|
I CONGRESO VIRTUAL DE TURISMO CULTURAL
(octubre de 2001,www. naya.org.ar).
Elisa Prados Pérez.
Doctora en Derecho.
Universidad de Cádiz (España).
TURISMO CULTURAL: UN SEGMENTO TURÍSTICO EN EXPANSIÓN.
Sumario:
1. El turismo y su papel como activo cultural.
2. Las implicaciones turísticas de la puesta en valor patrimonial.
3. Nuevas estrategias turísticas en la comunicación patrimonial.
4. El turismo cultural como factor de desarrollo local.
5. Bibliografía.
1. EL TURISMO Y SU PAPEL COMO ACTIVO CULTURAL
Durante los últimos veinticinco años, el turismo se ha consolidado
como una de las principales industrias a nivel mundial por delante
de sectores como el de automóviles, la electrónica o el petróleo
en el volumen de intercambios mundial. Es una de las actividades
con mejores expectativas de crecimiento futuro según las previsiones
de la Organización Mundial de Turismo, que considera que en el año
2010 se van a triplicar el número de llegadas turísticas y a quintuplicar
el volumen de los ingresos obtenidos.
El turismo, el ocio y la cultura conforman la gran industria del
futuro. Irrumpen nuevas tendencias que se manifiestan en una reducción
de jornada laboral y, por tanto, un mayor tiempo libre de los ciudadanos,
junto con el incremento y mejora del nivel de vida y la globalización
de las comunicaciones.
El turismo, es una actividad económica de relevante importancia,
determinada, en parte, por su contribución a la generación de riqueza
y empleo y en parte, por su importante efecto arrastre sobre
otros sectores, que le confiere un carácter estratégico de primera
magnitud. Además, el turismo proporciona, hoy en día, un positivo
efecto en el desarrollo de infraestructuras y servicios públicos.
Tampoco debemos pasar por alto su aportación a la convergencia social,
ya que la libre circulación de turistas lleva aparejado el intercambio
de tradiciones, culturas y favorece el acercamiento de los pueblos.
Es obvio que ha contribuido a la modernización de la sociedad,
al desarrollo económico (crecimiento del PIB, aumento de la renta
per capita) de las regiones, pero también ha implicado importantes
conflictos causados por la falta de sincronización entre el desarrollo
del turismo y la capacidad de carga. Además, la presión sociocultural
sobre la población residente en las áreas que han sufrido un rápido
proceso de especialización turística ha causado cambios de estilos
de vida y de identidad colectiva de la sociedad autóctona. En este
sentido, es necesario una adecuada gestión basada en una previa
planificación que permita absorber las evidentes ventajas del desarrollo
turístico evitando las desventajas consecuencia de la irrupción
del turismo.
Por todo lo anterior, es fácil comprender el creciente interés
que el turismo despierta en la sociedad. Superado las minusvaloraciones
del turismo como un terciario especulativo en numerosos modelos
de desarrollo industrialista y su percepción como actividad teñida
con un manto de frivolidad, escasamente merecedora de análisis rigurosos
desde ámbitos académicos consolidados, el turismo se está convirtiendo
en un recurrente tema de investigación.
Es evidente la trascendencia económica, social y ambiental de la
actividad turística está fuera de toda duda y no son pocos los diagnósticos
que apuntan que el futuro de España y de la Comunidad Autónoma de
Andalucía, estará en lo que seamos capaces de hacer en los sectores
del turismo y el ocio. No olvidemos que nos estamos refiriendo a
la primera industria del siglo XXI. Todo depende de cómo deseemos
que sea esta industria y de qué calidad queramos ofrecer.
En este sentido apoyar al sector turístico es realizar una apuesta
por la diversificación de las posibilidades de ocio, obteniendo
beneficios sociales, económicos, medioambientales y, cómo no, culturales
de este sector.
Ante esta situación, ¿cuál es la misión del turismo en este siglo
que empieza? Es inherente al sector turístico su condición de fenómeno
evolutivo, su extraordinaria capacidad de adaptación y de responder
a las nuevas demandas y exigencias de la sociedad. Este carácter
dinámico ha supuesto una valiosa aportación al enriquecimiento y
ampliación del abanico de oportunidades ofrecidos al turista para
el disfrute de su tiempo de ocio.
Hoy en día hablar de turismo es indudablemente hablar de cultura.
Los productos turísticos culturales están llamados a desempeñar
un papel fundamental en el nuevo milenio. Ya lo hicieron en el pasado,
lo están haciendo en el presente y queda un importante futuro abierto
ante nosotros y nuestra compleja realidad.
