Rehabilitación y reutilización del patrimonio industrial del pueblo-fábrica
Barker-Villa Cacique para el turismo cultural.
Lic. Guillermina Fernández
UNCPBA. Instituto Superior del Sudeste
Lic. Aldo Guzmán Ramos
Instituto Superior del Sudeste.
I) INTRODUCCIÓN:
La evolución que marcan las diferentes fases del proceso de ocupación
de un lugar, y las relaciones sociales gestadas en él, pone de manifiesto
los cambios generados en el modo de ser y hacer. Así las épocas
se distinguen unas de otras, y en cada momento es necesario captar
los objetos y relaciones nuevas de un sistema y dar valor a aquellas
que perduran.
En tal sentido es fundamental que nuestra sociedad comience a valorizar,
entre otras cosas, la herencia vinculada a la producción industrial.
Para esto es necesario elaborar un programa de desarrollo orientado
a la recuperación y refuncionalización de un sistema de objetos
a partir de diferentes modelos, entre ellos un modelo turístico
cultural-industrial.
La presente ponencia tiene como objetivo diagnosticar las posibilidades
de desarrollar un programa de turismo cultural a partir del patrimonio
industrial existente en la localidad de Villa Cacique-Barker, en
el partido de Benito Juárez (sudeste de la Provincia de Buenos Aires).
Estas villas obreras tuvieron un periodo de gran auge en las décadas
de los '60 y '70 a partir del extraordinario crecimiento de la industria
cementera (Loma Negra-Barker). No obstante, a partir de los '80
se inició una etapa regresiva producto de un fuerte descenso de
la producción de la fábrica, que fue convirtiéndose en una instalación
obsoleta técnicamente hasta que en el 2001 cerro completamente sus
puertas.
Frente a esta situación, la comunidad y las autoridades municipales
han "imaginado" algunas estrategias, pero sin lograr implementar
un verdadero plan de desarrollo que sustituya el modelo implantado
por la fábrica.
II) EL PATRIMONIO COMO IDENTIDAD DE LA SOCIEDAD.
El patrimonio histórico-cultural de un país, región o ciudad está
constituido por todos aquellos elementos y manifestaciones tangibles
o intangibles producidas por las sociedades, resultado de un proceso
histórico en donde la reproducción de las ideas y del material se
constituyen en factores que identifican y diferencian a ese país
o región.
El Patrimonio, relacionado con la herencia, es un concepto que
alude a la historia, que se enlaza con la esencia misma de la cultura
y es asumido directamente por los grupos locales. El Patrimonio
es la síntesis de los valores identitarios de una sociedad que los
reconoce como propios. Ello implica un proceso de reconocimiento
intergeneracional de unos elementos (desde el territorio a la ruina)
como parte del bagaje cultural, y su vinculación a un sentimiento
de grupo (Santana, A: 2003). En ese instante el bien concreto estará
a salvo, aunque sea momentáneamente, y si bien su conservación
no estará garantizada, al menos la sociedad sentirá como propia
su destrucción y pérdida, por lo que se sentirá más involucrada
Ahora bien, un concepto moderno de patrimonio cultural incluye
no solo los monumentos y manifestaciones del pasado (sitios y objetos
arqueológicos, arquitectura colonial e histórica, documentos y obras
de arte), sino también lo que se llama patrimonio vivo; las diversas
manifestaciones de la cultura popular (indígena, regional, popular,
urbana), las poblaciones o comunidades tradicionales, las lenguas
indígenas, las artesanías y artes populares, la indumentaria, los
conocimientos, valores, costumbres y tradiciones, características
de un grupo o cultura. Este último constituye el patrimonio intelectual:
es decir, las creaciones de la mente, como la literatura, las teorías
científicas y filosóficas, la religión, los ritos y la música, así
como los patrones de comportamiento y la cultura que se expresa
en las técnicas, la historia oral, la música y la danza. Es posible
conservar trazas materiales de este patrimonio en los escritos,
las partituras musicales, las imágenes fotográficas o las bases
de datos informáticas, pero no resulta tan fácil cuando se trata,
por ejemplo, de un espectáculo o de la evolución histórica de un
determinado estilo de representación o de interpretación.
Teniendo en cuenta esto, una entidad arqueológica, unos conocimientos
no funcionales, un proceso productivo en desuso, etc., antes de
su activación patrimonial son sólo piedras, artefactos y recuerdos.
Después serán patrimonio institucional de un pueblo. Más tarde,
con la divulgación y la vinculación histórica, patrimonio público.
