TURISMO SOCIAL Y SECTOR PÚBLICO: REALIDAD, DEMANDAS Y DESAFÍOS.
Lía Domínguez de Nakayama
Resumen
El turismo social floreció en Argentina desde
1945, época en la cual se reconoció el derecho a las vacaciones dentro del
conjunto de derechos del trabajador. Este reconocimiento, unido al impulso
que recibieron las organizaciones sindicales para su fortalecimiento y capacidad
de gestión, dieron su impronta al turismo social en Argentina.
El turismo social se caracterizó entonces por
signos que fueron válidos hasta mediados de los ochenta: los principales destinatarios
fueron los trabajadores y sus familias y los principales prestadores de servicios
fueron unidades hoteleras pertenecientes a las entidades sindicales.
Por su parte, el sector público creó una importante
infraestructura de servicios y desarrolló propuestas de turismo social destinadas
a grupos familiares, niños y personas mayores, gestionando directamente sus
propios establecimientos o, en menor medida, contratando servicios privados.
Cuando el sistema de turismo social se deterioró
por la pérdida de puestos laborales y el achicamiento de la masa de afiliados,
ciertos servicios estatales continuaron prestándose pese a la reducción de
sus presupuestos. Sin embargo, son muchos los factores que hoy dificultan
la gestión del turismo social, disminuyendo su capacidad de asistencia y haciendo
cada vez más gravosa su continuidad.
En el presente trabajo se exponen los primeros
resultados de un estudio realizado en las provincias de Santa Fe y Córdoba,
con el objetivo de conocer los factores constitutivos de la actual relación
costo-beneficio social. En esta etapa se han aplicado métodos comparativos
y de análisis de registros institucionales. Se prevé continuar los estudios,
tratando de encontrar modelos o estrategias aplicables para optimizar dicha
relación.
Palabras claves: turismo social, sector público,
costo-beneficio social.
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