Si podemos afirmar que la cultura contribuye a hacernos más libres,
también podemos afirmar que en estos años hemos dado un salto cualitativo
hacia la libertad.
2. LAS IMPLICACIONES TURÍSTICAS DE LA PUESTA EN VALOR PATRIMONIAL.
Existe una profunda relación entre cultura, turismo y patrimonio.
Pero, la noción de patrimonio, actualmente, tiene una concepción
más amplia e integral. Un concepto que se ha excedido de sus tradicionales
límites, de monumentos históricos- artísticos y museos para extenderse
y abarcar otras dimensiones menos conocidas como costumbres y otros
elementos inmateriales.
Hoy más que nunca y de manera decisiva, el patrimonio, encarnación
del presente y del pasado, contribuye a conformar la identidad propia
de los diferentes destinos turísticos, dotándoles de un carácter
diferenciador acorde con los objetivos de singularidad y autenticidad
buscados por la demanda.
A este respecto, es tan importante el monumento como el entorno
del monumento: la ciudad. Conocer a los habitantes, su realidad
sociocultural y sus proyectos de futuro a través de la presencia
activa del turista en las calles y plazas, pasa a ser tan importante
como conocer sus museos y monumentos.
Para ello, es necesario cuidar la imagen que se ofrece al turista,
a través de elementos como la limpieza, seguridad, buena señalización,
mobiliario urbano, adecuada iluminación y conservación de los jardines.
También, las actividades complementarias tienen mucho que decir
como música, danza, folclore, teatro y acontecimientos deportivos
como forma de atraer al visitante.
La ciudad en sí misma, es una realidad integral, constituyendo
en este sentido un ecosistema ambiental irrepetible. Ha de explotarse
la cultura y el patrimonio con autenticidad, reforzando las diferencias
para valorarla y difundirlas, ofertando calidad.
Hay que crear paquetes turísticos culturales , bien diseñados,
donde tengan cabida la historia y las tradiciones, que vayan más
allá de los manidos tópicos y estereotipos consabidos.
En este sentido, hay que compatibilizar los objetivos de la política
turística con los de la política cultural, la explotación de los
recursos culturales y su conservación. Una utilización inteligente
del turismo cultural puede suponer la captación de ingresos la protección
del patrimonio, consiguiendo que, de alguna manera, el turismo pueda
financiar la cultura.
No cabe olvidar que el aporte económico junto a la concienciación
son las más importantes herramientas para la conservación de los
bienes culturales. Se trata, en definitiva, de lograr un equilibrio
entre patrimonio y turismo, evitando la sobrecarga turística y estableciendo
limitaciones de uso, al objeto de no hipotecar el patrimonio cultural
heredado.
Es necesaria una "puesta en valor" de nuestros activos
culturales. La rehabilitación con fines turísticos de edificios,
precedida de un estudio histórico-artístico en cuestión deben ser
uno de los programas de actuación más ambiciosos. La rehabilitación
de cuarteles, molinos, castillos, conventos, una antigua cárcel,
para la construcción de hoteles e incluso, la adecuación de cuevas
como museos para uso turístico debería ser una buena muestra de
esta preocupación.
Para acometer todas estas acciones y por su carácter multidisciplinar,
el turismo requiere una colaboración, coordinación, cooperación,
concertación de todos y, fundamentalmente, más intensa y comprometida
del sector público.
3. NUEVAS ESTRATEGIAS TURÍSTICAS EN LA COMUNICACIÓN PATRIMONIAL.
En la sociedad en que vivimos existe una progresiva concienciación
de los valores que nuestro patrimonio cultural encierra en sí mismo.
Esto tiene un importante reflejo en el rápido crecimiento que vivimos
del llamado turismo cultural y en la gran demanda de información
que éste suscita.
Pero este hecho, aunque podamos constatar que es enormemente positivo
para el fomento y desarrollo de sectores como el educativo y el
turístico, supone una amenaza latente para los lugares y sitios
históricos, espacios frágiles, que constituyen el objetivo último
del visitante y que precisan una atención continua y un respeto
para su adecuada conservación. Las noticias alusivas a la degradación
y a actuaciones inadecuadas en yacimientos arqueológicos, centros
históricos de nuestras ciudades, edificios singulares, monumentos
o cualquier otro bien de interés cultural, no son desgraciadamente,
ajenas a nuestra realidad cotidiana.