Luego, con su entrada en el mercado, podría ser patrimonio turístico.
Así, los elementos que constituyen el patrimonio histórico-cultural
son testigos de la forma en que una sociedad o cultura se relacionan
con su ambiente. (Casasola, L. 1990). Forman parte del sistema
de objetos y relaciones que se configuraron en otro momento, y adquieren
valor para el conjunto de la sociedad actual, que se vincula a ellos
de otra manera. Entonces el patrimonio cultural se constituye por
una porción del ambiente transformado incluyendo formas de organización
social, relaciones entre los diversos sectores de la sociedad y
de las instituciones sociales. Por otro lado cada sociedad rescata
el pasado de manera diferente, seleccionando de éste ciertos bienes
y testimonios los cuales están dotados de significado, y son resignificados
nuevamente
El patrimonio, por lo tanto, es el producto de un proceso histórico,
dinámico, una categoría que se va conformando a partir de la interacción
de agentes y diferentes situaciones, que obligan a obtener una mirada
a largo plazo, tanto en la concepción como en el uso de los recursos.
Finalmente, la información es un componente esencial del patrimonio:
implica saber cómo, cuándo y por quién ha sido utilizado enriquece
nuestra comprensión del contexto humano del que procede. En ocasiones,
la transmisión de este tipo de información es tan importante como
la del propio objeto al que se refiere, y de esta se obtienen elementos
claves para su puesta en valor.
Hablar de patrimonio es considerar a la cultura resultante de la
interacción de la sociedad con el ambiente, en donde se incluye
el conocimiento, las aptitudes y hábitos adquiridos por el hombre
como miembro de una sociedad. Estas manifestaciones y elementos
son un reflejo de la respuesta que el hombre da a los problemas
concretos de su existencia y su relación con el entorno; esto es
lo que lo hace válido para el desarrollo sustentable.
Considerando lo expresado, en este trabajo
abordaremos dentro del patrimonio en general, el patrimonio industrial.
En un esquema amplio podemos incluir dentro de este tipo de patrimonio
a los inmuebles, (zonas de producción, de vivienda, etc.), los muebles
(maquinaria, herramienta, los archivos, etc.) y a esto pueden agregarse
los modos de vida de los trabajadores, el know how de los
procesos productivos, etc.
III) EJEMPLOS DE REHABILITACIÓN Y REUTILIZACIÓN DEL
PATRIMONIO INDUSTRIAL.
A lo largo del tiempo algunos lugares han encontrado en su herencia
industrial elementos patrimoniales que se han valorado en el mercado,
desde el punto de vista arquitectónico, museístico o recreativo.
Ya en Estados Unidos y Gran Bretaña, desde finales de los '70, existen
iniciativas para poner en valor algunas instalaciones industriales.
Entre las más tempranas se encuentra la puesta en valor del núcleo
manufacturero textil de Lowell, en Massachussets, desde 1977, al
que siguieron otras diversas. El interés de las realizaciones norteamericanas
explica que hayan sido tomadas como modelo en Europa; para tener
una idea de su atractivo e impacto económico bastará con señalar
que entre septiembre de 1983 y diciembre de 1987 las fundiciones
de Birmingham, Alabama, recibieron unos 275.000 visitantes (Capel.
H. 1996)
Algunos, de estos proyectos se incluyen dentro de los movimientos
de dinamización territorial que en las últimas décadas proponen
que es posible observar que los recursos del turismo, el ocio, la
promoción cultural, natural y de cualquier tipo de atractivo con
un cierto interés, integran una potencial estrategia de futuro en
algunas áreas del interior. “...Se contemplan estos recursos
como una alternativa para un nuevo modelo de desarrollo local que
ayude a superar un periodo de recesión económica, demográfica y
social, consecuencia de la desaparición o el declive irreversible
de las actividades productivas tradicionales, y de su no- sustitución
por otras en breve”. (Llurdes i Coit, 1995).
Esto se ha visto favorecido por cambios dentro del turismo, y
que se reflejan entre otras cosas, por la transformación del perfil
del turista, por efectos del incremento de los niveles culturales,
educativos y las mejores condiciones de vida. Cambios en las formas
de concebir el tiempo libre, de revalorizar otros lugares, menos
masificados y especiales. Esto ha significado que en la competencia
para atraer este nuevo tipo de turismo alternativo se diseñen propuestas
nuevas e imaginativas, en sitios no tradicionales y con valor histórico-cultural,
o natural
Algunos países desarrollados, caracterizados por poseer un turismo
tradicional intentan atraer a este nuevo tipo de turistas interesados
en otras alternativas, debiendo establecer otros medios de gestión
dirigidos al mantenimiento y en algunos casos a la restauración
de antiguas estructuras fabriles, por ejemplo. Esto es un serio
problema, especialmente en los países en vías de desarrollo, puesto
que es restringido el acceso a recursos destinados a este tipo de
actividades y también reducida o inexistente la jurisprudencia referida
al resguardo del patrimonio industrial.
