero del 2000:
"... por una parte está bien y por otra parte creo
que también no. Pues que, de acuerdo, si todo esto se mete
en todas partes, pues no va a haber más niños. También hay
muchas que las han dejado con infecciones. Dicen, yendo
a la religión, que lo que Dios ha hecho, no hay porqué malograr
un ser humano. Yo creo que hay muchas que se meten, para
nosotros, sin pensar. Sin analizar cuál es el fin. A veces
quedan mal y la comunidad va a dejar de tener niños. Han
recibido muy poca atención. Se han retirado. Las han abandonado.
Por eso les digo; de ahí nacen algunas infecciones. No saben
cuidarse, entonces las dejaron. Inválidas".
Pregunta: ¿A cuantas mujeres han operado?.
"A casi todas, la mayoría. Yo creo que las han
obligado. También a los sanitarios de cada comunidad les
dan algo por cada mujer. Ese es el interés del sanitario.
Tener que obligarlas pues, sin preparar, sin explicar".
Transcripción entrevista con Delisia Gutierrez de Huantar
(poblado mestizo). Registro efectuado el día 21 de Febrero
del 2000:
"... me operé hace tres años, en Iquitos porque
por suerte tengo allí mi padre y nunca más me volví a sentir
bien. Me desmayo, tengo pérdidas... Nos vinieron a rogar
que nos operáramos".
PAGINAS WEB RELACIONADAS
www.uniamazonia.edu.pe
www.iiap.org.pe/Amazonia/amazonia.htm
ARRIBA /  IMPRIMIR
|