Por eso, entendemos que se impone la necesidad de transmitir al
conjunto de la sociedad el sentido de estos bienes englobados bajo
el amplio concepto de patrimonio histórico.
Realizar una importante y concienzuda labor de difusión, en la
que han de emplearse estrategias versátiles y asequibles, capaces
de calar en cualquiera de los sectores sociales a los que vayan
dirigidas.
En este sentido, la Interpretación del patrimonio cultural es una
disciplina que tiene mucho que aportar. Supone la creación de estrategias
de comunicación diseñadas especialmente para revelar el sentido
de espacios, lugares, objetos, etc... de interés cultural. Argumenta
la necesidad de evitar la degradación y deterioro, en la medida
de lo posible, y fomenta su conservación, con la intención de que
sean conocidos y disfrutados por generaciones futuras.
Siguiendo a PEART definimos interpretación como "un servicio
primario al visitante que explica porqué está siendo conservado
determinado patrimonio e ilumina el espíritu de museos, parques
y sitios históricos". Estamos de acuerdo con el citado autor
al afirmar que "ese es el espíritu que debe alcanzar y tocar
al público" .
Por todo esto, creemos que la interpretación juega un papel primordial
en la difusión y posterior valoración y conservación del patrimonio
cultural. Contribuye eficazmente a reducir, cuantitativa y cualitativamente,
el impacto negativo que la propia labor de difusión puede generar
en los espacios más visitados o, en aquellos que, por sus peculiares
características, podemos considerar como amenazados.
Igualmente, contribuye a reforzar la labor del gestor de patrimonio
ya que no sólo justifica la existencia de los bienes culturales
y da a conocer sus valores, sino que influye en la reorientación
de las actuaciones no deseables que en éstos se puedan producir
(vandalismo, restauraciones inapropiadas, mala conservación de espacios
de interés, ruina de edificios...), actuando como agente de sensibilización
social y fomentando el apoyo ciudadano hacia éstos. Como explica
OSTREMARI se trata de "una acción que no sólo informa, sino
que también les incentiva (a los ciudadanos) a apreciarlos ".
Por otro lado, este singular proceso comunicativo, nos permite
abarcar distintos niveles de especialización argumental en función
de a quién va dirigido el mensaje. Podemos optar desde niveles elementales
o de iniciación, dirigidos a escolares, grupos de tercera edad y
a otros más especializados que requieren técnicas y contenidos más
complejos en función de los grupos o individuos a los que vayan
dirigidos.
Abordar estas metas precisa contar con una adecuada planificación
que utilice recursos interpretativos con un diseño acertado y eficaz
fundamental para captar el apoyo financiero necesario de entidades
privadas y Administraciones públicas.
4. EL TURISMO CULTURAL COMO FACTOR DE DESARROLLO LOCAL.
El turismo cultural constituye, hoy en día, un segmento turístico
en expansión, convirtiéndose en un importante protagonista de la
recuperación urbanística, arquitectónica y funcional de nuestras
ciudades. Un producto turístico en el que los consumidores, buscan
un contacto más directo con el patrimonio y la cultura.
La cultura constituye una fuente directa e indirecta de empleos,
proyecta una imagen positiva y contribuye al atractivo territorial.
A este respecto, el turismo cultural contribuye a dotar a los proyectos
culturales de un carácter más concreto y da buena prueba de los
beneficios económicos que pueden sustraerse del mismo.
Pero ha sido recientemente cuando la Administración ha sido consciente
de la importancia del turismo, en general, y del turismo cultural,
en particular. Y es, precisamente, en estos momentos, cuando las
Comunidades Autónomas españolas están efectuando una activa planificación
estratégica del turismo que tiene por objetivos que el número de
turistas aumente, que permanezcan más tiempo en la ciudad, que aumente
su gasto turístico y que su experiencia turística sea óptima para
que regresen.
En una ciudad turística, el patrimonio cultural hay que considerarlo
como un elemento más de los ingredientes del producto turístico.
Como ha señalado ROMERO MORAGAS, "vender el pasado en sus diferentes
formas es uno de los principales reclamos del marketing turístico".
Sin embargo, es una idea actual la de, conscientemente, "poner
en valor" todo este patrimonio tanto material como inmaterial.