Pero debe considerarse válida esta opción si se tienen en cuenta
los potenciales peligros de destrucción, desaparición o abandono,
que se relaciona con vestigios industriales del siglo XIX que se
enfrentan actualmente a la dinámica de las explotaciones mineras.
Incluso, desde hace ya algunos años se analiza la posibilidad de
que el turismo pueda convertirse en un motor de desarrollo en áreas
económicamente deprimidas y la forma en que se pueden adecuar las
instalaciones inactivas, tanto desde el punto de vista ingenieril
como urbanístico, con una nueva funcionalidad didáctica y cultural
en el marco de un proyecto turístico. En dicho marco el turismo
industrial ha tenido un crecimiento muy importante en los países
europeos, en los últimos años y está relacionado no sólo con la
implementación de recorridos a los circuitos industriales antiguos,
sino también a los complejos industriales actuales. Estas experiencias
han sido denominadas como turismo alternativo junto a otras modalidades
como el ecoturismo, el agroturismo, el turismo de aventura, etc.
Pero la implementación de una propuesta de estas características
no se produce sin obstáculos. Se necesita desde luego una buena
disposición de las empresas y entidades municipales, cuestión esta
que presenta en la mayoría de los casos situaciones conflictivas
y puja de intereses que pueden hacer fracasar las gestiones. Por
ejemplo, la visita a establecimientos que están en actividad, podría
ocasionar problemas y molestias en los procesos de producción, o
en ocasiones las instalaciones no están preparadas para ser recorridas
por visitantes. Por otro lado, también es necesario pensar como
hacerlos atractivos para el turista, dado que por si solos carecen
de valor.
IV) EL TURISMO Y EL PATRIMONIO INDUSTRIAL-MINERO.
Pese a los ejemplos señalados, el desarrollo de actividades turísticas
relacionadas con la historia y la actividad industrial de ciertas
áreas, es escaso y de tratamiento muy reciente a nivel mundial,
más aún cuando se trata de su puesta en práctica.
Desde hace ya algunos años se discute la posibilidad de revitalizar
ciudades en crisis mediante el desarrollo del turismo y en especial
cómo podrían convertirse las instalaciones industriales obsoletas
a los usos turísticos. En Escocia, por ejemplo, se han valorado
las antiguas industrias del hierro en Dunaskin, Ayrshire, investigando
la promoción de la herencia industrial regional para el desarrollo
económico. Ahora bien, esto no solo se ha vinculado a sectores
industriales, abandonados o antiguos, "... desde mediados de
los años '80 no solo los establecimientos industriales antiguos,
sino las grandes instalaciones industriales y los establecimientos
científicos se convierten en objeto de atención y visita. En Alemania
estas visitas gozan de una gran popularidad. Una reciente guía relaciona
un total de 100 instalaciones y museos especialmente interesantes
desde el punto de vista científico-técnico. En esa relación aparecen
museos científico-técnicos especializados (de la navegación, agrarios,
de la radio, óptico, de la fotografía, del automóvil, del ferrocarril,
de la artesanía, de dirigibles, de motocicletas, de la electricidad...),
puentes de diversas épocas, faros, puertos, astilleros, estaciones
de ferrocarril, líneas ferroviarias de distintas épocas, ascensores
de montaña de principios de siglo, canales, esclusas, refinerías
y otras instalaciones petrolíferas, molinos de vientos, diques secos,
industrias textiles, forjas y herrerías, presas, teatros especialmente
interesantes por sus estructuras escenográficas, grandes excavadoras,
instalaciones aeroespaciales, campos de antenas parabólicas, estaciones
de seguimiento de satélites, aeropuertos, acueductos, edificios
equipados con energía solar, centros de investigación física, instalaciones
de producción de energía a partir de procesos biológicos, centros
de control de tráfico, fábricas de vidrio, instalaciones para el
abastecimiento de agua potable, estaciones de tratamiento de basuras
y de aguas residuales, campos de experimentación con biomasa".