La cultura invade los ámbitos social y económico, cumpliendo una
importante función ante los nuevos desafíos de la comunidad. El
sector cultural debería explotarse aún más, con el fin de reforzar
y diversificar el potencial de desarrollo local y regional, tanto
de las regiones menos favorecidas, como de aquellas afectadas por
los cambios estructurales. Puesto que a menudo la cultura se trata
independientemente de otros factores de desarrollo, será útil considerarla
cada vez más como un elemento de pleno derecho de las estrategias
de desarrollo regional y local del mercado laboral (Comunicación
de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico
y Social y al Comité de las Regiones "Política de Cohesión
y cultura. Una contribución al empleo").
La Comisión Europea señala la triple importancia de la cultura
para el desarrollo regional como:
1) fuente de empleo.
2) factor decisivo para la localización de nuevas inversiones.
3) papel positivo en la promoción de la integración social, contribuyendo
así a la cohesión social.
Por un lado, la cultura y el turismo cultural posee un potencial
intrínseco para la creación de empleo; forma parte de lo que hoy
se conoce como los nuevos yacimientos de empleo. Se renuevan las
profesiones y oficios artesanales (cantería, forja, carpintería,
estucados, etc) y se desarrollan nuevas especialidades (especialistas
en conservación y rehabilitación del patrimonio, personal con alta
cualificación científica en materia de arqueología, etnología o
historia del arte).
Por otro lado, la valorización del patrimonio contribuye a desestacionalizar
la actividad turística ya que su calidad e importancia tiene la
capacidad suficiente para generar una demanda de visitas propias
configurando un producto turístico específico que puede extenderse
de forma más homogéneas durante el resto del año. En este sentido,
la cultura supone un valor añadido para el turismo.
Pero para conseguir todo esto es preciso aunar esfuerzos y fomentar
la conservación del patrimonio y la inversión en infraestructura
cultural. El Comité Europeo de las Regiones en su Dictamen de
13 de mayo de 1998 señala que "es necesario que las ciudades
inviertan en infraestructura cultural, en el sector productivo de
la cultura y en el desarrollo de los recursos humanos para satisfacer
las necesidades de desarrollo".
La infraestructura cultural se convierte en un recurso turístico
más, que ha pasado de ser referencia de un ámbito científico o estético
a convertirse en otro, de carácter económico, capaz de generar riqueza
y empleo.
La transversalidad del turismo y sus múltiples implicaciones, tanto
positiva como negativas, pueden explicar los cambios urbanísticos,
sociales y funcionales de los centros históricos de nuestras ciudades.
Aunque, en muchos casos puede aparecer el turismo como un fenómeno
etnocida, exterminador de la cultura tradicional, no debe repercutir
en una pérdida del sentido cultural de la población autóctona, especialmente
en el caso de que la cultura local sea utilizada como entretenimiento
para los turistas.
Se trata de ser más ambiciosos en nuestra política turística incentivando
las inversiones privadas y la participación de la sociedad en la
actividad cultural, no solamente como espectadores, sino por supuesto
como protagonistas de la cultura desde el fomento de su respeto
y comunicación.
Para ello el paso previo es reconocer que es en lo local en donde
se producen las grandes acciones culturales de creación, conservación
e innovación, y es desde lo local por tanto desde donde se deben
impulsar las acciones de promoción de la cultura en todas sus vertientes.
En definitiva, conseguir que el mero recurso turístico se convierta
en producto turístico. Todo ello se debe abordar desde un enfoque
claro y definido, tanto por su interés intrínseco, concitar el interés
de la demanda teniendo en cuenta un factor que nunca deberá ser
minusvalorado, cual es la protección, de forma que bajo ninguna
circunstancia, un uso turístico inadecuado pusiera en peligro la
conservación del recurso. Planteamiento que la propia Administración
Turística es la primera en asumir, pues de otro modo se pondría
en peligro la sostenibilidad futura de toda la actividad
turística.
En este contexto, determinadas iniciativas turísticas se revelan
como imprescindibles. En primer lugar, debe acometerse una adecuada
ordenación del uso turístico de los recursos culturales,
que permita la optimización de sus posibilidades, sin soslayar el
objetivo prioritario de toda política de bienes culturales, como
es su necesaria conservación para futuras generaciones. Se trata,
por tanto, de coadyuvar a través del uso turístico y la rentabilidad
generada por éste, a las políticas de conservación y rehabilitación
de dicho patrimonio.
Los poderes públicos se hacen cada vez más sensibles hacia las
necesidades de conservar el patrimonio, con especial referencia
a los centros de ciudades, aún cuando el fenómeno se manifieste
en términos más generales, como una necesidad de rehabilitar espacios
urbanos degradados y de conservar los inmuebles que deban ser objeto
de preservación.