(Capel, H. 1996)
Si bien estas experiencias tienen, en muchas ocasiones, un fin
de tipo educativo, no puede negarse el atractivo potencial de las
instalaciones industriales de todo tipo que permiten incorporar
distintos procesos históricos de desarrollo, la evolución de las
formas laborales, los cambios socioeconómicos presentes en determinada
microsociedad por efectos de la urbanización fabril y las nuevas
tecnologías, y otros elementos que pueden vincularse a segmentos
de mercado no directamente asociados a un turismo educativo. El
patrimonio industrial y técnico podría constituir una oferta competitiva
con otros de carácter tradicional, complementando dicha oferta y
contribuyendo a aumentar los atractivos turísticos regionales, con
la potencial repercusión sobre el desarrollo económico local. Procesos
que se articulan con maquinarias, hornos, plantas extractivas del
pasado y del presente y sus respectivas unidades habitacionales,
todos elementos que sin ninguna duda transformaron a los actores
sociales, su cultura y el territorio mismo, y que tienen un potencial
para ser "recreados" y convertidos en atractivos turísticos
o recreativos.
Por otro lado, y desde un punto de vista económico, la puesta en
valor además de generar empleos directos e indirectos, mantiene
una dinámica productiva que permite el mantenimiento edilicio de
las plantas, así como el fortalecimiento de la imagen de la empresa
en ciertos sectores. Esto revisado en contexto mayor puede significar
la recuperación de espacios abandonados por la industria, incluso
a partir del cambio del uso del espacio y su resignificación, permitiendo,
mediante la actividad turística, plantear la recuperación de áreas
donde la perdida de actividades productivas (por agotamiento de
los recursos naturales en algunos casos y por efectos de políticas
económicas globales a partir de los ’80, en otros) han dejado
de proveer recursos, dando origen a la conformación de pueblos fantasmas.
Manifestación de infraestructuras y construcciones representadas
por unidades habitacionales o comunidades de fábrica luego del abandono
de unidades productivas como los antiguos hornos caleros de las
primeras décadas del siglo XX, y que formaron parte de una lógica
territorial diferente.
Así desde estas construcciones manifestadas como una pesada herencia,
de aparente escaso valor se puede proyectar. Con el "pasado
industrial, es posible realizar emprendimientos cuyos objetivos
deben ser culturales, haciendo accesible al público un patrimonio
industrial de enorme potencial, sensibilizando a los visitantes
con la diversidad y riqueza de la actividad industrial y los problemas
medioambientales que las empresas extractivas han generado. También
educativos, dirigidos sobre todo a los niveles primarios y secundarios,
despertando el interés de los jóvenes por las múltiples facetas
de la ciencia, la tecnología y los procesos de cambio que dieron
como resultado un sistema industrial y minero de enorme capacidad
productiva" (Paz, C. y Visvequi, R., 2001).
Llevar a cabo esto no es tarea fácil, y es necesario destacar que
existen situaciones o elementos que impiden en ocasiones acercar
los bienes industriales, como elementos patrimoniales. Dietrich
Soyez (citado en Capel, H. 1996) señala que las principales barreras
que se presentan son:
Cognitivas: como la idea de que la industria no es un bien
cultural, no tiene valores estéticos, no es interesante, o que la
visita a ese tipo de instalaciones no es elegante.
Económicas: los dueños de las instalaciones obsoletas pueden
pensar que es más rentable vender la maquinaria como chatarra, o
enajenar el terreno, o dedicar el edificio a otras ocupaciones;
hay también dificultades para el cambio de funciones, y es elevado
el coste de la restauración.
Legales o administrativas: derivadas de las competencias
poco claras sobre las actuaciones a realizar; o físicas, relacionadas
con la lejanía de algunas instalaciones respecto a las rutas turísticas
tradicionales, e incluso con relación a potenciales accidentes.
Al respecto, es necesario considerar esto particularmente pensando
que, no solo es importante recuperar el patrimonio industrial, también
es posible incluir el espacio, porque como expresa Lecours (1999)
“... si el territorio es el soporte fundamental de la industrialización,
hay que comprender al territorio para comprender la industrialización.
En la interpretación y la puesta en valor del patrimonio industrial
se debe tener en cuenta asimismo, el contexto espacial y temporal
más amplio posible, intentando mostrar luego el contexto global
donde han funcionado y funcionan distintas empresas".