En este sentido, se ha pronunciado la Carta Europea del Patrimonio
Arquitectónico, adoptada por el Consejo de Ministros del Consejo
de Europa el 26 de septiembre de 1975. Igualmente, se manifestó
la Declaración y el Plan de Acción de Lisboa de 13 de junio de
1998, sobre rehabilitación urbana integral. Específicamente
en España, destaca en la Comunidad de Madrid, la Ley 7/ 2000,
de 19 de junio (BOE de 8 de agosto), de rehabilitación de espacios
urbanos degradados y de inmuebles que deban ser objeto de preservación.
En segundo lugar, ha de llevarse a cabo una colaboración en la
gestión del patrimonio cultural de especial
valor turístico: una más eficiente utilización desde la óptica turística
de aquellos recursos culturales considerados de mayor interés. Afirmación
ésta que se ve realzada, aún más, en el caso del turismo en espacios
rurales, donde los conjuntos y núcleos histórico-artísticos son
los principales, aunque no únicos, focos de atracción. Aspecto de
importancia capital sería el establecimiento de medidas que facilitara
la accesibilidad de estos bienes al público visitante y a la sociedad
en general; es decir, buscar fórmulas para lograr la fijación de
horarios de visitas adecuados y aceptables por todas las partes
implicadas, así como una mejora sustancial de las propias rutas
de acceso (vías, señalización). En este sentido ya existen algunas
propuestas como pueden ser la de unir los cascos urbanos con los
sitios o lugares arqueológicos próximos mediante la creación de
"corredores verdes" que permiten al turista acceder a
ellos mediante sendas o a través de caminos para bicicletas.
En tercer lugar, se ha de lograr una mejor promoción
de los bienes de especial interés turístico, estableciendo una
posible imagen corporativa de los mismos que facilite su identificación
como recursos relevantes, así como colaborando en la elaboración
y difusión de material promocional adecuado a las características
del mercado turístico al que se pretende acceder, superando la tradicional
descoordinación y disgregación en las tareas comercializadoras.
En este sentido, hay que continuar creando y racionalizando la política
de diseño y difusión de rutas y circuitos culturales. En definitiva,
la inclusión de esta temática dentro de las estrategias generales
de promoción de nuestro producto turístico, así como la adopción
de estrategias específicas para la misma.
Una de las líneas de actuación del Plan SENDA, es la elaboración
conjunta por parte de la Consejería de Turismo con la Consejería
de Cultura de la Junta de Andalucía (España) de un Inventario
del Patrimonio Cultural de Especial Valor Turístico. Este tendría
por objeto el seleccionar aquellos Bienes de Interés Cultural presentes
en el medio rural que realmente puedan ser utilizables desde
el punto de vista de su aprovechamiento turístico. Dicho Inventario
podría establecer una clasificación de los Bienes actualmente promocionables,
Bienes promocionables a medio plazo o Bienes promocionables a largo
plazo, con el fin de priorizar las acciones de difusión concertada
en aquéllos de mayor potencialidad y aportar criterios para la preparación
o acondicionamiento de los que pudieran serlo a medio plazo.
Queda un largo camino por hacer y es responsabilidad de todos,
asumir el papel que nos corresponde en el desarrollo de nuestros
destinos turísticos como destinos culturales. Como en casi todo
nuestro discurso vital, el tiempo dará y quitará razones.
Para acometer todas estas acciones y otras es necesario coordinación,
cooperación, concertación entre las distintas Administraciones Públicas
y el sector privado. En este objetivo es de alabar la nueva Carta
del turismo cultural de la UNESCO, ya que las profundas mutaciones
de las dos últimas décadas han hecho necesario la revisión de la
de 1976.
Queda pues, un largo camino por hacer y es responsabilidad de todos
asumir el papel que nos corresponde en el desarrollo del turismo
cultural. Estas líneas pretenden tan sólo ser un punto de partida
y un acicate a la reflexión en relación con el importante fenómeno
turístico cultural.
5. BIBLIOGRAFÍA
ASHWORTH,G "The historic cities of Groningen wich is soid
to Whom", Marketing Tourism Places,Routledge, London,
p. 138 y ss.
BERTRAND, J., Sur les vieilles routes d'Espagne, Les Belles
Lettres, Paris, 1931.
BOTE GÓMEZ, V., "Turismo de ciudad y patrimonio cultural en
España: algunas características estructurales desde el punto de
vista económico" en la obra colectiva Turismo urbano y patrimonio
cultural: una perspectiva europea, Editor M. Marchena Gómez,
Patronato Provincial de Turismo, Diputación de Sevilla, Sevilla,
1998, p.37 y ss.
BOTE GÓMEZ, V, " El desarrollo del turismo en España: cambio
de rumbo y oportunidades científicas" en Revista Valenciana
d'estudis autonomics nº 25, 1996.
BOTE GÓMEZ, V, "Estructura y desarrollo del turismo en España:
hacia un cambio cualitativo y más responsable" en el V Congreso
Nacional de Economía sobre Economía de los Servicios, Las Palmas
de Gran Canarias, 1995.
CAMPESINO FERNÁNDEZ , A.J., "Las ciudades Patrimonio de la
Humanidad: estrategias turísticas " en la obra colectiva Turismo
urbano y patrimonio cultural: una perspectiva europea, Editor
M. Marchena Gómez, Patronato Provincial de Turismo, Diputación de
Sevilla, Sevilla, 1998, p.107 y ss.
CONSEJO DE EUROPA,"Sexto Simposium europeo sobre ciudades
históricas: ciudades históricas y turismo", Estrasburgo, 1994.
FERNÁNDEZ TABALES, A " Reflexiones acerca de la relación turismo-geografía.
El sector turístico como campo de actuación profesional para el
geógrafo" en Andalucía Geográfica nº 6, mayo 2000, p.29 y ss.
ICOMOS (1976) "Carta de turismo cultural".
LAPLANTE, M., "Le patrimoine en tant qu´attraction touristique:
historie, possibilites et limites" en Le patrimoine atout
du developpement, Lyon Centre J. Cartier, Preses Universitaires
de Lyon, 1992, p. 49 y ss.
LOPEZ BRAVO, C, El patrimonio cultural en el sistema de Derechos
Fundamentales, Secretariado de Publicaciones de la Universidad
de Sevilla, Sevilla, 1999.
MARCHENA GÓMEZ, M., "Nuevos escenarios de promoción y gestión
del turismo urbano europeo" en la obra colectiva Turismo
urbano y patrimonio cultural: una perspectiva europea, Editor
M. Marchena Gómez, Patronato Provincial de Turismo, Diputación de
Sevilla, Sevilla, 1998, p.9 y ss.
MORALES MIRANDA, J, Guía práctica para la interpretación del
patrimonio. El arte de acercar el legado natural y cultural al público
visitante, Consejería de Cultura, Junta de Andalucía, 1998.
PARKIN, I y otros, " Managing the town and city for visitors
and local people" Heritage interpretatio,Ed. David Uzzel,
London, vol II, p.108 y ss;
PERE SALVA, T, " Las implicaciones socioculturales del turismo
en el Mar Mediterráneo"
ROMERO MORAGAS, C., "Patrimonio, Turismo y Ciudad" en
el Boletín del Instituto Andaluz de Patrimonio nº 9, 1994, p.16-21.
TROITIÑO VINUESA," Turismo y ciudades históricas : la experiencia
española" en la obra colectiva Turismo urbano y patrimonio
cultural: una perspectiva europea, Editor M. Marchena Gómez,
Patronato Provincial de Turismo, Diputación de Sevilla, Sevilla,
1998, p.89 y ss.
UNESCO:
Proceedings of a round table: culture, tourism, development
crucial issues for the Xxist century, 1996.
Culture, tourism, development crucial issues for the Xxist century,
1997.
Tourim, culture and development in the Arab region, 1999.
Tourim Management in Heritage cities, 1999.
VAN DER BERG, L y otros, "Gestión del turismo en las grandes
ciudades" en Estudios Turísticos nº 126, 1995, p.33 y ss.
VERA, J.F y DÁVILA., J.M "Turismo y patrimonio histórico y
cultura" en Estudios Turísticos nº 126, 1995, p.161 y ss.
VIAU, "La Tétralogie de Québec: Capitale, Patrimoine, Culture
et Turisme" en Le Patrimoine atout du developpement,
Lyon Centre J. Cartier, Preses Universitaires de Lyon, 1992, p.
115 y ss.
WILLIAMS A.M., "Nuevos escenarios de promoción y gestión del
turismo urbano europeo" en la obra colectiva Turismo urbano
y patrimonio cultural: una perspectiva europea, Editor M. Marchena
Gómez, Patronato Provincial de Turismo, Diputación de Sevilla, Sevilla,
1998, p.119 y ss.
|