En tal sentido Guerrero, M. (1994) sostiene "el sistema de
fábrica con villa obrera se caracteriza por representar un sistema
de poder particular, en el que la dominación que la fábrica ejerce
sobre los grupos obreros, no solo deriva de la propiedad de los
medios de producción, de la propiedad de las viviendas, sino también
invade la esfera de la reproducción de los obreros y sus familias,
donde pauta comportamientos, incorpora valores e instaura prácticas
diferenciadoras entre el personal de la planta y el resto de la
población. Incluso también se estableció una diferenciación entre
el mismo personal de la planta (personal jerarquizado vs. trabajadores
menos calificados)". Por lo tanto las comunidades de fábrica
o villas mineras, guardan una estrecha relación con las lógicas
sectoriales que les dieron origen y que hoy desaparecidas, las desestructuran
al borde de hacerlas desaparecer. Son espacios enclaves, donde la
"gran empresa" gesto desde la infraestructura hasta las
redes sociales, y en donde las "calles y las puertas de entrada
y salida, miran hacia la planta industrial". Ese significado
es parte de su identidad, donde pueden asociarse elementos del patrimonio
tangible e intangible que van mas allá de un perímetro industrial.
V) PUEBLO-FÁBRICA DE BARKER-VILLA CACIQUE:
PATRIMONIO INDUSTRIAL Y POTENCIAL TURÍSTICO.
V.a) Antecedentes históricos del poblado.
Ubicadas en una depresión tectónica del sistema serrano de Tandilia
(formación sedimentaria), en el partido de Benito Juárez en el Sudeste
de la Provincia de Buenos Aires, a 60 Km de la ciudad de Tandil
y a casi 400 Km de Buenos Aires; las comunidades de Barker y Villa
Cacique (principalmente la última), son un ejemplo perfecto de
un pueblo-fábrica, villa minera, comunidad de fábrica, nacida
ex-novo por razones estrictamente industriales y, además,
ajenas a la dinámica económica de la zona en la que se enclava.
Y como típico pueblo-fábrica ha sufrido una tiránica dependencia
respecto a la actividad industrial que la originó. Por esta razón,
la actividad económica de las empresas, sus planes de expansión
o sus crisis, marcan directamente toda la vida ciudadana. Lo que
se constata perfectamente al comprobar que las construcciones fabriles
y las construcciones urbanas han evolucionado en paralelo. Narrar
la historia de Barker y Villa Cacique es describir la evolución
económica de la fábrica.
V.b) La Calera: Inicios industriales de la zona.
A fines del siglo XIX se instaló en la zona una fábrica de cal.
Esta, perteneciente a la familia Vannoni, producía cal con un horno,
el cual primeramente utilizaba como fuente energética leña y posteriormente
carbón mineral.
La materia prima se extraía de una cantera aledaña a la fabrica.
El principal destino de lo producido era Bueno Aires y Tandil.
Para el transporte del producto se contaba en principio simplemente
con carretas y más tarde, en 1908, con el ferrocarril, logrando
así una comunicación más fluida.
V.c) La fábrica y el surgimiento de la villa minera.
A mediados del siglo XX se localiza cerca de La Calera, la fabrica
de cemento Loma Negra, funcionando al principio con un solo horno
(1955/56).
En este periodo la población aún era escasa y parte fue incorporada
como personal de la planta (alrededor de 45 personas).
Las primeras viviendas vinculadas a la planta fueron construidas
por la empresa en 1954 y se destinaron al personal jerárquico.
A partir de la instalación del segundo horno en 1961, el requerimiento
de mano de obra creció; por esta razón comenzaron a llegar trabajadores
de distintos puntos del país (Santiago del Estero, Catamarca, etc.)
e incluso de países limítrofes (Bolivia, Chile, etc.) sumando de
esta manera 2000 empleados.
Al tiempo que la fábrica crecía, también generaba un crecimiento
urbano importante, que podía observarse en la construcción de nuevos
barrios e incluso de un centro comercial, que si bien los negocios,
estaban en manos de concesionarios, tenían una fuerte relación con
la empresa, que ejercía una especie de paternalismo sobre toda la
población.
Todo esto generó una comunidad de fabrica o pueblo-industrial,
pues la empresa fijo la fuerza de trabajo, construyó las viviendas
de sus empleados, creó la infraestructura de servicios y todos aquellos
elementos necesarios para la vida humana, como por ejemplo, el club
social y deportivo, el balneario con canchas para la práctica de
distintos deportes, piletas, fogones, etc.
A partir de la década de 1980 se produce un importante cambio en
la relación fábrica-sociedad. Se comienza el paso de un sistema
de producción fordista hacia uno neofordista. Así se apunta a una
mayor flexibilidad laboral y se comienzan a adoptar tecnologías
modernas (informatización de ciertos procesos, mecanización de tareas,
como la carga y descarga de material, etc.)que no serían suficientes,
ya que con el paso de tiempo, la tecnología aplicada a los procesos
productivo de la planta resultaron "obsoletos".
Los cambios técnicos y organizacionales y la grave crisis económica
de mediados de la década del ochenta, y que se prolongo en los noventa,
provocaron una paulatina reducción del personal (de 1060 empleados
en 1974, a 80 al momento del cierre de la misma) y finalmente el
cierre de la planta. Además de la perdida de empleo se terminó
por desarticular el espacio que se había conformado a mediados de
siglo.
V.d) El proceso de producción.
Al principio el proceso de producción de cemento se denominaba
por vía húmeda, en el horno entraba para su posterior cocido
una mezcla de piedra caliza molida, arcilla y agua. Esto fue así
hasta 1969/70 cuando se instala el método denominado por vía
seca. Este consiste en la incorporación del polvo seco, mezcla
de arcilla, caliza y un agregado, que una vez cocidos permiten la
obtención del clinker. Este subproducto pasa por la molienda donde
se combina con yeso para conseguir el cemento.
V.e) Reflexiones en cuanto a la situación
actual.
Ante la situación actual de la fábrica es
importante plantear la necesidad de una estrategia de rescate por
la importancia que reviste y poder asegurar su permanencia física
a partir de otros usos.
Bajo estos criterios es importante destacar que la existencia del
conjunto fabril, hoy patrimonio industrial, tiene diversos valores
intrínsecos y extrínsecos que deben de conservarse para ser conocidos
por generaciones futuras, así mismo para resolver necesidades actuales
de sus habitantes basados en conciencia de identidad y respeto por
la historia del lugar.
Por sí sola, la conservación del patrimonio industrial de Barker-Villa
Cacique para su utilización turística, es poco viable. Es necesario
que la misma se sostenga bajo un sentido de valor y de rentabilidad.
Al respecto, la inserción del patrimonio industrial en un plan de
desarrollo turístico regional puede ser una alternativa viable y
efectiva, no sólo para lograr su conservación sino también a la
hora de generar paulatinamente una estrategia de reactivación económica
local, beneficiando por igual a los distintos sectores afectados
por la reestructuración económica de las empresas industriales.
Este desafío debe superar no solo la visión indiferente de la comunidad
respecto de la fábrica en su relación con el turismo, además la
necesidad de apertura de la empresa hacia una actividad desconocida
y cuestiones de orden legal. Esto se suma la escasa o nula tradición
turística del municipio, donde se encuentra la fábrica, y la incertidumbre
sobre potenciales inversiones, tanto del sector público como del
privado, en el contexto de una crisis socioeconómica generalizada
en Argentina.
V.f) Algunos elementos para iniciar un modelo de turismo cultural
con base en el patrimonio industrial.
· Involucrar a la empresa
como dueña de las instalaciones y a empleados o exempleados a partir
de un proyecto concreto.
· Involucrar al municipio
para promover este tipo de turismo, e insertarlos dentro de un proyecto
general.
· Involucrar a diferentes
instituciones, e insertarlos dentro de un proyecto general.
· Realizar un estudio
de mercado
· Elaborar un diagnóstico
de los elementos de la fábrica que sean potenciales atractivos y
elementos patrimoniales y de su relación con las canteras, los
hallazgos arqueológicos, las particularidades geológicas de la región,
las propias comunidades y el ferrocarril.
· Promoción del destino
turístico enfatizando su singularidad en la región.
· Diagnosticar la potencialidad
de crear un Centro de Interpretación de la industria cementera,
que puede contener un museo que reconstruya la cultura material
relacionada a los procesos productivos de la minería y la industria
cementera, sin olvidar los modos de vida de sus trabajadores.
VI) CONCLUSIONES:
Por lo expresado podemos decir que los importantes recursos que
conforman la historia industrial de Barker-Villa Cacique, pueden
convertirse, bajo un coherente y responsable programa de recuperación
y conservación del patrimonio industrial y turístico, en una estrategia
alternativa de desarrollo económico local y de creación de empleos
directos e indirectos. Su realización debe necesariamente inscribirse
en el núcleo de las estrategias de reconversión de las bases de
la economía regional, especialmente maltratadas por la crisis actual
y la caída masiva de las fuentes laborales dependientes de las actividades
extractivas.
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